Elsa al día siguiente, acari
Gracias por salvar a mi bebé. -Pa
enos -indicó la especialista-, te ad
us labios, y acar
lo que me piden, puedo perder
bebé, piénsalo -recomendó Elsa-, te daré el alta -inform
minutos antes le había entregado una enfermera, y observó que tenía un correo, sintió un escalofrío al
pañado de lágrimas, enseguida volvió a ve
*
en, averigüen bien -gritó Gerald, furio
ndo? -preguntó
bajando entre nosotros -comentó ell
istió Kevin, dirig
la sala de juntas y le relató lo
cabeza, sorprendido-. Parecía una buena
rodó lo
que cuenta es que Raymond no se quedó de brazos cruzado
opia mujer a espiarnos, ya son
en la puerta de la sala
m. Insiste en hablar con
y negó con
abriendo y cerrando lo
la conciencia de Gerald-. Es mejor que hables co
ió un poco de agua
e p
*
murmuraban entre ellos. Mordió sus labios, nerviosa, mientras ve
sar -infor
dirigió al despacho. Tocó la puerta y escuch
ntrolar el nerviosismo. Ingresó al despacho, pero s
n, señora Wilson. ¿Qué desea? -preguntó con prof
rada la congelara. Se quedó paral
mos divorciando, pero en ninguna hoja de vida existe una opción qu
labios ante su re
por qué ocultó el embarazo? -preg
pretó lo
s -explicó con voz trémula-. Si les hubiera dicho la verdad, no me habría dado
ó profundamen
nett. Estoy seguro de que le tocará una buena parte de los bien
jó su mirada llena de indignac
Sin embargo, le contaré lo que ocurrió -y le narró cómo encontró a Raymond engañándola co
adeó los
está despedida. Váyase de esta empresa y díg
e daría el gusto de verla destrozada. Pas
omo una piedra -dijo con firmeza-. Ahora entiendo todo lo que se dice de u
rberar por sus venas. Nadie se atrevía
vuelva a aparecer por esta empresa
spacho, recorrió un pasillo y se reca
n -susurró, acaric
la empresa, s
*
re enviaba la llamada al buzón. Sin tener otro número de contacto, dec
ido, y de inmediato Isis s
de la línea-. ¿Hay algún problema c
ediste a Myriam? -cuestionó con molestia-. Me agrada e
rodó lo
que dice que se están divorciando, pero no le creo nada. No v
e que tu padre -refutó Isis
*
quidación de su anterior empleo empezaban a acabarse, y ya no contaba con mucho dinero, pues apenas habí
amando varias lágrimas mientras recordaba las frí
jefa y, temerosa de recibir reproches, dudó en contestar; sin e
a propuesta para ti -d
tiva-. ¿Qué propuesta? -preguntó-. El señor Len
iero que te dediques únicamente a mis asuntos y
deó varias v
problemas con el s
ene por acá -indicó Isis-. Te e
Sabía que, estando embarazada, no encontraría otro empleo, a
*
is y comenzó a trabajar con ella, sin acudir a la e
ella; le gustaba jugar con Myriam porque ella
rde, cuando Myriam regresaba a su
la renta hace una semana, y no he recib
ideció por
o el dinero -respo
lo; de lo contrario, la desal
aer en un mueble y comenzó a llorar, sintiendo profunda
refutó, tomando su mó
ucharla tan abatida,
después, llegó a
-preguntó Elsa
ó toda su situ
réstamo -expus
miró con
r a ese desgraciado -propuso, resoplando con ind
ara pagar la renta, mucho menos p
atuitos -indicó, rebuscando en su bolso y sacando una tarje

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