img El Error del Magnate Ruso  /  Capítulo 5 Vuelo hacia la jaula | 45.45%
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Historia

Capítulo 5 Vuelo hacia la jaula

Palabras:1680    |    Actualizado en: 15/04/2026

mpo exacto que le tomó a Sienna Moo

separada, empacó lo verdaderamente importante: el peluche de conejo descolorido de Mila, sus libros de cuentos favoritos, los crayones que tanto amaba y la pequeña m

del dormitorio exactamente a los treinta minutos, Sienna

e -anunció el hombre, s

iba en la parte trasera de una inmensa SUV blindada, abrazando a Mila contra su pecho. La niña, ajena al abismo que se ab

ías? -susurró Mila, señalando al chófer que

la coronilla de su hija y tragando el nud

naba a la perfección con el colosal jet Gulfstream G650 que aguardaba en la pista. En la cola del avión, una est

odón barata y la opulencia del interior golpeó a Sienna como una bofetada. El jet era un palacio en miniatura: asientos de cuero color cr

ya estab

taza de café expreso. Se había quitado el abrigo, y la camisa blanca se ajustaba a los músculos de su pecho y hombros con una perfección intimidante.

u voz profunda resonando en la acústica perfe

dejó caer en el asiento contiguo. Cuando los motores Rolls-Royce rugieron, cobrando vida con una potencia ensordecedora, Sienna cerró los ojos, s

luto. Sienna miraba por la ventanilla, su mente girando en u

staba hecha pa

nalmente, aburrida de la inmovilidad, sus deditos hábiles presionaron el botón rojo del cinturón de seguridad. El clic metá

sorteando la mesa de caoba, hasta pl

que el corazón

-susurró con urgencia, intentando

ba una autoridad absoluta. Lentamente, el magnate bajó la tableta electrónica

o y ladeó la cabeza, examinándolo con una intensidad analí

es son reyes o presidentes -declaró Mila, su voz infan

era vez en la mañana, la tensión en su mandíbu

trataba a la niña no como a un bebé, sino como a un igual-. Es parecido a un rey, pero

ceño, procesando

-dijo, estirando un dedo regordete y señalando el entrecejo de Niko

ante Nikolai Volkov. Una palabra equivocada en su presencia podía significar la ruina financiera. Y su hi

podía cortar con un cuchillo. Sienna se preparó para el estallido de furia,

tallido nu

urvó hacia arriba. Apenas un milímetro. Un destello casi imperceptible de asombro y... orgull

eñorita. En copa de cristal, sin hielo -o

eñor V

esar con su madre, se encaramó con dificultad en el inmenso

l miedo a los abogados o a las amenazas legales. Desde su asiento, podía verlos a los dos de perfil. Las misma

los niños, estaba observando a Mila con una fascinación devoradora. Veía en ella no solo su

adora normalidad. Mila bebió su jugo de manzana, le hizo preguntas interminables a Nikolai sobre qué tan rápido volaba el avión y por qué las nubes parecían algodón. Él respondía a cada pregunta con una precisión clínica, sin

aterrizó suavemente en un aer

clusivas y boscosas colinas del norte del estado. A medida que se alejaban de la ciudad y se adentraban en

cuatro metros de altura. Cámaras de seguridad seguían cada movimiento de los vehículos. Las puertas se abrieron lentamente con un zumb

ino, se alzaba l

con piedra gris oscura, acero negro y enormes ventanales de cristal ahumado que reflejaban el cielo tormentoso. La arquit

ol negro. Un ejército de empleados impecablemente uniformados ya esperaba en l

ose contra el gris del día. Luego se giró hacia Sienna, que seguía aferrada

albergaba ninguna calidez; era la declaració

a fachada de piedra, supo que había entrado en la jaula de oro del magnate ruso. Y por primera vez en cinco años, Sienna

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