nto de Olivia fue
seda, la fragancia sutil que flotaba en el aire... todo parecía irre
pinchazo de dolor en el brazo
la puert
Jones? -La voz educada y seca d
y corbata. Llevaba una bandeja de plata con una variedad
reguntó Olivia, incorporándose con dificu
sobre la mesita junto a la
Mi nombre es Saúl. Soy el asistente personal
este lugar? -exigió Olivia, sus o
spiró con ap
noche... fue un accidente. En realida
sin entender a
asado. Sin embargo, nadie esperaba que usted quedara emb
r una bofetada
e aceleró, su respirac
ombre? ¿Cómo ha podido hacer esto? ¡Dile que este es
a compostura-, pero... tal vez debería ech
colocó frente a Olivia. Ella no quería tocarlo,
s manipuló acciones; el precio
sapareció d
ebatando el aparato
gido. El negocio de su familia estaba en ruinas. Su padre, que había trabajado
Saúl co
ombre, ¿verdad?! ¡Él hiz
ertenece -respondió Saúl con frialdad-. Si usted da a luz al niño, no solo e
etó el móvil con fuerza, des
milia en la bancarrota -añadió el homb
Olivia lo miró con lágrimas en los ojos. Sabía qu
ia. Su libertad contra un bebé que no deseaba, pero que
ro ahogado y los ojos hú
fir
facción. Recogió el documento firmado c
s. Después de dar a luz al niñ
eses d
el cielo fuera a partirse en dos. Olivia
ueno retumbó por
manos a su vientre, que ahora
otro que hubiera sentido, la atraves
mano hacia la mesita y presionó el
que alguien
se la tragó
.
o está s
s era consciente de lo que sucedía a su alrededor. Su cuerpo temblaba, s
, señorita Jone
ia resopló con fuerza y empujó. Un agudo y poderoso l
había
Quiso mirarlo. Acari
vio fue la espalda de la enfermera alejándose c
a le permit
s. Y antes de que pudiera protesta
iosa. El dolor no se había ido del todo. La herida seguía ardiendo por d
rta se
Sa
n habitual: serena, d
preguntó Olivia con la
señor. Es un niño sano -resp
rueso sobre el mueb
que mi señor prometió. Gracias po
para m
de Olivia se romp
arme ver a mi hijo! -
za. Sus piernas no la sostuvieron. Cayó con un golpe sordo con
! ¡No importa cómo!
úl no s
ó Olivia, arrastrando su voz entre sollozos.
se cerró
mentos. Al ver a Olivia en el suelo, pálida, con los lab
la, tomándola en brazos-. ¡S
atención, su rostro s
llenas de sangre
a seguía inflamado.
iendo despavorida de la habitación-. ¡H
o. Su mente flotaba entre la fiebre y el dolor. Pero sus labios esbozaro
tro

GOOGLE PLAY