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Historia

Capítulo 3

Palabras:1586    |    Actualizado en: 21/05/2026

ó de un salto y

estás celosa de que Matt pref

sigue ligarse a ningún hombre. ¿Qué es esto, el cua

más. Envalentonada por la bebida, se abalanzó sobre Vivian y estallaron en una pelea de gatas sin cuartel. Se arañaban, se abofeteaban y se tiraban del pelo. Emma es

-gritó-.

el pelo a esa zorra mechón a mechón. Pero su ira hacia Matt estaba a otro nivel. Al fin y al cabo, esto era c

-Emma lo apartó

rle perdón a Viv

erd

yamos traicionado, pero tienes que actuar con madurez ante es

tos estaban ahora mancillados por nuevos recuerdos. Él no era el héroe de su historia. No era el príncipe azul que

fadada que estuviera, estaba destrozada. Tenía el corazón hecho pedazos.

an baja autoestima que solo puedas ir detrás de hombres comprometidos. Siento que nunca tengas amig

s debido!», le ordenó. La miró con ojos fríos, y eso le dolió. Pero no

ta. Te dejé. Hace como di

ue ha pasado aqu

s». Emma ignoró el arrebato

onía que debía pasar. Emma debería haberles suplicado que no le hicieran esto. Debería haber llorado para que Matt no la dejara. Vivian necesitaba ver el caos que había causado en la vida de Emma. Era lo

errumbarse. La adrenalina y el alcohol se mezclaban en su organismo. Estaba mareada por las emociones y los acontecimientos del día l

era un antro de abandono y maltrato. Pero no podía dejar que Jane la vendiera. Antes de que su madre falleciera, Emma había prometido cuidar de s

sus padres pasando el fin de semana, así que no podía acudir a ella. Se había quedado tirada en medio de la tormenta. Sus

Jane que conseguiría es

sacar ese dinero?» Emma deambulaba por la calle, e

ayudara? ¿Cómo se suponía que

trato que había soportado. Emma nunca se había permitido derrumbarse. Nunca había querido ser una carga para nadie. El deseo

zá debería hacer autostop», pensó. P

de su cuerpo estaba empapado por la lluvia. Emma temblaba mientras el agua le helaba los huesos. Los problemas se le acumulaban. Parecía que la agitación en su vida no tenía fin. Pero en ese momento, lo ú

ercaba. Emma no retrocedió. Si así era como iba a morir, que así fuera. No le importaba.

La lluvia parecía incapaz de tocarlo. Era el coche más lujoso que había visto en su vida. Ant

re. Emma se acercó a la puerta. Por lo poco que pudo ve

. ¿Podría

ró de arriba ab

a». Subió la vent

derrumbó en el suelo y rompió a llorar en plena calle. Su madrastra la había vendido. Su novio la había engañado. Su compañera de piso la había

su alma esta

taba ella. De pie en medio de la calle, empapada por la lluvia. Estaba convencido de que se trataba

ituación le tocó

undo. Uf. Me voy a arrepentir de esto». Dio marcha atrás hacia ella. Ella parecía genui

ub

ó y parpade

erado. Un plan comenzó a formarse en su mente. Se meti

de te

gún sitio al que pudiera ir, no en ese momento. «No lo

sumir de ello. Quizás podría usar eso en su beneficio. La idea le repugnó tan pronto como se le ocurrió. Pero su mente destrozada no

ue se odiaría a sí m

¿Eres

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