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uiera lo suficientemente tonta como para correr en tacones. Pero a Emily Reed no le importaba la lluvia, ni el frío que se filtraba en
pequeña varilla blanca guardada
íneas
en el brazo de Ryan Evans. La chica humana. El eslabón débil. En un mundo dominado por linajes poderosos y dinero antiguo,
ombre cuyo rostro adornaba la portada de Forbes y cuya presencia
necesitando escucharlo en voz alta-.
rpulento llamado Marcus que solía saludarla con un cálido asentimiento, no estaba. En su lugar h
pecial. Era su tercer aniversario. Ryan le había dicho que subiera al ático, el lugar priv
instintivamente la mano a su vientre plano. Ya no era solo una pobre chica humana. Era la madre del heredero de un mul
te, abriéndose directament
mbar que Ryan tanto amaba. En cambio, el aire estaba cargado de un aroma denso,
-llamó su
o una mueca ante el sonido, agachándose para quitárselas. Al enderezarse, sus ojos ca
estid
señador, y estaba destrozado por las costuras com
estómago, extinguiendo el calor de su entusiasmo anterior. Dio un pas
Date la v
día. Tenía
roneó una voz de mujer. Era una voz que Emily reconoció al instante. Claire Johnson. La hija de un multimillonario rival, una mu
laire -respondió
e esperado para reclama
adera
suspendidas en el air
mpujó la
os cuerpos. Ryan, su Ryan, estaba inclinado sobre Claire, los músculos de su espalda ondulando bajo la tenue luz. Pero había algo extraño;
la vio
cruel y triunfante de labios rojos. Tocó a Ryan en el hombro,
en Emily. Por un segundo, pareció monstruoso. Luego parpadeó, el brill
entó, pasándose una mano por el cabello desordenado, y miró a Emily
prano -dijo
s apretaba su bolso. La prueba de embarazo pesaba como una piedra. -¿Por
na se amontonara en su cintura, exponiendo la piel perfecta de su pecho. -Oh,
caminó desnudo hacia la cómoda para agarrar unos bóxers de seda. Se
iendo rápidamente en una ira ardiente y abrasadora-. ¡Te he d
ó con un desapego escalofriante. -Te tuve aprecio, Emily. En cierto modo. Eras... conveniente. Dul
intió como si le hubie
ns y de la Manada, necesito una Luna. Una compañera con poder. Con linaje -señaló a Claire, que ahora se acercaba a él, rodeá
s finalmente desbordándose, calientes y p
ndo la barbilla en el hombro de Ryan-. Los lobos no neces
ob
as desapariciones durante la luna llena. Había descartado los rumores de "cambiantes" y "manadas" como leyendas urbanas o metáforas d
es uno de el
de voz, haciéndola vibrar en el pecho de ella-
puerta para estabilizarse. ¿Este era el hombre con el que
be
el movimiento. Su mirada se agudizó, estrechándose al in
que siguió
o hacia Emily, y su expresión pasó de la indiferencia a algo
azón golpeando sus costillas
a una petición. Era una orde
las palabras arrancadas de su garg
mano a la boca. -¿Un mestiz
sivo. Por un fugaz segundo, Emily tuvo esperanza. Tal vez, solo tal vez, el instinto
a, suplicante-. Es tu
e de él -

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