vista d
ía desde la quinta manada que había visitado ese día. No tenía grandes esperanzas de encontrarla. La realidad había apagad
s y oscuros, con ramas de árboles que se alzaban como esqueletos contra el firmamento y el ocasional parpadeo d
an por visitar, Lupercus?"
espondió. "De hecho, nos estam
enía suavemente. Antes de que Lupercus pudiera siquiera alcanzar la mani
las crujieron contra
gar se percibía
aroma de tierra húmeda y pino. Una energía inquieta se removió
señalando un sendero serpenteante que se
cientes. Los árboles se arqueaban como si hicieran una reverencia y los pájaros revolot
adera vieja y techos remendados, salpicaban el espacio. En el centro se alzaba una estructura un po
nte. Para ellos yo solo era un extraño con ropa informal, el rostro oculto tras una máscara y gafas de sol de diseñador. Mi a
ntidos mejorados, sí, pero sin la presencia constante de sus lobos, apenas eran más perceptivos que los humano
ó tres veces con los nudillos, con una postura f
osa, y un cuerpo que hablaba de una fuerza pasada que la complacencia devoraba poco a poco. Sus agudos ojos azules se abr
atrás para permitirnos entrar. No era sorprendente; de he
meses, sin falta, me informa
a", balbuce
y patética. Fotos familiares colgaban torcidas en las paredes manchadas, algunos marcos estaban rotos y algunas imágenes se habían desvaneci
sudor y podredumbre flotaba en e
éti
liderazgo reducido a es
uraba a explicarse. "Soy Joe, alfa de la manada Lobos de Nieve. No esperaba que alguien c
n un gesto. Simplemente no tení
uí no es algo de lo que debas preocuparte... a menos que", dejé la palab
radamente, enfatizando cada síl
alid
dejándole ver mi rostro y al depredador
casi tropezando con
rtamudeó, temblando visiblemente. "Solo me
ientras mi mirada seguía recorriend
odía permitir que su gente viviera así
nombre de nuevo solo para verlo retorcerse, "¿
orosas en la parte delante
enta de ellos son ancianos casados, veinte son niños menores de diecioch
aire con
ciente si ni siquiera puedes descifrar una preg
a boca como un pez
grano", terminé
emo", murmuró. "Hay... una
de es
cio que está detrás de este. Otras están con sus pad
sin dejar lugar a discusión.
ó Joe, pero las palabras murieron en su
"No te lo p
urecieran hasta convertirse en infinitos pozos negros. La temperatura de la habitación
e y dejó escapar un gemido lastimero; todos
inclinando profundamente la cabeza. "Por fa
sofá otra mirada de
ije simplemente, curvand
complacerme, antes de tropezar hacia la p
usto cuando su mano tocaba
ó paral
l. Maneja esto con discreción y s
fue un milagro que no s
la casa, cerrando la
asajear el dolor de cabeza que se acumulaba detrás de mi
i frustración hervía bajo mi pi
tar más tonterías, ni d
donde permanecía en silencio contra l
respondió a
iéndome hacia la puerta. "Yo encontraré u
ría. Me volví a poner la máscara y me ajusté la
. La noche me dio la bienvenida y las sombras me tragaron por completo mientras me deslizaba hacia las partes más profundas del bosque. Era casi
el instinto me guiara hasta que mi mirada se posó en
con sus gruesas ramas extendiéndos
fec
músculos tensándose y flexionándose con cada movimiento, hasta que encontré un luga
ante, llevando el aroma limpio de la tierra húmeda
sa en lo alto, bañando todo con
e aquí arriba, c
lía recorriéndome el pecho. ¿O estaba en otro lugar, en una zona horaria
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