noche anterior. El sol de la mañana se filtraba de manera imponente a través de los ventanales de la oficina presidencial, iluminando el pulido escritorio de caoba donde Alexander Thorne
las sienes con evidente preocupación. Había sido él quien, siguiendo una anomalía r
han estado realizando durante los últimos catorce meses a través de una red de empresas fantasma con sede en las Islas Caimán. Cuarenta y cinco millones de dólar
terno, de una trampa de la competencia para desestabilizar la fusión con los Ross. Pero deep down, conocía la verdad. Conocía las debilidades de Damian: su adicción a las apuestas de alto nivel
ara la espalda-. No le digas nada a la junta directiva todavía. Ni una palabra a Elena o a su familia. Si esto se filtra
lla con pesadez-. Legalmente, si no reporto esto, me convierto en cómplice.
oficina, Alex presionó el int
e la mañana. Y dile a mi hermano que
manos metidas en los bolsillos y una sonrisa cínica dibujada en los labios. A diferencia de Alex, que vestía de un azul marino impecable y proyectaba el
rente al escritorio, estirando las piernas con deliberada falta de respeto-. Pensé que estarías ocupado
ontempló la ciudad por unos segundos antes de girarse para mirar directamente a su gemelo. Sus ojo
ciéndolo, Damian? -preguntó Alex
no perdió la compostur
es que ahora también vas a regul
una tableta y la arrojó sobre el sofá, j
ando tus credenciales de seguridad de nivel cinco. El dinero de la reserva tecnológica de la empresa fue transferido directamente a cuentas a tu nombr
que una oleada de ira tiñera su cuello de rojo. Se puso de pie de un salto, arrojando la tableta al suelo
n lo que la empresa genera gracias al apellido que yo también llevo! Mi padre nos dejó este imperio a ambos, pero tú actúas como si fueras el único dueño del rascacielos. Me diste una vicepresidencia de
z, su paciencia llegando al límite-. ¡Cada vez que te di una responsabilidad real, la arruinaste! Te cubrí cuando perdiste el contrato en Tokio, te cubrí cuando la prensa te fo
e veneno. Caminó por la oficina, gesticula
efectuosa que llegó cinco minutos tarde al mundo. Todo lo que tienes, Alex... todo lo que tocas de manera tan perfecta, debería ser mitad mío. El dinero, el respeto, el p
a había imaginado la magnitud del odio que su hermano albergaba hacia él. Ver su propio r
es lo que va a pasar: tienes exactamente veinticuatro horas para devolver cada centavo a las cuentas de la reserva. Llama a tus contactos, vende tus acciones priva
con los puños temblando a
ando los ojos-. ¿Qué vas a hacer, hermano?
nclinándose hacia adelante, sosteniendo la mi
an. Perderás tu apellido, tus derechos en la empresa, tu libertad y pasarás los próximos veinte años en una prisión federal. No voy a permitir q
resó a la oficina, pero esta vez estaba cargado de una tensión letal. Sabía que Alex no estaba faranduleando
, caminó hacia la salida y azotó la puerta al salir,
da por un odio ciego y desesperado. No tenía forma de conseguir cuarenta y cinco millones de dólares en veinticuatro horas; ya lo había
para emergencias extremas en el submundo de la ciudad. El ascensor comenzó a descender, y reflej
la línea-. Necesito que prepares algo esta misma noche. Un accidente. Un fall

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