img Mi ex me dejo, su hermano me reclamo  /  Capítulo 2 REBELIÓN EN LA SANGRE | 16.67%
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Historia

Capítulo 2 REBELIÓN EN LA SANGRE

Palabras:1226    |    Actualizado en: 25/02/2026

utoritario de Gabriel. Ella lo miraba con una mezcla de desafío ebrio y una vulnerabilidad que le partía el alma. Gabriel, por su parte

abios de Isabella-. No de esta manera. Estás borracha, Isabella. Ma

ándose apenas un centímetro antes de que la mano de Gabriel, firme y cálida, se cerrara alrededor de su antebrazo-. Dieg

ocultos del bar. El local estaba casi vacío, sumido en una penumbra cómplice. Gabriel supo que, si la

ahora un hilo de seda oscura-. Per

ra, y el contacto de sus manos con las curvas de Isabella fue como una descarga eléctrica. Ella era suave, cálida, y encajaba contra su cuerpo de una manera que desaf

ara ser "solo un amigo de la familia". Con cada paso, el roce de sus muslos y el calor de sus alientos compartidos borraban el mundo exterior. Isabe

eliminando cualquier espacio de aire entre ambos. Fue entonces cuando ella lo sintió. Contra su vientre, firme y evidente a pesar de la tela del traje de sastre

rarlo a los ojos. Gabriel no apartó la vista; sus pupilas estaban tan dilatadas

ruñó él, su voz vibrando contra

a a los reservados traseros, un área sumida en una oscuridad casi total donde solo el brillo de las botellas lejanas ofrecía algo de luz.

u aliento cálido le provocó un escalofrío que terminó en la punta de

Sus lenguas se encontraron en una danza salvaje mientras las manos de Gabriel comenzaban a explorar lo que Diego había despreciado. Sus dedos rec

enó él entre besos, una orden

gado contra sus labios cuando sintió los dedos largos y expertos de su profesor rozar la seda de su rop

rompiéndose por primera vez-. ¿Esto es lo que Diego no

os comenzaron un movimiento rítmico, circular, una tortura deliciosa que hacía que Isabella arqueara la espalda contra la pared. Él no se detuv

cir ella, con la respiración entrecortada, sintiendo

olo lo suficiente para que sus oj

e reclamo. Eres mía en este momento, Isa

Presionó en el punto exacto, justo cuando Isabella sintió que el suelo desaparecía bajo sus pies. Sus músculos se tensaron, sus de

ientras se aferraba al hombre que acababa de cambiar su mundo para siempre. Gabriel la sostuvo con fuerza, permit

eva realidad. Gabriel le retiró un mechón de pelo de la cara, su expresión ahora ilegi

una elegancia que resultaba casi cruel-. Ahora, te llevaré a casa antes de que a

tía al entrar al bar se había llenado con un fuego peligroso. Diego era el pasado,

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