VISTA D
l dolor de la herida, sino el tenue eco de los pasos de Calhoun al alejarse. Su alta figur
sin
abía
ontener el sollozo que brotó de mi garganta. Los trabajadores que estaban cerca cu
. Odiaba que me recordara
había sido tod
que pudiera contenerme, las lágri
hasta la pared donde estaban apoyadas la escoba y la fregona. Las manos me tembla
Muévete. So
en limpiar, quizá
limpiar aquel desastre pese a que las lágrimas me nublaban la vista. Todo mi cuerpo t
ía las
podía r
voz suave logró abrirse
con un brazo mientras
una de ellas en voz baja, con
rtó la fregona y
y la vi cargando ese caldo. Salía vapor. Si no hubiera es
raba con dificultad, p
o, esta vez carga
iba a lanzarlo así? No fue un accidente. Fue... ¡Fue casi un intento de asesinato! Po
rrió el cuerpo y el e
r soltó u
son de Carmela. Ella es la verdadera dueña de este lugar, y todos lo sabemos. Si alguno de nosotros se atreve
hirieron más q
as -mu
sa triste. Sus ojos
s a sacart
, de los susurros y de los ú
de la habitación, los recuer
estrozar nuestro contrato. Me acusaron, me señalaron con el dedo y trataron de humillarm
o, Calhoun descargó la mano sobre
-gruñó con voz atronadora-. Si la culpas a ella, me culpas a
cio. Incluso el alfa de la
lhou
expresión era indescifrable, pero su p
se puso
table. De
a ferocidad que hi
nvencida de que aquello significaba algo. De que
esarse
por el dolor de comprender l
pida hab
emente
mí, sino a algo que cons
abía si
ndamento con aquella lengua venenosa o que Calhoun la creyera sin pest
me mi
a y dictó sentencia como
, el corazón se
iquiera una vez? ¿Ni siquiera la mitad de la
significaban nada en su mundo mi
, yo ya no era más que un cascarón vacío. Ni siquiera recordaba haber cruzado las
si temiera que fuera a romperme si me sujetaba con demasiada fuerza. Cuando lleg
ucho, Elod
una compasión que
o irritada para pronunciar una sola palabra,
mo si fuera lo único que aún me mantenía unida a la realidad. Nada más entrar,
ecta a
livio. Cada gota parecía una aguja que se clavaba en la
me importaba que el cabello siguiera goteando ni que fuera a empapar la
acostarme cuando
ntí que el corazón se me
lh
e la pantalla. Estaba a punto de deslizar el dedo y responder, dese
erminó antes de q
que siguió f
el teléfo
e acababa de aparecer en la pantalla: «Tráem
enerme a pensar, como la tonta amaestrada en la que me había convertido, me cam
arrastraban a cumplir el encargo como si mi
co de Calhoun, no estaba pre
eas me golpeó, incluso antes de
ra dif
fría y negra que antes reflejaba su pe
bonsái que yo había plantado con su ab
Sus brillantes pétalos amari
rm
supu
a el resto. Bolsos y zapatos caros ocupaban todos los rincones. Había perfumes alineados sob
splomó con una viol
puerta al abrirs
arrancó el bolso de la mano y rebuscó en su interior. Solo despué
cido-. Tus heridas tienen muy mal
a tragar y negué des
tras se fro
uisiera lastimarte, ¿de acuerdo? Es solo que... está teniendo un día difícil. Asegúra
bujó en mis labios antes
, alfa Calhoun. Pa
eocupa que te mantengas fuerte. Vas a organizar la fie
caron en la garganta. C
do. Las rodillas amenazaron con fallarme y retroced
si estuviera a punto de decir algo más, pero
lho
, con la mirada clavada en mí. Durante un instante, su
n se volvió hacia ell
ilidad calculada, como si pu
. Me duele todo el cuerpo, Calhou
go me dio
uavizó al instante. Asint
a cama. Les pediré a las criadas que calienten
ella con una
nmóvil y e
os me escocían tanto que
por ella, mientras que yo
etar la mandíbula por el estrés. Recordé todas las veces que habí
tuvieron que llevarme de urgencia a
ormulario
a m
llamó. No mostró p
bastaba con un simple
erró la garganta. Una lágrima esca
anzaban como si ya no me pertenecieran
al exterior, alcé el
ayó una
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