Luna sin loba: rechazada por la manada, deseada por el Alfa / Capítulo 1 Me estaban observando | 100.00%/0/24015/coverbig.jpg?v=228fe86f5aed2223346d0a6d2a5f6a2e)
angre y tu hogar decidieron verte como nada má
tré en so
ré a la idea de que tal vez, algún día,
asi ridícula, pero lo único
ey: la chica sin lobo, la débil,
del territorio de la manada. Allí no había lobos, rangos ni nadie que me despreciara. Solo gente con prisa, tomando ca
os esta
có de mis pensamientos mien
Aun así, me gustaba estar aquí porque Lisa estaba. Era mi única amiga de verdad, la q
ar. Mi padre me
eñal de decepción provocó una pequeña calid
de la verdad: los miembros de mi fa
porque cada céntimo que no gastaba en gasolina iba directo a pagar la deuda de mi destartalado Taurus. Ese viejo cacharro estaba estacio
era mejor que
gar juntas y hacer lo que quisiéramos, cuando nos ap
as fiestas, sino por la oportunidad de escapar
, ni aunque fueras un defecto, ni au
cambiarlos, pero no tenía tiempo ni dinero para ello. Seguía llevando el mismo par que mi madre me había e
no ten
se. "Me iría si pudiera; créeme. Pero alguien tiene que
ntirías mucho mejor si le dijeras a tu padre que te dejara
iento me pareció u
sara. E incluso si alguna vez empezaba a tratarme como a una adult
, pero nunca se detenía por mucho tiempo. Seguía mencionando apartamentos, horarios,
i familia, la primera que de verdad se preocupó por mí y
a mal. ¿Quién hace
hicieron antes de que empezaran a
ubía a sus hombros para que pudiera alcanzar el cielo. A Jessa y Phoenix
bía ido hacía
lvió fría, y un día me arrastró al bosque y me dejó allí sin nad
unca l
edaba conmigo todas las noches antes de que me fuera. Por un lado, esperaba que mi Taurus m
o, me tomó de la mano y respondió sin vacilar: "Si eso ocu
más de lo que
a que venía de un hogar humano violento, y más de una vez tuve que impe
día hacer nada c
do a unirse. A veces, me permitía creer que podría ser mi escape. Sin embargo, la idea me asustaba
ientras me alejaba de las luces brillantes de White Peak y s
luna proyectaba largas sombras entre los árboles. Apreté el volante hasta que los nudillos se me pusieron blancos. Un m
era más que
o cuando una gran figura
dita
carretera, con los neumáticos quemando contra el pavimento. Mi cabeza se
la vista, la carretera e
pecto. Era uno de lo
nca llegarían a matarme. Un sanador siempre intervendría,
. Genial. Obligué a mi mano izquierda a girar la llave en el encendid
..". Mi voz temblaba
do en la oscuridad. Casi esperaba que un par
io y me hizo estremecer. Poco a poco,
uces amarillas flotaban en
ban obs

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