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Historia

Capítulo 5 ★

Palabras:2450    |    Actualizado en: 28/02/2026

V

ue. Con una mueca lo limpio en el borde de mi camiseta que igualmente ya doy por pe

de limpiar la sangre y guardo mi cu

hacia mi segundo q

o puedo verlo–. Intentamos obtener informacion

odos –s

lver a su forma humana y sintiendo la brisa que salió remover mi cabello

y tuerso la boca cuando m

do, tengo un lu

es de príncipe? –se bu

s cuerpos para poder formar una pila y hacerlos arder. A mi espalda p

lado tirando un cuerpo a la pila–. Deberas pasar po

. Debí traer rop

ces caso –rí

l encendedor cuando ya todos los cuerp

ue puedan arder más rapido y una vez que s

la vista a cada uno de mis amigos, que pueden ser llamados así despues de los 25 años que llevamos

gravedad al menos y mi pecho se calma ante la

al va? –Joaco pr

ido–. El mundo se acabaría hoy mismo si él dec

–preguntó–. No lo veo de

iguiendo el rastr

alma para que mandara

adormecer a las human

facto–. Que hijo de put

mé lo

u hermano nunca ha tolera

s debiles. Siempre se metía en problemas en el colegio porque defendía a los más pequeños y su

ta–. Ya voy tarde, no quiero hacer una

nenita –rí

enoja –aseguré caminando

mos a una de las manadas y alguien le faltó el respeto. Si bien papá estaba ahí mismo y podias sentir el enojo fluir

situación es que la manada donde ibamos estaba solo a un par de horas

madrugada para poder terminar a tiempo, eran más de los que nosotros c

iarme de ropa rapidamente y en menos de una hora ya estaba otr

lla del auto y maldigo cuando

–digo antes de

voz grave se escucha por l

ensabamos, así que nos

s importante esto de las visitas –dijo con el tono neutro–

sin ánimos de

do y mandame un mensaje

nte y aceleré. Sabía que mamá diria algo al respecto, pero con

uardia fronteriza aparece frente a mí, me detengo cuando me lo indican y bajo

rando una tableta–. Nombre, ape

yer, me espera

cuadra su postura viéndome fijamente

mento –se dis

–digo cuando hace señas para que lev

frío me recorre el cuerpo junto a una leve picazon en el cuello. Mi ceño se fr

y avanzo por las calles con calma viendo a la gente caminar tranquil

onamientos marcados a un costado, hay guardias en la entrada como protocolo en

rme y lo trueno cuando una

pregunto a la nada cami

unto a ellos saludando con la cabeza y apenas pongo un pie dentro de esa casa un esc

–gruñé Egon

quedando impresi

ahí, leve, pero estaba. La comezón en mi c

lando la esquina por donde venía todo el bullicio, sus ojos dieron die

untó viendome fij

nsidad de emociones que tenía el cuerpo, no quería f

aquí –dije con lo

sionó–. ¿Puedes

as apretadas–. Pero está aquí

uizas es una de las

sformarse e ir en busca de su compañera, no es algo que esperabamos ni bus

taba tensa y mamá supo inmediatamente que algo pasaba cuando me vió. Hizo el a

a de nadie y el aroma era un poco más fuerte aquí,

ñí viendo hacia el

padre habl

–preguntó el hombre colocá

rsonal aquí –g

, también Egon. Mamá caminó hacia donde estaba intentando con todas mis fue

tá aquí?

ba a papá con una mirad

odándose junto a una pared con la cabeza gacha, miré a ca

–pregunté vie

a saliva y des

odos –

el presente los sentidos aumentaban y así mismo el olor de mi cimpañera se hizo más f

estaba principalmente aquí, me moví por un pasillo

el Alpha–. ¡No

articular, mi corazón se aceleró más de lo que

é a la lejaní

no se aferró a mi brazo. Volteé hacia a

ando su mano de mi cuerpo y empuján

lmando a Egon en mi interior, pero la imagen fre

ome rapidamente al pequeño co

e ardía en fiebre por el color de su piel, la sudoraci

el cabello humedo de su frente enviando descargas de electricidad por mi columna ape

susurré–. Te sa

s removí las mantas que la abrigaban y noté el uniforme de empleada que l

etuvieron en su brazo derecho, que

poco que pesaba me hizo volver a gruñír con fuerza. La pegue contra mi pecho, su ca

z de papá vino

ié girandome–. Nadi

stado en que estaba en mis brazos y

–dijo apartandose de la puert

ndo la sentí temblar y maldije en mi mente la situación. En la

a la mujer en mis brazos con pena–. Le dará tiempo de llegar a su manada y atenderla allá, no lo haga acá –sus

zos y me moví rapidamente pasando por el comedor ante la mirada de tod

r en mis brazos no pesaba nada y la coloqué con cuidado en el asiento, lo tiré un poco para atrás para que quedar

se instaló en mi pecho que ya me era familiar. Entre en mi auto y recordé el frasco que me dio

cercándome a ella–

s miel comenzaron a abrirse con pesadez. Mi pecho dol

ó volviendo a

sin dudarlo hizo lo que pedi–. Tragalas

r no tener agua en el auto para darle, pero al menos ya las habia tra

ima vez y encendí el aut

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