img Una Esposa para el Rey de la Mafia  /  Capítulo 3 .3. | 30.00%
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Historia

Capítulo 3 .3.

Palabras:1581    |    Actualizado en: 09/03/2026

e afilada y en control, ahora era un torbellino de pensamientos. En su rostro, que rara vez mostraba emoción, hab

el caos que había causado. Iba erguida, serena, como si hubiera disparado a una taza rota y no a un ser humano. Su sirviente apareció en s

tragó

pólvora. A los trece años, aplastó el cuello de un traidor con sus propias manos. Desde entonces, se ganó el apodo de Rey de Hierro.

ran porcelanas de lujo: bellas, costosas, delicadas. Su madre jamás tocó

cosa. Ella era... como él. Y

dibujó en sus labio

fecha del matrimonio como si fuera una reunión de negocios más. P

las puertas vol

la e

rvas como si hubiera sido hecho para ella. Su piel oliva brillaba bajo la luz cálida del salón. Su

hacia sus pechos redondeados y la elegante curva de su cintura. La belleza de Alessia era un golpe seco al co

o un gesto que no pasó desapercibido. Pavel a

den bajó la vista de inmediato. Rafael tosió y apartó lo

a Aden. Luego a Rafael. La dulzura en su voz era tan perfecta que parecía fingida. ¿La misma mujer

mente, sus ojos

Tan fríos que no encontró en ellos el menor atisbo de calidez. Ella no so

eacción lo desconcertó. ¿No debería estar impresionada? ¿Asustada? ¿Curiosa, al menos? Era el hereder

ella lo sintió, porque lentame

frialdad lo que v

muró algo al oído de su padre, se levantó con elegancia, saludó de f

e quedó

monios

no solo no lo deseaba... si

eza o su frialdad, lo

se

una peligro

como cuchillas afiladas detrás de él. Ni siquiera los miró. Si hubieran sabido lo que era

ra suave, pero su interior hervía. A lo lejos, la vio sentada junto a la piscina, con las piernas cruzadas, el vestido melocot

ó junto a ella, sin

na presencia no deseada. Se levantó de inm

arte aquí? -preguntó con

os. Sus labios se apretaron. Su paciencia se desgastaba a un ritmo alarmante. En un movimiento rápido, le sujetó los b

voz baja y peligrosa c

mundo, todo -inhaló su perfume, almizclado y floral- incluido tú. Eres

in humor. Luego lo miró con una

altivez-. Todavía estoy en territorio italiano. Así que se

íbula. Su voz tembla

territorio. Pronto seré tu esposo. Y no estoy acostumbrado a

enosa como la miel agria-, todavía no eres mi esp

ianchi estaba tentando a

ue sus cuerpos se tocaron por completo, sin espacio entre ellos. El calor de ella l

su oído, su alien

, nadie me dice qué hacer. Te guste o no, vas a

abios rozaban los de él, pero no c

omar? -susurró, con

s. Su corazón palpitaba

e advierto algo -agregó, bajando la voz-: el fuego

con miedo, sino con algo más osc

anos, separándose de su cu

. Pero no te emociones demasiado. Que yo haya matado a

adie lo desafiaba así. Nadie se le enfrentaba de esa manera

jugar conmigo como si yo fuera uno más

ro

ar el precio po

se detuviera en seco. Alessia se giró con un brillo asesino en los ojos, pero no tuvo t

ue haces?! -exclamó ell

l la sujetó por los hombros, presionando su

diera borrar su arrogancia y su de

s, como si la rabia y el deseo se fundieran en un solo instinto primitivo. Ella gimió de frustra

unos segundos, pero

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