img Una Esposa para el Rey de la Mafia  /  Capítulo 4 .4. | 40.00%
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Historia

Capítulo 4 .4.

Palabras:1258    |    Actualizado en: 09/03/2026

hacia sus senos, donde la tela ya no servía como escudo. Acarició con descaro, envió una mezcla de presión y cosquilleos que le cortaron la

ó sin pudor hasta su trasero, empujándola cont

e sufi

Sus labios estaban hinchados, su respiración agitada. Lo miró con r

nrió con descaro, frotando con u

muró con burla-. Como s

confundida. Su cuerpo reaccionaba como el de u

saber la

a mantenido virgen, desde que se firmó

r él. Po

ese poder. No le da

reservada como una reliquia. Una virgen

tormenta de ideas se cocinaba en su mente

a vez, con una sonri

u oído-. Deberías usarlo siempre que estés cerca de mí. Nunca

díbula y, sin pensarlo, lanzó una

ó la pierna en el aire, con una f

mi alrededor -dijo, girándola hasta que quedó inmovilizada-. Si no lo h

a en terciopelo. Alessia quiso escupirle en la c

ez de eso

. Una sonrisa que era puro v

una ceja, s

jos aún brillaban con peligro-. Oh, me olvidaba de decirte -añadió, pasándose una mano

on voz melosa, radiante, como si esperara con

aré que pagues

e arder lentamente -pensó m

spedida y desapareció tras

u sonr

nrisa cualquie

e, algo se coci

.

nrojecido rastro en sus senos. El ardor la mantenía enfocada. C

añana vas a descubrir con quién te estás me

chas cosas: arrogante, controlador, sed

in pestañear. Sin una queja. Ni un insu

te, había logra

aba más su deseo de r

dijo a sí misma, apretando el hielo co

rió para ser un adorno. No

al disparar ni temblaban al torturar. Desde que tenía uso de razón

ser la mujer más peli

do de ojos azules p

mo si fuera un

reflejo con una sonrisa torcida-. que

zando su mente a velocidad criminal. Estaba recostado en su cama

ba en

ticada, como mi madre. Kat. Eva. Una mujer que sepa moverse en fiestas ben

ordaba aquella es

vo ni tiempo de parpadear antes de que la b

la de fastidio y deseo-. Jamás ima

quería. La quer

y le quitaría esa vara de org

oz baja, acariciando la co

n su BMW negro, impaciente. Miraba el reloj con fastidio mientras p

ciencia

nes como si estuviera desfil

era profundo, descarado, y la espalda completamente descubierta. Su cabello ondeaba l

o que todos los guardi

reabierta. Otros con los

cendió l

o como una to

irar hacia arriba,

mediato, como si sus vidas dependie

ta el coche sin decir palabra y se sentó en el asiento delant

a y volvió al volante. No dijo

le s

ro esposo? Pensé que quería

amente, la man

r. Esto es provocación

soy. Provocadora, salvaje... y

oche, sin dejar de

spa en una habitaci

pero peligrosa-. eres un idiota si p

era tan denso que podía

n as

staban s

a había

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