estaba en la cocina preparando los calderos de café y acomodando las bandejas con pan para los miembros del consejo que llegarían a la reunión c
traban a la estancia. Eran las sirvientas personales de las familias nobles y algunas de las amigas cercanas
mentó una de las chicas mientras tomaba una taza de café-. No tenía sentido conside
. Con la presión que hay en las fronteras, la manada necesita una Luna con fuer
uncionaban los comentarios en el pueblo cuando una decisión importante se tomaba. Limpió el borde
y caminaba acompañada por dos guerreros de la guardia de su padre. Al ver a Valeria con la bandej
Sienna con tono tranquilo, acomodándose las mangas de la chaqueta-. Hoy se firman los acuerdos de integrac
spondió Valeria con voz neutra-. Las band
la miró de arriba abajo de forma ráp
pero asegurándose de que los guardias la escucharan-. Varios comentaban que tu loba, Lyra, casi no dio señales de vida durante el l
nterior, la presencia de Lyra seguía estando quieta, en un estado
Un Alfa como Damian necesita una compañera que pueda pelear a su lado en el campo de batalla, no a alguien que apenas puede man
y continuó caminando por el pasillo hacia las oficinas del consejo. Los dos
organizó las tazas en orden numérico según los asientos fijados para los ancianos y revisó que las ventanas estuvieran bien abi
de la entrada, la versión de que Valeria carecía de la fuerza espiritual necesaria para ser la Luna de la manada se había convertido en el tema de c
ando sobre los puntos de control en la frontera sur. Al notar la presencia de Valeria acomodando las últimas taz
as se sentaba en el sillón principal-. Los consejeros de la familia
con la bandeja vacía en las manos. No dijo nada sobre los comentarios que sonaban en los pasillos ni sobre la presenci
En la cocina, otras tres sirvientas conversaban cerca de los fogones. Al ver llegar a Vale
ciones de huéspedes -dijo una de ellas sin mirarla a los ojos-. Llegarán representantes de las
iré de inmediat
los escalones de servicio hacia el pasillo superior de la casona. Desde la ventana del segundo piso se podía ver todo
nstante, tal como lo venía haciendo desde hacía años. Sabía que los rumores sobre su loba continuarían escuchándose durante to
ue el sol directo calentara el cuarto. Continuó con la siguiente habitación sin detenerse a descansar, mantenien

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