e vista
s se posaron de inmediato en la ú
a
o. A su lado, Selene lucía una expresión de fastidio mient
ían esos
cones resonaron con firmeza sobre el suelo de mármol, an
ente, lo bastante alto como para que la oye
é en su direcci
día y no pensaba participar
ignorado. Eso la enfureció todavía más. Se levantó de
ntarte aquí vestida así solo para seguir intentando llamar su atención? -
ré de
on el labio torcido, claramente a la
ocada -respondí con calma-, pero créeme, Selene: mi pres
en este restaurante. ¿Qué esperabas? ¿Enseñar las ga
ade en voz baja, in
él de mala gana. Era la
mantuvo los ojo
mundo sabe que estabas obsesionada con él. Vas por ahí fingiendo ser una heroí
aso hac
ella herida había sangrado hasta quedar seca. Ella y Kade ya no me impor
arte -le adver
pertenece a un lugar como este. A menos que ahora trabajes de camarera por las noches, claro. Todos conoce
rrumpí con
e que pudiera apartarse o
fu
jo presión. Las conversaciones cesaron. Los
se llevó una mano a la mejilla. Me
oz- ha sido poco comparado
o como un pez fuera del agua, aunque dejé de prestarle atención. No pe
os ojos desmesuradamente abiertos y los labios entreabier
claré-. No te quiero. Tam
menzó con voz
ades. Muchísimas. Y las desperdiciaste todas. Ya no soy e
de que pudiera
no sirve de nada. Y si alguno de los dos cree que p
y los ojos brillantes, ya fuera de humil
z no me detendré
regresé al mostrad
recibirla -me informó con amabilidad, au
aci
mientras un camarero se acercaba
ilizarme. No podía permitir que Selene y Kade me alteraran. Eran exasperantes,
eguir pensan
e vista
me
ara con los hombros rectos y la cabeza bien alta, como si no acab
do. In
or
os
amos con ella en aquel restaurante. ¿Qué hac
más afilados de lo que recordaba. Los mismos ojos. La mi
gura y mordaz. Precis
rció dentro
perfume especiado de Selene conseguía ocul
en ese
después
en mis pensamientos-. ¿Todavía la ves a
eé des
muré, volvi
eteó -dijo entre dientes-. Te quedaste s
a ra
ni intentar defenderla. Liora seguía siendo tan audaz como siempre, solo que ahora lo
a. Me había dejado deslumbrado, in
orpresa -conse
de pie, furiosa.
has s
hizo abrir mucho los ojos. Me volv
-le advertí
en la dirección por la que Liora se había marchado hacía rato-. Me humilló y tú se l
respondí dem
ruzó los
ue alguien acaba de arrancarte la ma
iré
aquí, ¿de acuerdo? Me tomó
a. Su aparición nos ha
como si quisiera arrancarm
te c
y los dedos me ro
ien elegí, Selen
. No quería tener aquella c
ltó una r
pero está claro que sig
dí. No de
la ve
dad de
ajo de mí. O, al men
entrional desconocida que apenas tenía suficiente para a
í que se sentiría agradecida. Creí q
no lo
ti. Eres tú a quien amo. No t
emaron la garganta
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