Su Precio, Su Obsesión (Romance erótico con multimillonario / Romance oscuro) / Capítulo 3 Nada que perder (ii) | 2.48%de Lucian se cernía sobre la mujer. Su rostro estaba oculto tras u
fuerza implacable. Los débiles intentos de ella por moverse a
-gruñó Lucian, dándole un fuerte azote en el culo. El impa
erda, jode
go exhaló una nube de humo directamente en su cara. Ella se atragantó,
a voz temblorosa. El miedo había borrado cualquier r
s que un objeto para su placer, un trapo que usar a su
plastó con el talón. Luego, sin esfuerz
manos se cerraron alrededor de su garganta, apretando lo justo para que los ojo
a de desprecio-. Me dijeron que eras la mej
misericordia hasta que las lágrimas c
el pasado. Con un gruñido bajo, derramó su espesa carga lechosa sobre el estómago de ella y s
calada, exhalando el humo con placer. Abrió el armario, sacó varios gru
con dificultad y s
oz cortó el aire, fría y peligrosa
to limpiarme
fuera la regla más normal del mundo-. Vístete y lárgate. Deja que mi semen
Lucian no dejaba espacio para la rebeldía. Obedeció, se puso l
ciones para que limpiaran el desas
**
vestida, lista para marcharse, c
volvieron fuer
e esta puert
n vuelco. Era el
nero... ¿Cómo
Te largas. Ya estoy harto de tus tonter
entró. Frunció el ceño con furia; su gran barriga asomaba por
ew -saludó ella, tragand
orra -espetó él-. Paga. Ya t
dió Bella con enfado, lo que solo empeoró las cosas-
el dinero. Entonces paga con tu cuerpo. He oído historias de lo puta que eres, andando por las c
lo que tenía que hacer para sobrevivir... pero esta vez, perder aqu
s quedártelo. Puede que sea una desesperada, una puta cualquiera, pero no haré algo que n
soltó una
uieres quedarte hoy y marcharte ma
sacó el poco dinero que le qued
Mañana por la ma
as tomaba el dinero, rozando su m
iez de la mañana -le advirtió, recorriéndol
ta de un port
ecidida a conseguir cualquier cosa o a cu
**
a habían rechazado... incluso como mesera, le dijeron que ya tenían suficiente personal. Mi
os, dejando que su risa, su inocencia y su total ignorancia del mundo le trajeran un pequeño momento de paz. Cerró los
ue si la bebé veía a otros niños, quizás se calmaría. Y funcionó: la pequ
nó el teléfono
. ¡Vale, ya v
corriendo, paró un ta
tó y, a pesar de todo, se sintió agradecida... de lo contrario, habría dormido hasta la
o, ¿de quién es el bebé que está llorando? -s
ó, un poc
í misma, intentando razonar. Miró al cielo y calculó que se
Bella latió con fuerza cuando vio un cochecito y a un hombre ace
que estaba en una esquina y se acerc
tó, haciendo que el hombr
él, levantando a la niña. P
ella-. Si fuera suya, no
Antes de que ella pudiera reaccionar, la e
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