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Historia

Capítulo 4 La noche del accidente

Palabras:1560    |    Actualizado en: 07/07/2026

ba los rascacielos con una violencia inusitada. Desde los ventanales de la sala de conferencias de Thorne Enterprises, el panorama exterior era un lienzo borroso de luces de neón ahogad

más de lo previsto. Habían sido horas angustiantes dedicadas a revisar, línea por línea, el rastro de la traición de su hermano. Cada do

s de reserva siguen congelados en las Caimán. Faltan menos de diez horas para que se cumpla el plaz

marino. Su rostro lucía pálido, marcado por las ojeras de una noche s

o está en las cuentas, yo mismo haré la llamada -respondió Alex, con una firmeza que ocultaba el dolo

pertenencias. Miró su teléfono. Tenía tres llamadas perdidas de Elena. Con una leve sonris

o exterior-. Estoy viendo las noticias. Dicen que la tormenta ha provocado inundaciones en el centro y

la junta se complicó. Pero ya voy saliendo del rascacielos. Iré por la ruta de la montaña

ilación cargada de una extraña premonición-. Siento un presentimiento horrible desde la tar

a, tratando de aligerar la

á diseñado para soportar peores climas que este. No te preocupes. E

Conduce con cui

neo. El silencio del sótano era sepulcral, roto únicamente por el zumbido de los extractores de aire. Caminó hacia su Maybach negro satinado. A

En el tablero digital, los sistemas se iniciaron uno a uno: la presión de los neumáticos era óptima, el nivel de combustible estaba lleno y los sensores de tracción estaban activos. No había n

s de agua pesada mientras el Maybach avanzaba con suavidad, devorando los primeros kilómetros sobre el asfalto plano del distrito financiero. Durante la primera media hora, el auto respondió con la

l auto abandonó los límites de la ciudad y comenzó el a

iltraban hilos de lodo, y a la derecha por un abismo oscuro que caía directo hacia un barranco rocoso de más de cien metros d

Para mantener el control del pesado vehículo deportivo en las bajadas empinadas

de frenos. En el interior del chasis, la manguera de alta presión, ya debilitada por el compuesto químico

la niebla. Alex levantó el pie del acelerador y pisó el freno

ñamente blando. El auto

. Pensó que podría ser un deslizamiento por hidroplaneo debido al agua en el asfal

hasta tocar el fondo del concreto del au

lex, la adrenalina inundando

RÁULICA EN CERO". En el exterior, debajo del chasis, la manguera debilitada acababa de reventarse por completo, vaciando el líquido vital sobre el asfalto mojad

etectando la alta velocidad y la pérdida de tracción, rechazó el comando para evitar un vuelco inmediato. Intentó usar las paletas del volante para reducir las marchas manualmente

os metros. Más allá del guardarraíl metálico

e al ver que la carretera terminaba en un giro a la izquierda extremadamente cerrado. El Maybach iba demasiado rápi

Alex con la fuerza de un rayo. Recordó la última conversación en la oficina, la mirada de odio psicótico de su hermano, la advertencia cínica de Damian: "Nadie podría quitárt

dolor, traición y furia pura eclip

e dobló como si fuera papel bajo el impacto de las dos toneladas de metal. El auto rompió la contención y

ar colina abajo por el barranco, aplastándose contra las rocas y

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