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1: El A
sperando este momento, cinco años de ciclos regulares que terminaban en desilusión, de esperanzas que morían cada mes, de noches en las que Ricardo me toc
l no reflejaba la magnitud de lo que me estaba anunciand
ostrara la ecografía, cuando viera esa prueba de sangre con los números que confirmaban lo que llevábamos cinco años esperando, finalmente entendería que la pr
entre humanos sin ser notados, y vine hasta aquí precisamente porque no quería que el doctor de la manada le informara a Ricardo ant
istina des
favor -dije, intentando co
Era la única que no me miraba con lástima, la única que se sentaba conmigo en las reuniones d
nto. Quiero sorprender a Ricardo esta
. Luego una risa
una noche increíble. ¿Hay algo qu
bio, contenien
é todo mañana
ra, picarona. Ricardo no
e en la sala, en la cocina, en cada escalón de la escalera. Preparé la comida que Ricardo adoraba: filete con salsa de ch
rvas que normalmente ocultaba bajo ropa holgada. Mi amiga tenía un gusto exquisito, a pesar de estar soltera. Me rocié con ese perfume que había comprado en París, tal vez demasiado, pero los alfas tienen e
r. Este era Ricardo, siempre poniendo primero sus deberes como alfa. Tal vez debí llamarlo, tal vez debí ir a la empresa y no asumir
puse un pijama de algodón. No tenía sentido seguir esperan
y poder que caracterizaba a los alfas. Ese aroma q
do -su
redador evalúa a su presa. Incluso sin verlo claramente, sentí el cambio en su energía, su m
stre en la sala? -preg
stro aniversario. T
oz sonaba más áspera de lo normal, como si
tal vez había descubierto algo, que había olfatead
sita. Extendí la mano hacia la carpeta con man
gre. Él los tomó y al revisarlos, su r
y por primera vez en cinc
to. El silencio más la
antes, como si algo dentro de él se quebrara. No era alegría. No era
, su voz apenas
no sonaba segura. El cambio en su expresión me había
ía que había imaginado lo anterior. Sonrió, pero fue la sonrisa más falsa
raba... bueno, no importa. Vamos a descansar.
se fue al baño casi corriendo, como si temiera que pudiera ve
urrir. ¿Acaso no quería este embarazo? No, eso no era posible. Él
aía un vaso de agu
es bien. Te has esforzado mucho hoy, y lamento no haber podido disfrutar tu cena. Disculpa por
demasiado. Bebí sin dudar. El
spués, el mundo
*
océano, el golpeteo furioso de las olas contra las rocas. Abrí los ojos y vi
l precipicio. ¿Dónde demonios esta
La droga aún corría por mis venas, haciendo que todo fuera
susurré, con
cia era abrumadora, su energía de alfa irradiaba
verdadera compañera. Cinco años para poder separarme de ti y esta unión que desde el inicio yo no quería. Y ahora resulta que estás embarazada. Ot
ras se quebraban y reformaban. Su piel se cubrió de pelaje blanco, puro, hermoso. Se transformó en su verdadera f
ba interna, la maldición que me había perseguido desde la infancia. Mi cuerpo cambió, pero no completamente. Qu
sal
uego fue mi vientre. Sus garras enormes desgarraron mi piel, y grité. Grité como nunca había gritado en mi vida
ón alguna, sus ojos brillando con un odio que nunca había visto. En ese momento lo vi
cerca que podía sentir su aliento caliente contra mi piel. Y luego, con
el v
a
cada vez más cerca, cada vez más rápido. Y mi último
é confié

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