n necesidad de gritar, per
da contra él, con su respiración irregular chocando contra su
th, estaban en las manos de Roth sobre Lyra y en ese instante, cua
ostenerse sola... - Soltó Roth al
impio, Leo se
momento para dar una ronda de
que cayera, porque tú no estabas aquí cuando empezó
o sintió, la culpa, su des
Leo, sintiendo como se quemaba por de
iró el rostro y
- Replicó Roth con firmeza. - Y algu
el alfa de la manada sugirió una unión entre Roth y Lyra, ¿Po
dar del otro lado de Lyra, tan cerca que podía sentir su calor y
o la mirada hacia Roth, directo, sin titubeos. -
en la cabaña cambió, se
poco, muy lento, fu
o un suave suspiro salien
es que sus palabras, ella se inclinó hacia
geramente hacia él, el temblor en el cuerpo de Lyra bajó, l
erpo, la forma en que ella dejaba de resistir
Roth necesitó para e
nsciente, ella se separaba de su pecho solo para acercarse al simple lobo B
l mom
tó, no con brusquedad, pero tampoco
Lyra fuera algo que podía romperse o perderse y la
Leo, su respiración era aún inestable
n momento, mirando, memorizando, gru
Roth finalmente, con su voz más fr
Roth tampoco esperó
ña cambió cuando Roth se fu
su voz ya no era dura, era baja, suave, d
pero lo intentó otra vez y esta vez, funcio
yra al tiempo que sus dedos s
sintiendo que perdía el aliento, mientras
e le peg
yra
, más bajo, aun con los ojos cer
no lo decía solo por el malestar o por la fi
s un instante, r
lo que
as? - Susurró Lyra, abriendo los
os uno al otro, ambos sintiendo el calor del o
u cuello, a la piel expuesta donde el pulso latía más fu
tentó contestar Leo al fin. - Pero
e está haciendo esto... - L
ó grueso, porque las condiciones comenz
uerte, más cercano, más inevitable, la pregunta era, ¿Ella
o, ella podría sentirlo, quizás es
yra y el aroma lo golpeó como una tormenta, el olor a tierra, a natural
a línea, sabía la promesa que le había hecho a Lyra y lo que perdería, sabía con
así... no
al tiempo que sus dedo
sus colmillos bajaron lentos y sin darse
cender algo, ella no se apartó, al contrario, s
que por un segundo, lo que
erta de la cabaña
aron, era la voz de
oth entró y se
ercanía, la posición, el punto exacto donde
álculo, porque en ese instante Roth entendió algo peor que una t
iato, iba a perder mucho más
beta pensaba marcar a Lyra como su mate, como su pareja de
silencio absoluto
se afirmaron un poco más en la espalda de ella, al tiempo que él levantaba la
olo observó por demasiado tiempo, tenso, con la mandíbula
no solo había entendido lo que estaba vien
el jadeo suave de Lyra, nadie habló, nadie
der de Lyra lo que estaba fuera de c

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