te para activar las bolsas de aire frontales y laterales en una fracción de segundo. El estallido del lona blanca golpeó el rostro de Alex
s cristales blindados hasta hacerlos añicos. Alex se vio atrapado en una centrifugadora de violencia pura. Aunque el cinturón de seguridad lo mantenía sujeto al asiento, su cuerpo sufría el impacto deerida desde el pómulo hasta la mandíbula de la que comenzó a brotar sangre en abundancia, tiñendo la lona de la bolsa de aire. El dolor físico, sin embargo, era
inal aplastó la estructura superior del vehículo, hundiéndola varios centímetros hacia el interior de la cabina. El silencio regresó de golpe, un silencio sepulcral sol
o goteaba sobre el techo aplastado del auto, mezclándose con el lodo que se filtraba por las ventanas rotas. Intentó mover las piernas, pero las piezas del tablero colapsado habían atrapado sus extremidades inferio
ehículo utilitario oscuro se detuvo justo al lado del tramo roto del gua
s relámpagos. Damian se acercó al borde del precipicio y miró hacia abajo. La densa niebla y las cortinas de lluvia hacían difícil ver el fondo, pero el dest
rió su cuerpo. El plan había funcionado. Su hermanoerreno era un lodazal resbaladizo, pero la adrenalina lo dotaba de una agilidad inusual. Se sujetaba de las ramas rotas y de las rocas salientes, siguiendo el ca
o símbolo del estatus de su hermano, estaba reducido a una masa informe de metal retorcido y humeante. Damian se acercó con cuidad
untó la luz ha
na capa de sangre pastosa que brotaba de la profunda herida de su mejilla; apenas era reconocible bajo las luces de la linterna. Sus ojos est
mirada. A través de la rendija de sus párpados hinchados, vio la silueta de un hombre agachado junto a la cabina. Re
e de su hermano salió acompañado de una
lquier rastro de remordimiento o piedad fraternal. Disfrutó el momento. Disfrutó ver al hombre que
raste macabro con el rugido de la tormenta-. Te dije que tenías una vida pe
mover un dedo. Damian buscó en los bolsillos del abrigo negro de su hermano. Sacó la billetera de cuero, el teléfono satelital privado y las llaves del ático de Alex. Luego, ag
. Elena me besará a mí. Y el mundo entero se arrodillará ante Alexander Thorne. Tú, por otra parte... serás recordado como el trá
into de defensa, pero el dolor lo hizo flaquear. Sus ojos se clavaron en los de Damian con una int
altó cerca del tanque de combustible dañado, encendiendo un pequeño foco de fuego q
o un paso atrás y
l infierno, hermano -dijo D
ar atrás ni una sola vez, dejando a Alexander atrapado en la oscuridad, rodeado p

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