img La Madre de los Hijos del Magnate  /  Capítulo 2 | 8.33%
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Historia

Capítulo 2

Palabras:1192    |    Actualizado en: 02/04/2026

nto de Olivia fue

seda, la fragancia sutil que flotaba en el aire... todo parecía irre

pinchazo de dolor en el brazo

la puert

Jones? -La voz educada y seca d

y corbata. Llevaba una bandeja de plata con una variedad

reguntó Olivia, incorporándose con dificu

sobre la mesita junto a la

Mi nombre es Saúl. Soy el asistente personal

este lugar? -exigió Olivia, sus o

spiró con ap

noche... fue un accidente. En realida

sin entender a

asado. Sin embargo, nadie esperaba que usted quedara emb

r una bofetada

e aceleró, su respirac

ombre? ¿Cómo ha podido hacer esto? ¡Dile que este es

a compostura-, pero... tal vez debería ech

colocó frente a Olivia. Ella no quería tocarlo,

s manipuló acciones; el precio

sapareció d

ebatando el aparato

gido. El negocio de su familia estaba en ruinas. Su padre, que había trabajado

Saúl co

ombre, ¿verdad?! ¡Él hiz

ertenece -respondió Saúl con frialdad-. Si usted da a luz al niño, no solo e

etó el móvil con fuerza, des

milia en la bancarrota -añadió el homb

Olivia lo miró con lágrimas en los ojos. Sabía qu

ia. Su libertad contra un bebé que no deseaba, pero que

ro ahogado y los ojos hú

fir

facción. Recogió el documento firmado c

s. Después de dar a luz al niñ

eses d

el cielo fuera a partirse en dos. Olivia

ueno retumbó por

manos a su vientre, que ahora

otro que hubiera sentido, la atraves

mano hacia la mesita y presionó el

que alguien

se la tragó

.

o está s

s era consciente de lo que sucedía a su alrededor. Su cuerpo temblaba, s

, señorita Jone

ia resopló con fuerza y empujó. Un agudo y poderoso l

había

Quiso mirarlo. Acari

vio fue la espalda de la enfermera alejándose c

a le permit

s. Y antes de que pudiera protesta

iosa. El dolor no se había ido del todo. La herida seguía ardiendo por d

rta se

Sa

n habitual: serena, d

preguntó Olivia con la

señor. Es un niño sano -resp

rueso sobre el mueb

que mi señor prometió. Gracias po

para m

de Olivia se romp

arme ver a mi hijo! -

za. Sus piernas no la sostuvieron. Cayó con un golpe sordo con

! ¡No importa cómo!

úl no s

ó Olivia, arrastrando su voz entre sollozos.

se cerró

mentos. Al ver a Olivia en el suelo, pálida, con los lab

la, tomándola en brazos-. ¡S

atención, su rostro s

llenas de sangre

a seguía inflamado.

iendo despavorida de la habitación-. ¡H

o. Su mente flotaba entre la fiebre y el dolor. Pero sus labios esbozaro

tro

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