IV
n el espejo
mí, sino hacia l
madre estaban al rojo vivo junto con pequeñas gotas de sangre seca
quedaba de ella, los tratos, los
, pensar en cómo sería mi vida si eso hubiera sucedido, quizas hubier
ricias, todo lo t
edaba el pensar como hubiera si
dornaban mi espalda y las palabra
ejillas humedas. No quería llorar más por ellos, porque no merecian mis lagrimas, pero l
misa, desearía que al menos despues de una golpiza me dieran algo para tomar
r, ya habría pasado hace tie
ieron voltear hacia ella cuando
preguntó observa
ña mueca al colocarme la chaqueta
ó? –preguntó
on
e enterarán de la escoria de la familia, lo unico bueno, es que esto anulaba mis celos, aquellos que eran conoc
reciendo a mi lado–. Note una mueca
egué–. Quizas
egu
tranq
a y salieramos de mi cuarto. No dijo nada más sobre su sospecha, pero noté c
omidas –dijo mientras atravesamos la puerta–. L
dor? –pregunté con curiosidad–. Des
–dijo sin verme–. Más ade
bien –
ocina, eso ya lo sabes así q
a y me conocia desde pequeña. Las interacciones siempre eran al mínimo con todos aquí ya que siempre temían recibir c
enó Pamela antes de dar vuelta y s
ía algo en una olla y fi
e–. Hoy haremos puré así que pue
o –re
tatas que habíamos comprado ayer. Volvi a la cocina y la
jardines y podia al menos tener una vista distinta a las paredes del interior. Había
sombras y cada día me volv
, hay que pelar unas 3 za
que estaba pelando y volvi a la
que después Josefa agregaba a la olla. El menú habia sido carne a la cacerola c
hambre, pero me contuve porque sabía que lo má
Josefa me sacó de mis pensa
Qu
de las ollas y la tapó
o haces ciertos movimientos
raba de reojo la
o a mi tarea de pelar poro
o algo para ese dolo
cto al tema negué y continúe sin mirarla. No quería que se p
–le sonreí levemente–.
s para colocarlos en una olla con agua–. Pero
No la arriegaría a que algo le pase por querer ayudarme, cuan
muchos años
servir y nos pusimos en marcha. Los ruidos en el comedor se hicieron cada vez más fuertes indic
a llevaba sin problemas y luego comenzamos
estres que conllevaba atenderlos o al menos para mí. Porque siempre
avar la loza apenas llegaba para que no se nos
avanzamos un par de cosas para mañana cuando las chicas que se
s con ellos? –escuché que u
uina de la cocina destinada para el servici
ro hay rumores de que son identicos, muy dificile
mosos, el Alpha real es
los ojos
es muy dific
n plato de la comida que ha
–ordenó–. Luego co
y recibi el plato con la saliva ya acumulandos
o para ti, ahor
as posibles para no incomodarslas, sabía que mi presencia pa
ar una pequeña sonrisa en sus rostros antes de que me enfocara en mi comida. Querí
rzo con poder probarlo, pero ja
conversacion–. Pero no me haré ilusiones ya que n
uizas este añ
u familia o lo que harían al salir del trabajo ya que pese
a que no tenía
sabor en mis papilas gustativas me hizo sonreír. Josefa siemp
pese a que sabía que ella intentaba condimentarla
e fueron a terminar los ultimos quehaceres. Nosotras horneamos unos pasteles que serviría d
ranscurrió con calma y ya estabamos nuevamente lavando la losa utilizada, Pamela ingresó con la última
–tomó el pequeño plato y lo dej
S
Olivia, también lo
ombro a Pamela que no volteaba a verme y volvía al
Y
fecto con mi pastel. –sonrió–. Termina de lava
rada y me apresu
omé mi porcion de tor
despedí de Josefa que termi
niña, di
ra a mis padres y me encerré dejando ambas cosas en mi mesita de noche. Me cambié de ropa rapidamente
nedor llevé una pequeña porcion a mi boca y el sabor a chocolate
ro una pequeña sonrisa se formó en mi rostro cua
ez, en mucho ti

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