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Historia

Capítulo 4 ★

Palabras:2143    |    Actualizado en: 28/02/2026

IV

n menos de 24 horas los Alphas reales estarían en la ma

o en la cocina ayudando a Josefa con la comida y nada más. ¿Lo agradecia? sí, porque significaba mantenerse lejos de

suficientes como para alimentar a un ejército. Tenemos que empezar a cocinar desde temprano mañana ya

mela ingresando a la cocina–. Estarán solo ud dos a cargo, ya qu

con una sonri

bien, Olivi

evuelvo el movimiento de cabeza asegurand

odo o les falta

n el picado de verduras para no perder tiempo con es

a será a las 7 y hagan algo sen

, estamos avanza

anos–. Al menos vienen solo por un día, moriría agua

imos bajito y ell

rá mañana –le

licaciones –se da mediavuelta y camina hac

lo nuestro, el día siguió pasando con tranquilidad y en menos

atos mi madre entró en la cocina seguida d

cio dieron conmigo, lleve mis manos detrás mi espalda y agache la vista ev

o mi madre–. Es la más elegante que tenemos ya que se

o señora –re

idado, no quiero

volvió a

adre abandonaba la cocina, solté un suspiro y volví a mi tarea mientrás Pame

jo ella–. Es muy delicada ya que es ceramica delgada, no es grue

y continuamos

una tartaleta de frutas y p

añana? –

rá muy poc

a, pero no sé qué op

pensativa por

me br

er tartal

Haremos de más para que podamos

eso la última semana juntas. Cada vez que cocinabamos algo delicioso, haciamos un poc

ada plato fue devuelto vacio a la coci

mañana, no quería que nos atrasamos y algo saliera mal. Porque sabía que ante el mínimo error v

aba si los Alphas reales deciden si mi padre seguía siendo ap

te de los impuestos que nuestra propia manada paga ayuda para cump

ser un padre de mierda conmigo desde que apareció mi loba, con la manada es

dejo la mezcla, solo falta divirla en los pocillos –la m

toy casi ter

ara la base de la tartaleta, cuando la puerta de la cocina se abrió. Las risas de

nto siempre han sabiado que deben despreciarme ya que mis p

sed –ordenó Manuel vié

s para servirles lo que habían pedido. Se los pasé y volvi a lo mío evita

entras yo rellenaba los pocillos individuales para mañana

mañana? –le pre

almuerzo co

á se pone como loca, me hizo hasta ordenar mi pieza

mente y contin

debe dormir –removió el cabello de Edua

ejó Eduardo empujandolo

a Eduardo contra el mesón que estaba al lado de la puerta. Entonces, como si todo

ella mientras la veía caer

bamos, el corazón comenzo a latir en mis oídos y en menos de segundos la puerta se abrió c

migo, repaso con la mirada la situación viéndome

pasó?

anuel apuntandome–

elo y sus mejillas se tiñerón de rojo por rabia. Avanzó hacía mí tomándome

a para los Alphas? –

a quería decir algo, pero le negué y rogué con la mirada que

re entró en la cocina

y sus ojos rapidamente se llenaron d

nad

parte de mi madre llegó rap

o a mi padre–. ¿Qué haremos ahora? –

cocina guiandome por el comedor y directamente al patio. Me dejó caer com

patadas, pero mi fuerza comparada co

ncia, porque sabían que lo mejor era no intervenir. Una patada logró conectar levemente con mi ro

ntí que me hablabá, pero mi vision esta

fuerza en mi brazo expuesto pisa

guantarlo e intenté levanta

lo que no te pertenece –escupi

n. Instintivamente lleve mi brazo roto contra mi cuerpo para protegerlo, las lágrimas caían sin poder evitarlas

y destinguí el olor d

el dolor del brazo y la patada mi cerebro

untaban al mismo tiempo que me dejaban e

menos pensé

bien –s

aba todo oscuro a mi alrededor, el sudór corría por mi frente y espalda y los escalofrios movían mi cue

nte de mi brazo roto. No me guardé nada y lloré con libertad dejándome sentir aquello, recordando la semana tra

l conocimiento r

seguía en mi cama, el sol entraba por la pequeña ventana que tenía y con cuidado gir

or era tan grande que apreté mis muelas

ro el brazo era e

me nubló y vo

an desde fuera de mi ha

impedia ver con nitidez, la luz entraba desde otro

voz masculina extra

da parte de mi cuerpo cuando la puerta se abrió de golpe sobresaltadome levemente. Pude

za y las olas de poder impacta

de rodillas junto a mi colchón, sus dedos quitando mis mechones sudoros de mi frente y en

scargas de placer por mi adolori

sus ojos y caí

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