img SU COMPAÑERO DESTINADO ES UN OMEGA   /  Capítulo 6 SEIS | 60.00%
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Historia

Capítulo 6 SEIS

Palabras:1137    |    Actualizado en: 11/06/2026

permiso para olvidar. Era dulce, suave y peligros

sentidos, escapando a su control y asentándose en lo profundo de

la

amente y una de sus manos apretaba la pata de la silla con tanta fuerza que la madera crujió en protesta. El sudor se pegaba a su pi

scontrolado, expuesto y vulnerable. Un silencio recorrió la sala, pesad

apartó aún más sin necesidad de órdenes. Algo en su expresión había c

il

. Esa suavidad no le pertenecía a Elara. No de esa manera. Él intentaba comprende

almente controlados y distantes, estaban deshechos ahora. Era una mirada cruda y expuesta,

él, con voz ronc

ndo y, detrás de ella, Greene sol

su voz carecía de la confianza de antes-. ¿Qué es esto?

s por la forma repentina en que Silas se había desmoronado en el

ta vez. Fue una orden, una atracción, y

go entre un gemido y una súplica. El aroma se volvió más denso, enroscándose a su alrededor como una cadena. Él se odia

ortó la tensión, a

odo de advertencia, pero

. Silas necesitaba salir de allí lo más rápido posible. Ella intentó liberar más feromonas para enmasca

. Ayuden a Silas, no parece encontrarse bien. Llévenlo a su habitación.

se dirigieron an

ta de finalidad. Ni siquiera Calvin debería a

de la gente. La confusión finalmente agrietó su arrogancia. Y entonces, entró en pánico al da

tino. Todo se volvía más real por segundos, especialmente

esa cercana. Su respiración era irregular ahora; sus ojos, m

lara con una mano temblorosa-.

obre él, no era la mujer que él había conocido. No era la "Elle" que fregaba sus suelos o a la que golpeaba a su antojo para su propio

veredicto, como si su destino hubiera quedado sell

se. Su mente luchaba por procesar y reorganizar cada

aste a la hija del Presidente de tu casa -terminó Calvin por él en un tono casi inaudible, y

el color. Beatrice se ocultó más profundamente entre la multitud, ab

¿Nada? -Elara ladeó ligeramente la cabe

a ropa, el silencio, la obediencia, el poder que creía tener.

-. El- Alfa... no lo sabía- -No -lo cor

acia él y él retro

rizaron suavemente, pero golpearon con más fue

ico que lo anclaba a la realidad. Elara lo sintió de nuevo, esa atracción, esa conscie

uda y absoluta, y dos hombre

, sumido en un

ción- -Quítenle sus accesos -dijo ella, sin siquiera

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