nd, ella era culpable. A la mujer le parecía escuchar murmullos en todas partes, señalándola como una inmoral. Sin em
pero no hubo inconvenientes hasta aquella mañana. Al ing
unció el ceño, creyendo que la causa era el es
r los motivos de mi despido -
odó los lentes y
a y se sentara-. Sabemos que te mereces una mejor indemnización, pero vamos a declararnos en quiebra. Por eso te recomiendo aceptar lo que te est
acerca de la crisis era cierto, así que no pu
ucho -informó con
arán el empleo. El dueño, a pesar de ser un hombre joven, es... un poco difícil -añ
os. Luego decidió volver a casa. Al ingresar, se encontró nuevamente a Noemí en su apa
stó al verla
ntentó lanzarse sobre Myriam, pero Ray
ate -
ar en ti, sabiendo que siempre me ha
vó con resenti
padre, mientras que yo era la bastarda, la ilegítima -gritó iracunda-. ¡Sí, te
ierto que nunca se llevaron bien, pero ja
vengas a buscarme llorando, arrepentida -advir
loca? -inter
gitada y lo mi
soportando humillaciones. No le interesaba limpia
jo mis condiciones -refutó, y le
e lo que sea -gritó Myriam. Sacó sus malet
centavo -indicó Raymond-. Le pediré a mis
labios. Sintió un
Sacrifiqué mucho, incluso mi salud, por complacerte... por darte el hijo que tú, por infértil, no
n hombre que siempre la engañó, que nunca valoró su sacrificio. Llevaba un bebé en su vientre solo por complacerlo. Ese niño no fue c
vehículo y, mientras caminaba por el césped, un balón choc
una sonrisa traviesa. Tomó el baló
os columpios. Otros pequeños, junto a sus padres, aprendían a montar bicicleta. En la cancha, varios niños jugaban fú
Por primera vez colocó su mano en el vientre,
da. Ahora lo había perdido todo, pero comprendió que no estaba sola. Tenía un
. Lo imaginó jugando en el parque,
-aseguró. Se puso de pie. Antes de marchar
de Elsa. Le contó lo sucedido con Raymo
tisfacción. Además, luchaste muc
rfiló una
ise ser mamá -suspiró profundo-. Ahora tengo un motivo por el cual luchar. Mañana iré a la empresa que me
*
só al edificio. Sus colaboradores, al verlo llegar, dejaron de charlar entre ellos y se
diato caminó con paso firme hacia su despacho-
manos temblorosas,
y observó cómo su jefe enfoc
stionó, apretando
para enviar la mercadería a Sudaméric
a gritar a todo el mundo. En eso
ndo? -indagó, m
lenas de alimentos para enviar a nuestros mejores clientes en Sudaméric
r -se escuchó u
dirigieron sus ojos a la atractiva mujer t
aunque no recordaba en dónde había visto a una mujer tan hermosa-. ¿Cómo puedes ayudar? -cuestionó, vse acla
on. Nosotros tenemos contactos. Si me permite hacer
rald y le brindó u
le dedicó un
ó-, hagan lo que la
asta su escritorio. De inmediato, la mu
Enseguida le pasó el auricular a la joven para que se pusieran de acuerdo. Luego
e limitó
mi oficin
onado, pero un simple "gracias" no estaba de más. Cuando ingresó al d
mosa -e
ntestó él con sequedad-. N
ojos. Le llamó la atención que un hombre tan j
esa no necesitamos más gente. Sin embargo, el señor Hamilto
daría el cargo sonó a "pago de favor". Sin embargo, necesitab
, pues él ni siquiera le h
la ayude con sus labores en la empresa. Tendrás que dividirte entre apoyarla a ell
el empleo que esperaba,
to -e
s Humanos. Él no se tomó la molestia de leer su hoja de vida, lo cual fue una suerte pa
anda, una muchacha de cabe
o estuvieron lejos del de
onó, temblorosa-. ¿El señor Ge
ió y negó c
trabajaré para su
en una gran "O", pero no
pezó a decir-. Tiene muy mal carácter, es demasiado perfeccionista. No le agrada que la g.. complicado -murmuró
jando con él, nunca le conocí novia alguna -indicó-. Con quien siempre sale es con e
agradaba inmiscuirse en chism
spetar sus gustos
ximó a ella y
hizo algo malo. Quizás lo engañó con otro, o lo recha
nto, para suerte suya, la puerta de la ofici
ió textualmente todo lo que su
yriam y pidió a su secretaria que redacta
erca del empleo. Pagó la renta por anticipado con el dinero de su liquidación, y luego fue a casa de Elsa para contarle del nuevo trabaj

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