img La Séptima Luna del Alfa Maldito  /  Capítulo 2 Dos | 0.80%
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Historia

Capítulo 2 Dos

Palabras:1116    |    Actualizado en: 09/09/2026

vista d

eándose y se llevó una ma

qué mie

fetada sonó a

-. Por hacerme creer que te importaba. Por ser un maldito cob

rra

sobre mí, pero yo

ita de noche y se lo lancé a la cabeza. El golp

igirme la palabra. No me mires. Ni siqu

u sonrisa burlona había

: un cobarde infiel, con la polla pequeña y s

lones, salí de la habitación y cerré d

vancé hecha una furia por los pasillos, ignorando las mira

lesté en

puerta d

rio. Dorothy ocupaba el borde de la mesa a s

zó mi padre-.

do lo que acababa de soportar y por cuanto ya no podía fing

recostarse en su silla y

ate, E

N

lo que esperaba. En el silencio po

bías? -

dre ni siquiera

S

n más fuerza que encontrar a

bías -

a explicarlo todo-. Es uno de los lobos más prometedores de su generación. La manada

té a ob

uella crueldad serena y calculadora, capaz de reducir mi co

lo que llevaba tiem

te en tu

ión quedó

endo el tono con cada palabra-. Y, después de todo e

lo

út

ese

que pron

e todas

anta-. Como no conseguí transformarme, Brandon puede traicionarme,

necesita una pareja capaz de permanecer a su lado, darle he

cepcionaba, ¿po

resión

a tu

N

a, todo cuanto llevaba años enterr

o que yo era, ¿por qué me dejaste pasar veintidós años aquí, mendig

e Dorothy s

ba

ra el escritorio. El golpe r

a esta

cuando vi e

jó delante de mí, donde pudiera distinguir el s

ma de lo

re antes de que el

la falsedad de su voz me revolvió el estómago-. Pero, después de hablarlo

gundos en asimi

hablaba de ella en susurros. Todas las familias con hijas e

ian Simons era e

esp

funer

-dije, con una frialdad crecien

cho eso -rep

s de mi padre llegaron hasta

do valiosa para

. Una alianza con los Simons pod

si m

o resp

cía f

o había hecho

no perde

ció desvanecerse

aquella familia. No era una hija. Ni siq

que podían arrojar al peligro

edí un

N

Henry se e

mi

o que no

ó la habitación y me o

e de la misericordia de esta manada. H

na risa quebrada-. ¿A es

mo obed

ó por encima

ard

la. Dos guerreros me sujetaron por detrás con ta

ató de arrastrarme hacia atrás, le clavé los dien

una maldición y

gundo frenéti

go me golpe

enzó a arrastrarme. Antes de perder el conocimiento, oí una última vez los pensami

r

ema está

ad se cerr

l último resquicio de mi

Frostridge espera

n entregado

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