el día entero en la cabaña de curación, atendiendo pacientes con manos mecánicas mientras su mente vagaba por territorios que n
guerrero beta apareció en la puerta de su
en la fortaleza.
elan? ¿Quería verla? ¿Después de días de silencio, de
ntó, su voz ape
ho
rás de ella, su ros
con
o negó con
iere ver a la cu
scutió. Solo miró a Nadia con una e
o ten cuidado. Y recuerda: pa
osque iluminado por las antorchas, sus pasos resonando en el silencio de la noche. La fortaleza de
bras danzantes en las paredes de piedra. Kaelan estaba allí, de pie frente al fuego,
-dijo, s
que parecía demasiado grande para ella. Sus manos tem
a luz vacilante de la chimenea. Sus ojos, aquellos ojos dorados que la habí
ué te he llam
o sabía. El vínculo. La elección. El futuro in
us pensamientos-. La luna nos unió. Pero eso n
un nudo en
uiere d
de metros, lo suficientemente cerca para que ella pudiera sentir el calor qu
acepto como mi compañera, perderé el apoyo de las familias nobles. Los Shadow, los Ashwood,
trando sus ojos con una determ
u compañera. No pedí que la luna me eligiera. Pero aquí estoy, y no vo
e un momento, su máscara de frialdad se resquebrajó,
dijo, su voz más suave-. Pero la valen
, levantándose de la silla para enfrentarlo-
sentir el vínculo vibrando, una cuerda tensa a punto de romperse. Podía s
lmente, su voz apenas u
iera. No esperaba amor ni pasión. Pero sí esperaba una respuesta.
sonó más fría de lo que pretendía-. No voy a esperar
ar atrás, dejando a Kael
la d
otro como un animal enjaulado. Su mente era un torbellino de pensamientos
resencia llenó la habitación con el aroma de jaz
preguntó, sentándose e
S
é deci
ojos dorados brill
decidid
sonrisa que no ll
aba, Kaelan. El consejo se reúne mañana. Las familias nobles
sugieres
os lentos y deliberados. Su mano se posó so
s construido. ¿Vas a destruirlo todo por una omega que apenas
as. Cada una era una daga, y Brai l
su apoyo. Ashwood aprovechará la debilidad para atacar. Umbra se desangrará en u
la l
ó Brai-. Tú gobiernas. Tú eres el Alfa
a razón. Sabía que aceptar a Nadia sería un suicidio político. Pero también
-preguntó-. ¿Qué pa
, sus ojos verdes bril
ctos, formas de contenerla. No será fácil, pero es p
sus ojos algún rastro de compasión. No
almente-. Tomaré
, y su sonri
o correc
, dejando a Kaelan sol
era. Pero Kaelan se negó a obedecer. Se quedó allí, inmóvil,
vínculo vibraba en su pecho, una corriente de energía que n
usurró al vacío-. ¿Qu
avés de las rendijas de la madera, y el eco de u

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