img Dianco. El Nacimiento del Alfa de Hielo.  /  Capítulo 3 El Trono De Las Sombras. | 17.65%
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Historia

Capítulo 3 El Trono De Las Sombras.

Palabras:1072    |    Actualizado en: 04/06/2026

incierta de la mañana donde la bruma todavía se aferra a los adoquines de Aethelgard

nó el jefe de la guardia, con voz ronca-. Eliminen cual

manos de sus armas, vigilando cada callejón y cada azotea del trayecto hacia el Hospital Central. Entraron por el

un hombre cuya mirada inteligente parecía ver más allá de la piel,

de un respeto sombrío-. Los cuerpos ya están en la sala

aso intimidante

x -replicó con una calma gélida que r

, Safari intentaba organizar los comunicados oficial

El doctor Max salió quitándose los guantes de látex con movimientos lentos. Se a

. Los han envenenado con Belladona de Luna. Es un agente raro, silencioso y casi indetectable que paraliza el sistema nervioso central m

o de desgarrarse. -Mantén esto bajo secreto de estado absoluto, Max -ordenó Dianco con una frialdad

s de inmediato. Nadi

un gris plomizo y denso, mientras el tañido fúnebre de l

guido por su hermana Lira, que lloraba desconsolada bajo un velo oscuro, y su primo K

l estrado, sintiendo el peso de miles de miradas. Entre la multitud, sus sentidos agudizados detectaron rastros

uso una mano sobre el mármol

un amor que no valía nada mientras el enemigo cruzaba tu puerta. Pero te juro por mi honor y m

pueblo. Su voz, potencia

lo. Hoy despedimos la inocencia de nuestro continente. Mis padres fueron asesinados por

la multitud. Dianco levantó una mano

e preguntan qué pasará con la manada ahor

rd no será una presa para los traidores. Iniciaremos una purga interna para limpiar cad

or, uno de los miembros del consejo, se interpuso

su dolor, pero hablar de purgas y cerrar fronteras sin la aprobación del Consejo es u

grados. El Alfa de Hielo clavó sus ojos azules en el anciano con una intensida

para arrancar la cabeza de los traidores. Y si el Consejo intenta interponers

re la multitud. Dianco continuó su m

silla de cuero de su escritorio, sintiendo el peso de la corona que aún no se ceñía en s

ión de serenidad profesional-. La princesa Lira está bajo custodia de la gu

anco-. Necesito que seas mis o

entos de comunicación no autorizada hacia

n su silla, -. A partir de hoy, la

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