Su Precio, Su Obsesión (Romance erótico con multimillonario / Romance oscuro) / Capítulo 2 Nada que perder | 1.65%ar hogar, se estaba preparando para su primer día de tra
ando un pequeño espejo, estudió su reflejo y sonrió. La pobreza podía haber sido su compañera constante, pero su belle
ceñidos para su figura curvilínea, pero no tenía dinero para ropa nueva. Así que tenía que apañár
lo colgó del hombr
**
AURANTE
restaurante en tropel, mientras limpiaba el agua qu
muró, sacudiendo la cabeza-.
esita limpieza! -gritó la
Empezó a limpiar las manchas de la mes
niña muy bonita- mientras frente a ella se sentaba un hombre de ca
tarle atención a su propia familia.* Los ricos y el descuido van de la
vaba con intensidad, mordiéndose el labio. Con un movimien
mpiadora más cercana, se acercó rápidamente a
s por una noch
guntó ella, que al principio
.. tan jugoso... -repitió, y de
le cruzó la cara de
vio el alboroto. Todos los ojos del resta
tocarme de forma indecente
a miró. En cambio,
á su última vez aquí -dijo, despidiendo a Bella como si nada hu
ó la boca,
decirle
tás despedida -ordenó
el trabajo, ya había imaginado cómo reorganizaría s
despida. Lo que él hizo estuvo m
ió el gerente, lanzándole a l
fácil que sería romperle la mandíbula. Luego suspiró. No valía la pena que la cata
n con salir, se dio la vuelta y huyó del restaurante
**
cuando Bella lle
yó al suelo en cuan
ba completame
to? -preguntó en voz alta, aunqu
el miserable lugar que llamaba hoga
a el poco dinero q
o escondía, con las manos tem
nada. Ni un
o se le
con la esperanza de haberse equivocado. Pero seguía sin haber nad
ró hacia
ba v
abía guardado para ella ta
lo, el cuerpo le temblaba violentamente mientras las
pecho mientras lloraba como si al
, papá. Estoy exhausta, mamá. ¿Por qué tuvieron que dejarme?
rota, empapa
s lo tien
regresó al hombre al qu
ambio de dinero ya no suena tan mal. Tal vez sea hora de ir al extrem
isa débil y
no, como siempre hacía, Bella se obligó
ndo que corriera por su piel como si
poco en la piel, pero
ón. Bella se acostó en su cama improvisada, mirando fijamente al tec
no se le
poco, una idea co
ttan. No me voy
que le quedaba y l
jo-. Puedo dormir en la calle si es necesario. Rogar por trabajos. Si m
ón, pero su corazón se
miedo comenzó a trepar por su espalda: el m
ó las pesadas garrafas de agua por el suelo y las colocó contra ella. R
ces regres
pretaba el pecho, el agotamien
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