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ierta cuando el cielo comenzaba a teñirse de gris pálido, arropada en una manta de lana demasiado gastada
los omegas ocupaban la periferia, mientras que, en la colina más alta, la fortaleza del Alfa se alzaba im
omega anciana que compartía la cabaña, sonó
bello en una trenza rápida-. El guerrero de la guardia n
e preguntaba cómo había llegado a la vejez sien
sformándose entre formas humanas y lobunas con una fluidez que Nadia observaba con envidia contenida. Alfas jóvenes paseaban con
podía detener sangrados pero no podía luchar. Su loba interi
s de aceite, colocó las vendas limpias y preparó las infusiones. Su práctica er
trabajó en silencio, aplicando hojas de consuelda y vendando la herida. Su magia lunar, esa pequeña chispa que todos lo
dor llegó sosteniendo su costado ensangrentado. Una mor
n, con voz temblorosa-. Solo quier
ortales para quienes no tenían linaje suficiente. Pero algo en su interior,
rdenó-. No va
Sintió el veneno del ciervo sombrío, negro y viscoso, extendiéndose como una
una fuerza que no entendió. La piel del joven comenzó a cerrarse a una velocidad que Na
mpletamente cerrada. Solo quedaba u
? -susurr
rzando una sonrisa-. Quizás
de la cabeza la sensación de que algo había cambiado. A
ó desde la entrada durante todo el día. Cuan
ía haberse cerrado -
Nadia-. No ent
Sus ojos grises parecían
iervo sombrío. Tienen poca magia. Su linaje
ue fue u
que no deber
ando a Nadia con más p
, Darian llegó a buscarla. Su hermano mayor era la únic
ndo a la cabaña-. Sanaste a un
a haber si
n-. Pero aquí estás, demostrando qu
sé? -Nadia lo miró di
a, pero fue él quien de
fuerte de lo que crees
llevaba años diciéndole cosas así,
marca? -preguntó, se
ción apenas visible, pero Nad
é ma
sde que nací. Siempre ha estado
ntó. Su movimi
o un lunar. Muchos lobos t
ar
severidad-. No es nada
o presionó. Darian era lo úni
de la Luna -cambió de tema Darian-. Los al
omegas nunca
. Es un ritu
ias antiguas donde los vínculos predestinado
-. Y vas a hacer lo qu
, confundida
re las ramas de los árboles. Se desvistió lentamente y se acercó al espejo de metal pulido.
brillo plateado que palpitaba con cada latido de su
-se preguntó
no res
l pecho. Kaelan Bloodfang se despertó de golpe, jadeando. Sus manos temblaban, y sus ojos s
-murmuró, l
a bestia. Pero se dominó. Era el Alfa de
algo en su interior le de

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