img El Error del Magnate Ruso  /  Capítulo 4 El ultimátum de hierro | 36.36%
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Historia

Capítulo 4 El ultimátum de hierro

Palabras:1708    |    Actualizado en: 15/04/2026

de un huracán. Sienna se quedó inmóvil en el centro de su pequeña sala, sintiendo que el aire se volvía denso, c

do las motas de polvo que bailaban en el aire. Parecía una mañana normal, pero el mundo que Si

tra ajustándose el puño de la camisa con una calma exasperante. Para él, esto era una transacción. Una adquisición.

sto de cualquier rastro de la emoción que había mostrado minutos antes-. Puedes seguir gritando sobre injus

uños, las uñas clav

hombre que entra en

ceja, una expresi

ees. Quéd

neamente. Tres hombres y una mujer, vestidos con trajes de corte militar en su precisión, bajaron de los vehículos. Cada uno port

río. No eran solo abogad

El líder del grupo, un hombre de cabello canoso y mirada de tiburón, colocó

el señor Sterling, jefe del consejo legal de Volkov Industrie

quebradiza de lo que pretendía-. No pueden quitarme a mi hija a

icial preliminar-. Tenemos pruebas de ADN obtenidas de una muestra recolectada ayer en el club de campo. El parecido físico es s

kolai, cuya expr

sin mi permiso? -susurró, con la vo

él con frialdad-. Ahora, escucha tus opciones, porque mi

o de varias páginas. El papel era grueso, ca

ares mínimos de seguridad para un menor de la importancia de Mila, y su historial laboral errático. Argumentaremos que el entorno en el que vive la niña es de precariedad y riesgo. El señor Volkov, por otro lado, puede ofrecerle la mejor educación del mundo, seguridad pri

abía perseguido desde que huyó de Nueva York. Sabía que el dinero

-jadeó-. Soy una buena m

tribunal, Sienna -dijo Nikolai, dand

le otorga el título legal de "Madre Residente" y, para efectos públicos, se le presentará como su prometida por un período no menor a dos años. Se mudarán de inmediato a

rpadeó, c

or qué querrías

será presentada como mi heredera legítima. Tú vivirás allí para que ella no sufra el trauma de ser separada de ti de golpe. Pero no te equivoques, Sienna. En esa casa, mi palabra es ley. No tendr

lágrimas de rabia desbordando

ños, Sienna -dijo él, y las palabras fueron como una

sde el pasillo, se escuchó el bostezo de una niña pequeña

y tantos señores de

jama de ositos, un poco corto de las piernas porque había crecido rápido e

señor gigant

e de una trampa. Nikolai miró a la niña y, por un instante, el hielo

l despliegue de poder oscuro. Si elegía la opción A, estos hombres se la llevarían en un coche negro y Sienna podría pasar años sin

tó Mila, acariciándole la mejil

la de su hija. El olor a champú de bebé y a hog

. En sus ojos no había rastro del hombre que alguna vez la había hecho sentir que era el centro d

i, extendiendo la p

ó a Mila c

i tiene que firmar unos papeles de trab

nde? -preguntó la n

nque fría, tenía una nota de algo que Sienna no supo identifi

cia heredada de su padre y luego

r la pluma con ambas. Miró las cláusulas: Control total de seguridad, Pro

ibra de mi ser. Puedes llevarte mi libertad, puedes obligarme a vivir en tu mansión

aroma de su perfume costoso y de s

os". Quiero a mi heredera y quiero que el mundo crea q

a en la última página. Cada trazo de la plum

s de mudanza llegarán en treinta minutos. Solo se les permite llevar dos maletas de ropa pers

ritó-. ¡No puedo empacar nue

olai, mirando su reloj de platino-.

guardias, con el peso del ultimátum de hierro aplastándole el alma. Había salvado a su hija de ser separada de ella, pero acababa

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