ermanecía
ba**. Las antorchas ardían para otros, para quienes creían
vés de
l a
que respir
sabía que algo estaba mal. El ritmo de sus p
el Alfa, sin g
se arr
milia s
sico. El lobo interior se irguió, alerta, r
o Kael, con una
frecieron a la hija mayor. Dijeron que la men
defectuosa** n
**cl
ritó. No g
sido más fáci
obre el brazo del trono, y la piedr
ecordó ant
del bosqu
spesa en el
ñas, temblorosas
yl
sus razones? -pre
an-. Que no despertó como Luna. Que trab
ire v
e puso
a verdad conocida.
o una lim
hevan, las antorchas, los muros. Le mostró también alg
én rechazaron?
bajó l
e usted re
a, oscura, cruzó
a -respondió-. Yo
zó un
ra los
alzó l
usted
-
sendero**, la distancia, la no
secuencias -continuó Kael-, entonces necesito mi
de
no enviar
inclinó
bre no sabe que usted es la persona que él dejó ci
ostro vendado h
la era su hija -respondió-. Tengo un vínculo con ella, mi lo
iendo
cuando los caballos se de
imple hecho de que **el Alfa Supremo** hubiera descendido p
vanzó p
La venda cubría sus ojos, blanca contra la piel marcada por cicatrices antigu
to modo, l
e las paredes, los latidos acelerados dentro de la c
a se abri
rodillas antes de que
ceó-. No esperábamos e
. Luego otro. Cada movimiento era lento, medido, co
e reconsiderar
una pr
una sonrisa tensa que no al
en lo mejor para usted. Nuestra hija mayor
ile
cayó como un
temblor en las manos de la mujer, e
ntinuó Kael- después de
levantó la vis
orrección. La menor no está preparada. Es dé
avanzó
aves, cabello arreglado con esmero.
ijo con voz dulce-. Haré hon
eramente el ro
la olió** a
rfu
gul
ión af
untó Kael-. ¿Que pu
asintió co
realizar tareas básicas. Vive entre establos, Al
obo r
acia
ia d
as por el trabajo. Le mostró sangre seca bajo las uñas, barro pe
nla -ord
riarca
...
Ah
nstante de
la madre, incómoda-. No es
io un p
epito
tes salió corriendo
siguió
a. Sus manos temblaban. Tenía una venda improvisada en la muñeca izqui
Ayl
su nombre, lev
Ni de lavarse. La tomaron del
s, dejando pequeñas huellas de b
raste fu
a, ra
a, con las manos heri
**la vio
as cic
lor co
y la resistenci
ó el golpe
l lobo dentro de él
quién era exactamente, solo sentía algo familiar
vió a levan
untó Kael, aunque ya
el patriarca con
ció el ceño
l lobo le mostró cada detalle: el temblor en sus dedos,
ame -
tó lentament
io su
intió a
la estaban vie
s nada -dijo Kael-.
asintió
la ve
o que sigui
ael, girándose hac
arca abri
Alf
saré co
sonrió de
vez, no podrí

GOOGLE PLAY