rtar a Lyra antes del amanecer, a
sensación extraña le recorría internamente, no era dolor, tampoco fiebre,
ó un latido, luego otro y otro, se sen
se sentó sobre l
muró Lyra para sí misma, aunque
ella, de su energía, de su poder, no fluía
ás caliente de lo habitual, respiró hondo, se concentr
caravana tenía que seguir moviéndose para llegar a su siguiente parada
.
a la anterior, no había hostilidad, ni burlas, todo
i ese territorio le perteneciera y de alguna fo
manada, varios guerreros inclinaron la ca
tras que a ella, s
Lyra volteando hacia el rostro de c
. - Respondió Roth sin
ro tampoco muy viejo, su presencia era firme, estable, la de
cabeza hacia ella. - Te recuerdo bien de la última r
nterior, la voz de este, no sonaba h
qué estoy aquí. - Ly
ún no te pertenece. - El alfa
prendido del alfa anterior. - Vengo a estabilizar lo que quedó
presentes, no eran comentarios negat
ha escogido como la Alfa de las manadas, nosotros no somos nadie
ueño alivio que du
ó en la otra manada... un líder no puede ser inestable, no puede dudar, no puede ser
ido demasiado fácil al principio,
de silencio y
con una condición... - Añadió el alfa. - Roth... Has mantenido el
tiendo a Roth a su lado c
asentían emocionados, todos sonre
- El alfa dio otro paso acercándose a R
mo una sugerencia, si
pre aparecían, Lyra sintió cómo al
ra, sin alzar la voz. - ¿Qué pasar
- El alfa no dudó, fue claro, directo, s
gundo, Leo estaba ahí, a unos pasos, escuchando todo, quieto, tenso, su
ella más de lo que esperaba, porque por un segundo, Lyra esperó qu
ó Lyra de forma muy diplomática, volviéndose ha
er muy claro que un líder no gobierna solo... Cuando un alfa toma su lugar como líder de la manada, lo primero que se le exige, es
a razón, hasta cierto punto... ¿Por
l resto de su vida junto a él como condición para cumplir su
uió concentrándose en su respiración, no podía explot
tó Lyra, finalmente. - Escucharé a todas las manadas
os lobos la miraron con más interés, la escuchaban con má
n momento como ese para sonar diplomática
vó un momento má
ó el alfa, aunque en su expresión
guiaba por toda la manada, le mostraba el lugar, la presentaba con l
olta, como un guardia más, sin decir una palabra, y
mbiado en Leo? ¿Acaso é
ía algo distinto, una distancia marcada, como si él s
eso la frustraba más d
.
escuchado todo, había presenciado la propuesta de a
presión, porque no importaba que Roth hubiera sido su pareja des
.
e la pequeña cabaña de invitados que el alfa le había asi
en el pecho, los
en las rodillas, respiró profundo, inhalando, exhalando
ró más, demasiado, ella s
Qué
comenzó a doler, a nublarse y de pronto su mente recorrió mil pe
beza estuviera despertand
ora, no aquí», sopesaba con el cuerpo temb
mó Lyra intent
de rodillas al tiempo que el ca
profunda, más viva, sus ojos comenzaron a cerrarse
gró articular
a voz que llegó desde l
ho, ¿Leo la pudo haber escuchado
e y lo vio, era Roth, él entró sin esper
está
u respiración era irregular, su cuerpo
ió, ya no era solo control, era atención real, de preocupación, él l
apretándola contra su pec
. - Apenas pudo
lo un segundo, pero fue suficien
, sintiéndolo caliente, acercando el rostro
puedes... - Susurró R
golpeó el rostro de Lyra y
¿L
su mirada recorría la escena: Roth

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