img El despertar de la luna Rechazada  /  Capítulo 4 El Eco del Pasado | 30.77%
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Historia

Capítulo 4 El Eco del Pasado

Palabras:1128    |    Actualizado en: 16/06/2026

ser. La Reina de Sangre de Ónice. El solo pensamiento me parecía una locura, un sueño febril del que despertaría en cualqui

por mis venas a cada segundo eran demasiado reales para ser una fantasía. Por

me soltaba por completo. Se giró hacia la mesita de noche, donde un gran cuenco de porcelana con caldo caliente y frutas frescas reposa

los ojos plateados del Rey Alfa, suavizan

Necesitas recuperar fuerzas. Tu cuerpo ha pasado por un trauma severo y el

de alivio inmediato a mi garganta reseca. Mientras comía bajo la intensa y protectora mirada de Kaelen, el silencio de la habitación

rar más-. ¿Por qué no me rechazas? Toda mi vida me han dicho que un Alfa necesita una Luna poderosa. Las manadas se

ia el gran ventanal. Se quedó de espaldas a mí, contemplando el lúgubre bosque brumoso q

apricho; siguen el linaje y el respeto. Yo soy el Alfa Supremo no solo porque puedo vencer a cualquiera en combate, sino porque mi sangre porta el legado de los primeros

una mezcla de reverencia y una t

cían que estaba maldito, que nunca encontraría a mi mitad porque mi poder era demasiado destructivo para ser compartido. Cuando crucé la frontera anoche y olí tu rastro, mi lobo, qu

bía hablado nunca así. Nadie me había consid

bitación. La atmósfera de paz se evaporó al instante. Kaelen adoptó de inmediato su postura de

-dijo con

surcado por cicatrices de batalla, pero sus ojos denotaban una inteligencia afilada. Al entrar, inclinó la c

a sur reportan movimiento. Una patrulla de la manada Luna de Plata ha estado rondando l

este territorio prohibido había desatado una guerra? Me encogí instintivamente en la

uevo a mi lado, colocando una mano firme sobre mi hombro. Su calor y su feromona

su voz bajando a un registro tan peligrosamente bajo q

o-. Exigen una audiencia en la frontera. Afirman que una de sus sirvientas huyó tras comet

labios de Kaelen. Su agarre en mi hombro se volvió un poco más firme

uso Jonás diera un imperceptible paso atrás-. Dile a esos cachorros arrogantes que la mujer que busca

arrando el dobladillo de su camiseta-. Por

o pero posesivo beso en mi frente, ju

da se dibujó en sus labios-. Quédate aquí, come y descansa. Voy a enseñarles el precio de haber toca

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