pulso d
del trastero, esforzándome por distin
resistirte -oigo
n forcejeo seguid
r a ninguna p
el suelo. Un
Pe
a no se calma, ten
do dis
é es? -preg
. La ayudará a
. Sus tacones repiquetean fr
ydia! -ordena mi padre-.
o, ahogado, seguido de
paba de niña, inmovilizando a su hija para obligarla a tragar aquel
Chloe no es precisamente mi perso
su destino, ¿
re mi cabeza. A continuación llega u
uelve a
tud como una cuchilla-. ¡A nuestra Chloe! ¿Cómo has
pción tenía?
ren el salón de
ero de diez millones. Si Chloe no se iba con él, mañana estaríamos durmiendo e
egoísta se esconde en la oscuridad mi
abrazo mis rodillas. Apoyo
or haberme negado a ser el sacrificio. Les da igual
e desaparezca c
-
entes se disuelven
ansforma en un dolor sordo. La sed es peor. Tengo la lengua
os ojos grises de Alistair y por el recuerdo fug
tres
un hombre tan arroga
cer día, el cerro
anca. Intento cubrirme el rostro,
la -orden
Chl
stinta.
fuerzas para resistirme mientras una criada me lleva hasta el s
edan cristales de la visita de Sila
seda. Tiene los ojos hundidos y la piel cetrina
icist
atada en las costillas con su tacón de
por mí. Le dijis
quien se lo permiti
arra del pelo y me obli
ste con un apellido? Tuvimos que pagarle diez millones para r
s de que pueda reaccionar, hunde
un grito. Chloe pres
! ¡Por
la habitación.
a detener
ea con el dorso de la mano. Caigo contra la mesa
ros diez para recuperar a tu hermana. Ahora la deuda asciende a veinte millones
a. Primero a Chloe, luego
facción e
ra de v
familia. Sin embargo, su odio
repisa. Tiene los ojos enrojecidos y vidriosos
arme de ti
¿qué es
ga el
ia un lado. El cenicero se estrella a pocos cen
e vuelve a sujetarme por el pe
ninguna pa
re y entrecie
Julian y casarte con un viejo repu
pie haci
re con los brazos
el im
sigue no e
estr
roble se astilla y cae sobre el suelo del vestíbulo. Un
tidos con equipo táctic
hombre que cruza los
ito. Lleva un abrigo oscuro sobre el traje y tiene el cabello
re, después a Lydia y por último a C
frialdad se resquebraja. Ve la sangre de mi rostro,
tala.
a voz. No le
si mi cabello la hubiera q
res inmovilizan a Thomas y a Lydia contra la pared
rostro antes de apartarme con delicadeza un mechón de
oy aquí
e los hombros. La lana conserva el calor de su cuerpo.
como si no pesara nada y m
desde un rincón-. ¡No puedes entrar
la cabeza y la mira c
que se encargará de que mañana ninguno de
, luego a mí y por último a sus padres.
puerta, a los guardaespal
¿Alistair Wolfe, el directo
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