udió la limusi
s de Ximena. Victoria arañaba el reposabrazos de c
cía! -chilló Vict
iendo el control. Ximena podía sentir el pesado chasis osc
r. Vio la parrilla negra de una cam
tera. Los estaban encajonando. Est
e -dijo
sacudió de nuevo, pero Ximena se movió con el equilibrio de un gato. Sal
tilando, con los nudillos
garró del c
del pasaj
lisis. Él se arrastró sobre la consol
slizó detrás
construido en el taller de la prisión, pero la
Victoria desde atrá
ron los espejos. Un auto en el flanco izquierdo, uno
celerador
ió. La limusina se
e -murmur
un vehículo tan largo a esta velocidad. Pero la camioneta a su derecha estaba cronometra
fre
n sus ruedas traseras. Entonces giró el volante bruscamente a la derecha, directa
La camioneta a su derecha no esperaba que un movimiento defensivo se convirtiera en una ofensiva letal. Hubo un crujido repugnperdió todo el control. Se estrelló cont
carril lento. Dentro, Horacio observaba cómo la limusina negr
o Horacio, c
su asistente desde e
caba de usar un vehículo de t
ionante
quién va e
se niveló, disparándose hacia adelante
ón maderero subía pen
ó la brecha.
el ace
ritó el chofer a su lado
e -dijo
pensando que ella estaba perdiendo potencia.
usina se desvió hacia el carril derecho, cortando di
los reflejos. Se estrelló directament
arretera detrás de ellos se convirtió en un caosd del auto y se detuvo en el acot
stable a setenta
ark" y se giró par
cubiertas de champán y vidrio. Miraron a Xim
oción se convi
y salió tambaleándose al pasto. Ma
do la mano para abofetear
eca de su madre. Su
z era fría, desprovista de cualquier calidez-.
ano de Vict
idrio tintado, Horacio vio a la mujer en el asiento del conductor. Su
zó su
ando su tableta-. Recién salida
r el espejo lateral h
esante
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