V
ue. Con una mueca lo limpio en el borde de mi camiseta que igualmente ya doy por pe
de limpiar la sangre y guardo mi cu
hacia mi segundo q
o puedo verlo–. Intentamos obtener informacion
odos –s
lver a su forma humana y sintiendo la brisa que salió remover mi cabello
y tuerso la boca cuando m
do, tengo un lu
es de príncipe? –se bu
s cuerpos para poder formar una pila y hacerlos arder. A mi espalda p
lado tirando un cuerpo a la pila–. Deberas pasar po
. Debí traer rop
ces caso –rí
l encendedor cuando ya todos los cuerp
ue puedan arder más rapido y una vez que s
la vista a cada uno de mis amigos, que pueden ser llamados así despues de los 25 años que llevamos
gravedad al menos y mi pecho se calma ante la
al va? –Joaco pr
ido–. El mundo se acabaría hoy mismo si él dec
–preguntó–. No lo veo de
iguiendo el rastr
alma para que mandara
adormecer a las human
facto–. Que hijo de put
mé lo
u hermano nunca ha tolera
s debiles. Siempre se metía en problemas en el colegio porque defendía a los más pequeños y su
ta–. Ya voy tarde, no quiero hacer una
nenita –rí
enoja –aseguré caminando
mos a una de las manadas y alguien le faltó el respeto. Si bien papá estaba ahí mismo y podias sentir el enojo fluir
situación es que la manada donde ibamos estaba solo a un par de horas
madrugada para poder terminar a tiempo, eran más de los que nosotros c
iarme de ropa rapidamente y en menos de una hora ya estaba otr
lla del auto y maldigo cuando
–digo antes de
voz grave se escucha por l
ensabamos, así que nos
s importante esto de las visitas –dijo con el tono neutro–
sin ánimos de
do y mandame un mensaje
nte y aceleré. Sabía que mamá diria algo al respecto, pero con
uardia fronteriza aparece frente a mí, me detengo cuando me lo indican y bajo
rando una tableta–. Nombre, ape
yer, me espera
cuadra su postura viéndome fijamente
mento –se dis
–digo cuando hace señas para que lev
frío me recorre el cuerpo junto a una leve picazon en el cuello. Mi ceño se fr
y avanzo por las calles con calma viendo a la gente caminar tranquil
onamientos marcados a un costado, hay guardias en la entrada como protocolo en
rme y lo trueno cuando una
pregunto a la nada cami
unto a ellos saludando con la cabeza y apenas pongo un pie dentro de esa casa un esc
–gruñé Egon
quedando impresi
ahí, leve, pero estaba. La comezón en mi c
lando la esquina por donde venía todo el bullicio, sus ojos dieron die
untó viendome fij
nsidad de emociones que tenía el cuerpo, no quería f
aquí –dije con lo
sionó–. ¿Puedes
as apretadas–. Pero está aquí
uizas es una de las
sformarse e ir en busca de su compañera, no es algo que esperabamos ni bus
taba tensa y mamá supo inmediatamente que algo pasaba cuando me vió. Hizo el a
a de nadie y el aroma era un poco más fuerte aquí,
ñí viendo hacia el
padre habl
–preguntó el hombre colocá
rsonal aquí –g
, también Egon. Mamá caminó hacia donde estaba intentando con todas mis fue
tá aquí?
ba a papá con una mirad
odándose junto a una pared con la cabeza gacha, miré a ca
–pregunté vie
a saliva y des
odos –
el presente los sentidos aumentaban y así mismo el olor de mi cimpañera se hizo más f
estaba principalmente aquí, me moví por un pasillo
el Alpha–. ¡No
articular, mi corazón se aceleró más de lo que
é a la lejaní
no se aferró a mi brazo. Volteé hacia a
ando su mano de mi cuerpo y empuján
lmando a Egon en mi interior, pero la imagen fre
ome rapidamente al pequeño co
e ardía en fiebre por el color de su piel, la sudoraci
el cabello humedo de su frente enviando descargas de electricidad por mi columna ape
susurré–. Te sa
s removí las mantas que la abrigaban y noté el uniforme de empleada que l
etuvieron en su brazo derecho, que
poco que pesaba me hizo volver a gruñír con fuerza. La pegue contra mi pecho, su ca
z de papá vino
ié girandome–. Nadi
stado en que estaba en mis brazos y
–dijo apartandose de la puert
ndo la sentí temblar y maldije en mi mente la situación. En la
a la mujer en mis brazos con pena–. Le dará tiempo de llegar a su manada y atenderla allá, no lo haga acá –sus
zos y me moví rapidamente pasando por el comedor ante la mirada de tod
r en mis brazos no pesaba nada y la coloqué con cuidado en el asiento, lo tiré un poco para atrás para que quedar
se instaló en mi pecho que ya me era familiar. Entre en mi auto y recordé el frasco que me dio
cercándome a ella–
s miel comenzaron a abrirse con pesadez. Mi pecho dol
ó volviendo a
sin dudarlo hizo lo que pedi–. Tragalas
r no tener agua en el auto para darle, pero al menos ya las habia tra
ima vez y encendí el aut

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