sión de los Lennox. Se identificó en la entr
la enorme casa. Notó una enorme alberca, hermosos rosales y una pérgola de mader
ujer que envió el señor Ge
a Myriam. Notó que era joven y hermosa, y supuso que su hijas
de su jefe era demasiado joven. No le agradó la forma en la que l
eva asistente -indicó y es
sdén, Isis corresp
a la mesa- a la empresa de Gerald. Que los firme. Son unas cotizaciones importantes. Por favor, no vayas a ensuci
y la ayudó a ingresar a la casa, que era enor
osa -murm
ó Isis-. Debes regresar para que riegues las p
s oficinas, notó un profundo silencio, y a todos enfoc
rle estos documentos al señor Gerald.
a trabajar en profundo silencio. Deben ser las
regreso -expuso Myriam
Gerald está ocupado, y na
frunció
-cuestionó-. Es un simple mortal como todos...
ar al darse cuenta de que su jefe estaba d
xigente, nada
ner a sus empleados sometidos. Ese señor debería saber que un ambiente laboral armon
esa voz de él. No dijo más por
Giró y notó que el semblante de él era frío; no mostraba n
vine a dejarle unos document
observó co
etener a mis colaboradores. Nosotros tenemos
. Tomó el folder del escritor
stos -
ocumentos y se di
a a tener en la mira. Detesta
suspiro y presi
do de Amanda. Entonces se alejó al escuchar que su jefe gritaba su nombr
escanean y envían a los c
tomar el folder. Cuando lo iba a hacer, él colocó su mano encima d
istente, no venir a entretener a mis empleados -expuso-
rma tan seca en que le
aba, pero recordó que necesitaba el empleo. Apr
resó a casa de Isis. De inmediato,
de las flores. Entonces sintió náuseas y corrió al baño
robó bocado, y en la tarde prosig
iba y venía de la empresa, y los síntomas
tarde, entró al baño y de nuevo v
nta sorpresiva de Isis, sin darle
ecargó en la puerta del tocador, asint
deó una
los empleados con hijos. Dice que restan produc
ado, ninguna empresa la iba a contratar-. Haré lo que me
fue música para l
a mi niño. Ya lo has visto, tiene cuatro años -solicitó-. No te pagaré extra por eso, pero pu
la, aun sabiendo que
s, empezó a cuidar al pequeño Jeremy. Sin embargo, con
ue hacía era ducharse. Enseguida cenaba al
que cuando crezcas, ese ogro no nos vaya a despedir -expuso, pensando en el rostro ll
llegó con algo de re
-bramó la mujer-. ¿Por qué
n-, pero no se preocupe, seguiré con mi
a y recojas un vestido. Fíjate que
pretó los labios y fue al tocador. Entonces sus ojos se abrieron d
, temblando-. ¡Se
sala, al escuchar los gritos tomó
cede? -c
puerta con los
-informó, con pro
i Gerald se entera, vamos
za. A esa mujer no le interesaba ella ni su b
un hospit
Isis y le dio dinero p
-suplicaba Myriam, a
*
e. Averiguó en recepción y se dirigió a buscar la sala de emergencias. Vio un gran revuelo en una
logía -informó una enfermera-. ¿Su
expuso él-. Busco la
o cuando salía, chocó de frente con Myriam. Se sorpre
-cuestionó-. ¿Acas
ue a los pies. Nunca imaginó encont
s ginecóloga. Vine a realizarme los exámenes de rutina qu
levó amb
ebes volver co
permiso unas horas. Iré d
necesito preguntarte
estionó, pues lo que le urgía
No tengo todo e
lla solicitó algo ligero, y gracias a un medicamento pa
s con mi madrastra?
am-. Es una mujer muy dedi
ió un sorb
idades -su
ero no hizo ningún c
ño -indicó y s
. Estaba tan concentrado, que al principio no notó la ausencia de Myriam, hasta q
ujer que estaba conmigo?
negó con
eñor -
Tocó varias veces-. Señorita Bennett -la llamó, pero al no
se acercó a ella. Le tomó el pu
d a subir a la joven en su auto. Él condujo con rapidez hasta
ía tenido una pequeña fractura en la mano jugando vóley. Media hora después, una enfermera apareció, averiguando por los familiare
dijo él-. ¿Cóm
reposo. Tuvo una amenaza de
an sorpresa, y tensó sus músc
ro venga conmigo
cuando él ingresó, observó a Myriam pálida y con los ojos cerrados. Se contuv
toda velocidad hacia su empresa, subió al despacho, abri
a no decir men
icitó el expediente de Myriam a Recursos Hu
y golpeó con fuerza la
liz enviara a su mujer a espiarnos -gruñó, respirando agitado-. Pero no se van a burlar d

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