img Todo es gracias a Cerbero.  /  Capítulo 4 Un tropezón no es caída. | 40.00%
Instalar App
Historia

Capítulo 4 Un tropezón no es caída.

Palabras:1088    |    Actualizado en: 16/06/2026

mos preparativos de la boda, el vestido, el salón y la igl

mi lado. Con tanto ajetreo, no hubo mucho tiempo para conocer más a Eliot, el chico que desde hacía una

gimnasio de la ciudad. La verdad, no me lo imagino, pero tiene un buen cuerpo, de eso no cabe duda

ón, y lo miré. Realmente sus ojos

ro ladrido más-. Lo sé, estoy loca. -Quedé pensando en lo poco y nada que sabía hasta

ue toda esta situació

cola de un lado a otro. Entrecerré los ojos y

je. Apenas abrí la puerta, corrió por el

quedé observando la puerta de la habitación frente a la mía. La curiosidad nació c

y debes respetar el espacio de los d

embargo, tengo que decir que desde que Eliot llegó a casa, Cerbero se comporta ext

.

-gritó

i alrededor, pero reconocí de inmediato la voz de mi her

té, tapándome hasta la

e, es hor

esfuerzo por mantener los ojos abiertos. El sueño aún no deseab

nté-. No tengo hambre

ran. Ella se cruzó de brazos-. Me caso dentro de dos días y me voy de v

tá Cerbero? -pre

rotada, dirigién

ó la cabeza y sonrió de medio lado-. Aunque me pareció verlo e

i mente. Oh, bueno, Cerbero estaba en... Un momento, ¿Fran dijo que lo vio entrar

a cerrada de mi habitación. Fruncí el ceño, re

Cerbero! -exclamé, apuntand

nto acababa de confir

.

el trayecto hacia las escaleras. Pisé mal el último escalón -o el primero, dependiendo de cómo se mirara-, dando un par de manota

a ser peor, ¿verdad?, porque termin

e, ¿sí?», rog

pero creo que no es hora de dor

La mirada que me dio la podría definir como tierna y... No, imposibl

iento

ez. Sin embargo, antes de que mi cuerpo tocara el piso, unos brazos

reguntó mientras me ayud

un poco insegura-. Creo

de Eliot. Tenía su brazo envuelto a

nte a mí y comenzó a sacarme las zapatillas. ¿Por qué las dos? Me dolía el pie izq

segado-. ¿Duele mucho? -Asentí, casi hechizada por

mi mente, otra vez, los comparó con los de Cerbero. Dios, ¿qué estaba

-pron

masajear mi pie. Sus manos ejercían la presión exacta y el dolor

regunté, sintiéndom

dome de esa manera? ¿

el fondo de mí -aunque me cueste admitirlo-, quería que sig

img

Contenido

img
  /  1
img
Instalar App
icon APP STORE
icon GOOGLE PLAY