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Historia
Mi ex me dejo, su hermano me reclamo

Mi ex me dejo, su hermano me reclamo

Autor: Mar Jhonson
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Capítulo 1 CENIZAS EN EL EGEO

Palabras:1650    |    Actualizado en: 25/02/2026

en el interior. Isabella Donovan se quedó de pie en el centro de la sala, sintiendo que el aire se volvía denso, casi sólido, dificultándole la tarea de respirar. A sus pies, una maleta med

abello rubio, el mismo que ella solía acariciar hasta quedarse dorm

susurro roto-. Estuvimos planeando nuestras vacaciones

que siempre precedía a una crítica disfrazada de consejo. Él se acercó a la mesa, evitando

o-. Te has descuidado, Bella. Mucho. Intento sentir ese deseo de antes, pero cuando te veo... cuando veo cómo llenas la

palabra tan pequeña para cargar con tanto odio. Ella siempre había sido una mujer de curvas generosas, de caderas anchas y busto fi

a? -preguntó ella, con una claridad

diato, lo cual fue la resp

gimnasio. Ella es... diferente. Me hace sentir que n

mecánicamente su bolso. No cerró la maleta; simplemente dejó atrás la lencería roja y los sueños de un futuro que nunca existió. Sal

mo el peso que cargaba en el pecho. Isabella siempre se había considerado una mujer fuerte, orgullosa de su cuerpo a pesar

mente. "Si el hombre que dormía contigo no p

recuentado por académicos y gente que buscaba discreción. Era el lugar favorito de su tío menor y de su padre, Berto, cuando querían

caro. Se dirigió directamente a la barra, ignorando las miradas de algunos clientes q

n hielo -le dijo al

estómago. Pidió el segundo. Y el tercero. Con cada vaso, la imagen de Diego y su nueva "amiga ligera" se volvía m

a. El whisky es para paladearlo, no pa

ca de Isabella se erizaran. No necesitaba girarse para saber quién era. Solo había un hombre en su c

l Blac

un hermano. El profesor de filosofía que siempre parecía obs

o, con la corbata ligeramente aflojada y esos ojos azules gélidos que parecían ver a través de todas sus capas. Gabriel no se veía sorprendido de verla all

onrisa amarga-. Qué sorpresa. ¿Vienes a darme una cla

spetuosa pero cargada de una presencia abrumadora. Hizo una seña al ba

on apenas un milímetro al notar el rastro de rímel corrido en las mejillas d

rcajada seca que sonó

prefiere a alguien que no tenga que esforzarse por mirar? Porque es

go que no encajaba con su naturaleza analítica. Había observado a Isabella crecer desde que era una adolescente, siempre admirando en secreto la calidez que

ú no deberías estar aquí destruyéndote por las palabras de un hombre que no t

personal. El aroma de Gabriel, una mezcla de sánda

que nadie querría estar con alguien como yo. Y lo peor... lo peor es que tiene razón. Ni siquiera sé cómo funciona mi propio cuerpo. Nunca he tenido

encontraban. Pero mientras miraba los labios temblorosos de Isabella y la desesperación en sus ojos, algo camb

a octava, volviéndose peligrosamente íntima-. Eres un lib

, desafiándolo con la mira

igo de mi padre, enséñame lo que Diego no pudo. Enséñame a no

conversación. Pero la imagen de Isabella, con sus curvas bajo la ropa húmeda y es

ó Gabriel, su voz era ahora un susurro cargado de un

ella-. Y tú siempre dices q

o habría retorno. El mejor amigo de Berto, el hermano de su ex... todas esas etiquetas se desvanec

aré. Pero bajo mis reglas. Nadie puede saberlo. Ni Diego, ni mucho menos tu padre. Serás mi a

trato estaba sellado en la penumbra del bar, y con él, el inicio de una caída h

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