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Historia

Capítulo 2 Nada que perder

Palabras:1183    |    Actualizado en: 09/04/2026

ar hogar, se estaba preparando para su primer día de tra

ando un pequeño espejo, estudió su reflejo y sonrió. La pobreza podía haber sido su compañera constante, pero su belle

ceñidos para su figura curvilínea, pero no tenía dinero para ropa nueva. Así que tenía que apañár

lo colgó del hombr

**

AURANTE

restaurante en tropel, mientras limpiaba el agua qu

muró, sacudiendo la cabeza-.

esita limpieza! -gritó la

Empezó a limpiar las manchas de la mes

niña muy bonita- mientras frente a ella se sentaba un hombre de ca

tarle atención a su propia familia.* Los ricos y el descuido van de la

vaba con intensidad, mordiéndose el labio. Con un movimien

mpiadora más cercana, se acercó rápidamente a

s por una noch

guntó ella, que al principio

.. tan jugoso... -repitió, y de

le cruzó la cara de

vio el alboroto. Todos los ojos del resta

tocarme de forma indecente

a miró. En cambio,

á su última vez aquí -dijo, despidiendo a Bella como si nada hu

ó la boca,

decirle

tás despedida -ordenó

el trabajo, ya había imaginado cómo reorganizaría s

despida. Lo que él hizo estuvo m

ió el gerente, lanzándole a l

fácil que sería romperle la mandíbula. Luego suspiró. No valía la pena que la cata

n con salir, se dio la vuelta y huyó del restaurante

**

cuando Bella lle

yó al suelo en cuan

ba completame

to? -preguntó en voz alta, aunqu

el miserable lugar que llamaba hoga

a el poco dinero q

o escondía, con las manos tem

nada. Ni un

o se le

con la esperanza de haberse equivocado. Pero seguía sin haber nad

ró hacia

ba v

abía guardado para ella ta

lo, el cuerpo le temblaba violentamente mientras las

pecho mientras lloraba como si al

, papá. Estoy exhausta, mamá. ¿Por qué tuvieron que dejarme?

rota, empapa

s lo tien

regresó al hombre al qu

ambio de dinero ya no suena tan mal. Tal vez sea hora de ir al extrem

isa débil y

no, como siempre hacía, Bella se obligó

ndo que corriera por su piel como si

poco en la piel, pero

ón. Bella se acostó en su cama improvisada, mirando fijamente al tec

no se le

poco, una idea co

ttan. No me voy

que le quedaba y l

jo-. Puedo dormir en la calle si es necesario. Rogar por trabajos. Si m

ón, pero su corazón se

miedo comenzó a trepar por su espalda: el m

ó las pesadas garrafas de agua por el suelo y las colocó contra ella. R

ces regres

pretaba el pecho, el agotamien

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