img El despertar de la luna Rechazada  /  Capítulo 3 El Refugio del Rey Alfa | 23.08%
Instalar App
Historia

Capítulo 3 El Refugio del Rey Alfa

Palabras:1394    |    Actualizado en: 16/06/2026

tumbrada a abrir los ojos en un catre estrecho con un colchón relleno de paja endurecida, rodeada por el olor a humedad y

i estuviera flotando sobre una nube tejida con seda y plumas de ganso. Y, por último, estaba el olor. El embriagador, oscuro y varonil aroma a humo de leña, sándalo y chocol

tud, parpadeando para a

nas de un profundo color borgoña. La habitación era inmensa y exhalaba un lujo austero y masculino. Paredes de piedra oscura, gr

iré hacia abajo. Ya no llevaba el andrajoso vestido manchado de espuma y barro de la noche anterior. En su lugar, estaba vestida con una enorme camiseta negra de algodón que me ll

de Caleb había dejado en mi pecho había desaparecido, reemplazado por

altar. Me encogí instintivamente contra la cabecera de la cama, at

ró en la h

os y una camiseta ajustada que no hacía absolutamente nada por ocultar los músculos esculpidos de su pecho y brazos. Su cabello oscuro aún estaba ligeramente húmedo, cayendo re

ador, un aura de dominio absoluto que en cualquier otro lobo me habría obligado a aplastar mi rostro contra el

rítono ronco que envió un delicioso escalofrío desde

sola palabra, mis dedos aferrándose a las sába

l borde del colchón, se sentó. El colchón se hundió bajo su considerable peso. Levantó una mano inmensa hacia mi rostro. Yo, condicionada por año

ue siguió fue

rmenta de furia asesina contenida. Su mandíbula estaba apretada con tanta fuerza que escuché rechinar sus dientes. Sus ojos p

elvas a encogerte ante mí. Jamás te levantaré la mano. Prefiero cortarme

sinceridad pura y cruda en s

lla, apartando un mechón de cabello. Su pulgar rozó mi piel,

untó suavemente, su mirada ablandándose

o-. Eliana de la manada... -me detuve, recordando

se detuvo sobre mi piel. Inhaló profundamente,

n lazo roto. Sangre y traición -su pecho emitió un gruñido bajo que hizo vibrar el aire-. Alguien se atrev

cuerdo de la humillación pública, la risa de Aria

mirando mis manos-. Caleb. Me rech

su alrededor se volvió tan densa que las sombras de la habitación parecieron retorcerse, respondiend

haré que su manada se ahogue en sus propias cenizas -sentenci

detenerlo. Tenía que decirle la verdad an

como aferrarse a una viga de acero caliente-. Kaelen, escucha.

e mi toque, la ira cediendo

Soy una lisiada. Cumplí dieciocho años anoche y no pasó nada. No tengo loba, Kaelen. No me curo rápido, no tengo fuerza, no tengo magia. Soy una

cuchar las mismas palabras que Caleb había escupido. Esperan

macizo. Sus brazos me rodearon, aplastándome contra él en un abrazo tan posesivo y feroz que m

zaba la locura-. Loba o no, fuerte o humana, eres mi alma, eres mía. Esos idi

re sus enormes manos, obligándome a mirarlo. Sus

eron creer esa mentira pagarán con sangre cada lágrima que has derramado. Eres

img

Contenido

img
  /  1
img
Instalar App
icon APP STORE
icon GOOGLE PLAY