a cincuenta kilómetros a la redonda parecía demasiado p
pero dentro de la suite, la luz artificial de las lámparas de diseño iluminaba un rostro esculpido en piedra y furia. Se había quitado la chaqueta del traje y la
Moore había huido de aquel pasillo oscuro con su hija en brazos,
personal, entró en la habitación. El exmilitar ruso, un hombre del tamaño de un armario
. Caminó hasta la mesa de cristal del centro y dejó caer la carpeta con un golpe sordo-. Ha tomado
siberiano, se clavaron en el documento. Se acercó lentament
mercado, fotografías de la niña -su niña- jugando en un parque público con columpios oxidados. Registros bancarios.
te financiera procesando los números. Sienna viv
¿Por qué vivir así? Si su objetivo era mi dinero, si era la clásica sanguijuela corporativa
obre la psicología humana, sino entregar hechos. Y
nacimiento del estado. Sus ojos escanearon las líneas con
l menor:
to: 14 de mayo. M
n blanco. Una línea
íquido ambarino salpicando la costosa alfombra hizo que Yuri diera un paso adelante, pero Nikolai levantó una mano manchada d
borrado de la existenc
ora de lo que creía. Sabía que si me presentaba un bebé recién nacido, yo dudaría. Pediría pruebas, exigiría un control total. Pero esperar cuatro años... Esperar a que la niña crecier
envolvió la mano sangrante y miró a Yuri c
hes. Vamos a hac
pió el silencio de un modesto vecindario de casas adosadas en las afueras de Oak Creek. El contraste entre los
rgentes. Nikolai bajó del coche antes de que su chófer pudiera abrirle la puerta. El aire gélido del amanecer le golpeó el rostro, pero no hizo
ntero. El simple hecho de ver el juguete le provocó una punzada de dolor físico en el pecho. Cuatro años de cu
olpeó la puerta de madera delgada con tres golpes secos y auto
es. Luego, el sonido de varios ce
omo un fantasma, con ojeras oscuras bajo sus ojos marrones y el cabello recogido en un moño desordenado. Llevaba una bata de algodón gastada.
pido. Su bota de cuero italiano se interpuso en el umbral,
va, suave pero letalmente peligrosa-. O haré que mis hom
amente cuando desenganchó la cadena. Nikolai empujó la puerta y ent
nta adhesiva en las paredes desconchadas y mantas dobladas sobre un sofá de segunda mano. Niko
otectoramente. Sus ojos viajaban frenéticamente de él a l
Metió la mano izquierda en su abrigo y sacó el acta de nacimiento arrugada, arrojándol
recogió. Levantó la barbilla, intentando in
dre de Mila no exist
ntre ambos. No la tocó, pero se inclinó sobre ella, su enorme estatura acorralándola p
cuatro años de su vida! ¿Cuál era tu plan maestro, maldita sea? ¿Esconderte hasta que estuvieras desesperada? ¿Esperar a que ella fuera lo s
sicamente. Sus ojos se abrieron de par en par, la confusi
ntes de transformarse en una furia materna candente-. ¿De qué
-. ¡Desapareciste el mismo día que vaciaste tu cuenta bancaria! Tomaste el d
s mejillas. El dolor de hace cinco años estalló en su pecho como una granada-. ¡Traté de decírtelo! Cuan
con asco, negand
a una llamada para mí si es importante
nmutó-. ¡Tu secretaria me lo dejó muy claro! Elena me llamó. Me dijo que eras consciente de mi "patético intento de embarazo" y que si me acercaba a ti,
na década, flotó en el aire entre ellos como una toxina. Por una fracción de segundo, la duda nubló la mente calculadora de Nikolai. La
en las lágrimas de una mujer. Él confiaba en los hech
obre. Elena ejecuta mis órdenes, no las inventa. Nunca recibí un solo mensaje tuyo, y ciertamente nunca ordené amenazarte.
z desgarrándose-. ¡Eres un monstruo despia
un susurro glacial que heló la sangre de Sienna-. Llora todo lo que quieras, Sienna
su abrigo con precisión metódica. Su mirada barrió
levarme lo que
a su alrededor. Se interpuso en
evarás! ¡Sobr
altura, sus ojos azules
una hora antes de que mi equipo legal y yo te m

GOOGLE PLAY