Instalar APP HOT
Inicio / Romance / Una Noche Con El Multimillonario
Una Noche Con El Multimillonario

Una Noche Con El Multimillonario

5.0
10 Capítulo
Leer ahora

Amethysts Quizon es una joven que creció rodeada de lujos y privilegios. Sin embargo, un acontecimiento inesperado cambió su destino para siempre, arrebatándole todo lo que tenía tras una tragedia que sacudió su vida. En medio de la desesperación, su propio tío planeó venderla, pero, en el último momento, Amethysts logró escapar del oscuro destino que le esperaba. Durante su huida, conoció a Zack Delgado, un misterioso multimillonario que no solo le tendió la mano, sino que también le ofreció una nueva oportunidad para cambiar el rumbo de su vida. Sin imaginarlo, sus caminos terminaron entrelazándose en una apasionada noche de deseo. Sin embargo, a medida que pasan los días, una inquietante pregunta comienza a atormentar la mente de Amethysts: ¿Cuáles son las verdaderas intenciones de Zack? Mientras su corazón se enamora lentamente de él, una nueva incertidumbre surge en su interior: ¿Qué precio tendrá que pagar por entregarle su corazón?

Contenido

Una Noche Con El Multimillonario Capítulo 1 La Huida

"¡Amethysts!", la llamó su tío desde la sala.

Al escuchar su nombre, Amy salió de su habitación y bajó las escaleras para averiguar qué quería su tío.

"¿Qué sucede, tío?", preguntó con curiosidad. Su tío le dedicó una sonrisa y le indicó que se sentara en el sofá.

"Ve a cambiarte. Vamos a salir", le dijo tranquilamente.

"¿Adónde vamos, tío?", preguntó Amy.

"Es una sorpresa. Solo apresúrate y ponte algo bonito", respondió él con una sonrisa misteriosa. Amy asintió sin sospechar absolutamente nada. Subió a su habitación, eligió un hermoso vestido rojo y, después de arreglarse, regresó a la sala.

Minutos después, salió de la casa acompañada de sus tíos. Lo que aquella inocente joven desconocía era que las personas en quienes confiaba estaban a punto de traicionarla de la peor manera posible.

Su propio tío había planeado venderla a un anciano millonario a cambio de una considerable cantidad de dinero. Y el lugar donde se realizaría aquella terrible transacción era un lujoso hotel.

Mientras el automóvil avanzaba por las calles de la ciudad, Amy comenzó a experimentar una extraña sensación de debilidad. Su cabeza daba vueltas y sus párpados se volvían cada vez más pesados.

"¿Por qué me siento tan mareada?", murmuró mientras se llevaba una mano a la frente.

Intentó mirar por la ventanilla, pero los edificios y las luces de la ciudad comenzaron a volverse borrosos.

Lo que Amy no sabía era que el agua que su tío le había ofrecido antes de salir contenía una sustancia que estaba comenzando a hacer efecto en su organismo. Incapaz de mantener los ojos abiertos, apoyó la cabeza contra el asiento.

Sus tíos creyeron que se había quedado dormida.

"¿Ya llegó el viejo?", preguntó su tía en voz baja.

"Sí. Está esperándonos en el hotel", respondió su tío.

"Espero que nos pague todo lo que prometió."

"No te preocupes. Ese viejo está dispuesto a pagar una fortuna por pasar una noche con ella," una sonrisa codiciosa apareció en el rostro de su tía.

"Al menos esa muchacha nos servirá de algo."

Amy sintió que el corazón se le detenía por un instante.

¿De qué están hablando?

¿Qué viejo?

¿Acaso están hablando de mí?

Aunque mantenía los ojos cerrados, todavía podía escuchar perfectamente la conversación.

Y cuanto más escuchaba, más aterrorizada se sentía.

¡Dios mío! ¡Mi propio tío quiere venderme! Las lágrimas comenzaron a acumularse bajo sus párpados. Jamás imaginó que su propia familia sería capaz de hacerle algo tan horrible.

Desde que había perdido todo a causa de aquella tragedia que destruyó su vida, sus tíos eran las únicas personas en quienes creía poder confiar.

Pero estaba equivocada.

Terriblemente equivocada.

Cuando el automóvil se detuvo frente al hotel, Amy comprendió que aquella podía ser su última oportunidad para escapar.

Reuniendo las pocas fuerzas que le quedaban, abrió rápidamente la puerta.

"¡AMETHYSTS!", gritó su tío al verla salir.

Pero Amy no se detuvo.

Corrió desesperadamente, ignorando el mareo que amenazaba con hacerla caer.

"¡VUELVE AQUÍ!", escuchó gritar a su tío detrás de ella.

¡No! ¡No voy a regresar!

¡Prefiero morir antes que dejar que me vendan!

Continuó corriendo sin mirar atrás. Sin embargo, debido al efecto de la sustancia que había ingerido, apenas podía distinguir lo que tenía delante.

De repente, escuchó el sonido ensordecedor de una bocina.

"¡CUIDADO!" Un lujoso automóvil negro frenó bruscamente a escasos centímetros de ella. Amy cayó al suelo, completamente aterrorizada. El conductor salió rápidamente del vehículo.

"¡Señorita! ¿Se encuentra bien?", preguntó preocupado.

Pero Amy apenas lo escuchó. Al mirar hacia atrás, distinguió la figura de su tío corriendo en su dirección. El miedo se apoderó nuevamente de ella.

Sin pensarlo dos veces, se levantó, abrió la puerta trasera del automóvil y entró apresuradamente. Un hombre increíblemente atractivo, vestido con un elegante traje negro, la observó con expresión fría.

Era Zack Delgado, un poderoso y misterioso multimillonario.

"¿Quién eres?", preguntó sorprendido por la inesperada aparición de aquella desconocida.

Amy lo miró con desesperación.

"¡Por favor, ayúdeme! ¡Se lo suplico!", rogó con lágrimas en los ojos.

Zack frunció el ceño.

"¿Qué está pasando?"

"¡Por favor, lléveme lejos de aquí! ¡Hay alguien persiguiéndome!"

Antes de que Zack pudiera responder, Amy miró por la ventanilla y vio a su tío acercándose al automóvil.

"¡Dios mío! ¡Es él!", susurró aterrorizada. Inmediatamente, se agachó y se escondió entre los asientos. Zack observó su comportamiento con evidente desconcierto.

En ese momento, alguien llamó a la ventanilla del conductor. El chófer bajó el cristal.

"Disculpe, ¿ha visto a una muchacha con un vestido rojo?", preguntó el tío de Amy mientras intentaba recuperar el aliento. El conductor miró discretamente a Zack a través del espejo retrovisor.

Su jefe le hizo una pequeña señal.

"Sí, señor. Vi a una joven corriendo hacia aquella carretera", respondió, señalando una dirección completamente diferente.

"¡Gracias!", exclamó el hombre antes de alejarse apresuradamente.

Amy permaneció escondida durante unos segundos más. Cuando estuvo segura de que su tío se había marchado, se incorporó lentamente. Soltó un profundo suspiro de alivio.

"Gracias a Dios...", murmuró.

"Ahora explícame qué demonios está sucediendo", exigió Zack con voz fría.

Amy volvió la cabeza hacia él. Por primera vez, pudo observar detenidamente al hombre que acababa de ayudarla. Tenía unos ojos penetrantes, facciones perfectamente definidas y una presencia tan imponente que resultaba intimidante.

"L-lo siento, señor", tartamudeó.

"¿Quién eres y por qué estás huyendo de ese hombre?"

"Me llamo Amethysts Quizon, pero todos me llaman Amy,." Zack permaneció en silencio, esperando que continuara.

"Ese hombre... es mi tío", confesó con la voz temblorosa.

"¿Tu tío?" Amy asintió mientras las lágrimas comenzaban a deslizarse por sus mejillas.

"Quiere venderme a un anciano millonario."

"¡¿QUÉ?!", exclamó Zack.

Su expresión cambió inmediatamente.

"¿Estás diciendo que tu propio tío intenta venderte?"

"S-sí, señor."

Zack apretó los puños.

¿Cómo pueden existir personas capaces de hacer semejante atrocidad?

"¿Y tus padres?", preguntó.

Amy bajó la mirada.

"Ya no están conmigo", respondió con tristeza. Zack notó el dolor reflejado en sus ojos. Por alguna razón, aquella respuesta despertó algo extraño en su interior.

"Por favor, señor...", continuó Amy mientras lloraba. "No permita que me encuentre. No quiero ir con ese hombre." Zack la observó durante unos segundos. Finalmente, se volvió hacia su conductor.

"Llévanos a casa."

"Sí, señor Delgado."

El automóvil comenzó a moverse. Amy sintió un inmenso alivio.

"Muchas gracias, señor. No sé cómo agradecerle lo que está haciendo por mí."

"No tienes que agradecerme nada", respondió Zack. Sin embargo, mientras avanzaban, comenzó a notar algo extraño en ella. Amy tenía las mejillas enrojecidas y respiraba con dificultad. Además, parecía incapaz de permanecer completamente despierta.

"¿Te encuentras bien?", preguntó Zack.

Amy asintió débilmente.

"S-sí, señor. Estoy bien."

Pero era mentira. Desde hacía varios minutos, sentía que un calor insoportable recorría todo su cuerpo. Su cabeza daba vueltas y su corazón latía demasiado rápido.

¿Qué me está pasando?

¿Por qué siento tanto calor?

Se llevó una mano al cuello, intentando aliviar aquella extraña sensación. Zack frunció el ceño.

"¿Estás enferma?"

"No lo sé...", respondió Amy.

Su voz sonaba cada vez más débil. Después de varios minutos, finalmente llegaron a la impresionante mansión de Zack Delgado.

Amy contempló la enorme residencia con los ojos entrecerrados.

Incluso habiendo crecido rodeada de lujos, quedó sorprendida por la majestuosidad de aquella propiedad.

Sin embargo, apenas tuvo tiempo de admirarla. Cuando intentó salir del automóvil, sus piernas cedieron.

"¡Cuidado!", exclamó Zack mientras la sujetaba antes de que cayera.

"L-lo siento..."

Zack la observó preocupado. Su rostro estaba demasiado rojo y su cuerpo parecía arder. Sin decir nada más, la levantó entre sus brazos. Amy abrió ligeramente los ojos.

"Señor... puedo caminar."

"No parece que puedas hacerlo."

La llevó hasta la sala y la acomodó cuidadosamente sobre uno de los elegantes sofás.

"Quédate aquí. Voy a traerte un poco de agua."

Amy asintió. Zack se dirigió a la cocina. Pero apenas habían transcurrido unos segundos cuando escuchó unos pasos detrás de él.

Al darse la vuelta, descubrió que Amy lo había seguido.

"Te dije que descansaras", comentó.

Amy no respondió. Simplemente lo observó con una expresión extraña. Sus mejillas estaban encendidas y su respiración era irregular.

"Señor... tengo mucho calor", susurró.

Zack dejó el vaso sobre la encimera.

"¿Qué te sucede?"

Amy se acercó lentamente.Sin previo aviso, colocó las manos sobre su pecho.

Zack quedó sorprendido.

"¡Oye! ¡Deja de hacer eso!", exclamó mientras intentaba apartar suavemente sus manos. Pero Amy parecía incapaz de controlar sus propios movimientos.

"Por favor...", murmuró.

"¿Qué?"

"Me siento extraña..."

Antes de que Zack pudiera hacer otra pregunta, Amy se puso de puntillas y lo besó inesperadamente. Los ojos de Zack se abrieron por la sorpresa.

Durante unos segundos permaneció completamente inmóvil. Jamás imaginó que aquella joven, a quien acababa de rescatar de una situación terrible, terminaría besándolo de aquella manera.

"Amy...", murmuró al separarse ligeramente.

Pero ella volvió a acercarse. Zack sintió que su autocontrol comenzaba a tambalearse.

Había conocido a numerosas mujeres a lo largo de su vida, pero ninguna había despertado en él aquella mezcla de desconcierto y atracción. Sin embargo, algo no estaba bien.

Amy no parecía encontrarse en sus cinco sentidos.

"Amy, mírame", pidió mientras sostenía suavemente su rostro.

La joven levantó los ojos hacia él.

"¿Qué has bebido?"

"Agua...", respondió confundida.

"¿Solo agua?"

"Mi tío... me dio un vaso antes de salir."

Zack sintió una creciente preocupación.

Maldita sea. ¿Acaso ese desgraciado le dio alguna sustancia? La joven se aferró a su camisa.

"Por favor, no me dejes sola..."

Zack la observó detenidamente.

"Tranquila. Nadie va a hacerte daño aquí."

Pero Amy seguía inquieta. El calor que recorría su cuerpo parecía volverse cada vez más intenso. Zack intentó tranquilizarla, aunque la cercanía entre ambos comenzó a despertar sentimientos que ni siquiera él comprendía.

Una serie de decisiones impulsivas terminó cambiando el rumbo de aquella noche. La intimidad que surgió entre ellos estuvo marcada por la confusión y una atracción inesperada.

Para Amy, aquella era una experiencia completamente desconocida. Nunca antes había compartido una intimidad semejante con un hombre. Zack descubrió que ella no había tenido ninguna relación íntima anteriormente, algo que lo sorprendió profundamente.

"¿Es tu primera vez?", preguntó en voz baja.

Amy lo miró.

"S-sí..."

Zack permaneció pensativo durante unos segundos.

"¿Estás segura de que quieres esto?"

Amy asintió.

"Sí...", susurró.

Sin embargo, la joven continuaba bajo los efectos de la sustancia que su tío le había dado. Aunque pudiera responder a sus preguntas, su capacidad para comprender plenamente la situación y decidir libremente estaba afectada.

Zack tampoco era consciente de todas las consecuencias que aquella noche podía tener.

Lo que sucedió después marcaría sus vidas de una manera que ninguno de los dos habría imaginado. Horas más tarde, la habitación estaba sumida en un profundo silencio. La luz tenue de una lámpara iluminaba delicadamente los muebles.

Amy dormía profundamente sobre la enorme cama, completamente agotada.

Su cabello oscuro se extendía sobre la almohada mientras su respiración tranquila rompía el silencio de la habitación.

Zack estaba acostado a su lado. Sin embargo, a diferencia de ella, no conseguía dormir.

Sus ojos permanecían fijos en el rostro de aquella misteriosa joven. Había algo que no lograba comprender.

¿Qué demonios me está pasando?

Llevó una mano hasta su pecho.

Su corazón latía de una manera extraña. Nunca antes había experimentado aquella sensación. Zack Delgado era un hombre acostumbrado a conseguir todo lo que deseaba. Como uno de los empresarios más poderosos y adinerados del país, había conocido a numerosas mujeres.

Algunas se habían acercado a él por su dinero. Otras, por su influencia. Y muchas simplemente deseaban disfrutar de una noche junto a un hombre como él. Pero ninguna había conseguido despertar aquella inexplicable inquietud en su interior.

Hasta aquella noche.

Hasta que una desconocida vestida de rojo apareció repentinamente en su automóvil. Zack volvió a mirar a Amy. ¿Quién eres realmente, Amethysts Quizon?

No sabía prácticamente nada sobre ella. Solo conocía su nombre y la terrible situación de la que había escapado. Y, aun así, sentía que aquella muchacha había llegado a su vida por alguna razón.

Suspiró profundamente.

¿Por qué siento esto? ¿Por qué no puedo dejar de mirarla? Lentamente, apartó un mechón de cabello que cubría el rostro de Amy. La joven se movió ligeramente, pero continuó dormida.

"Eres realmente hermosa, Amy", murmuró Zack. Una pequeña sonrisa apareció en sus labios. Sin embargo, esa sonrisa desapareció cuando recordó las palabras de la joven.

Mi tío quiere venderme a un anciano millonario. Su mandíbula se tensó. ¿Cómo podía alguien hacerle algo semejante a su propia sobrina?

Zack estaba decidido a descubrir qué había sucedido realmente. Pero también sabía que tendría que enfrentar las consecuencias de sus propias decisiones. Volvió a mirar a Amy.

¿Qué sucederá cuando despierte?

Aquella pregunta comenzó a atormentarlo. Porque, aunque Amy parecía descansar tranquilamente, él sabía que su mundo había cambiado para siempre. Y que la mañana siguiente podría traer consigo preguntas difíciles de responder.

Finalmente, el cansancio terminó por vencerlo. Zack cerró lentamente los ojos. Poco después, cayó en un sueño profundo junto a la joven que había aparecido inesperadamente en su vida.

Ninguno de los dos sabía que aquella noche sería el comienzo de una historia llena de secretos, dolor, pasión y sentimientos inesperados. Porque, a veces, el destino une a dos personas de la manera más inesperada.

Pero no todas las historias que comienzan con una noche inolvidable terminan con un final feliz. Y para Amethysts Quizon, su verdadera historia apenas estaba comenzando.

Seguir leyendo
img Ver más comentarios en la APP
Instalar App
icon APP STORE
icon GOOGLE PLAY