VISTA D
ir el alta, cometí el err
atención, terminar el papeleo y marcharme pa
mundo de Calhoun, no habí
medio usar, una taza desportillada y un marco de fotos que ya no significaba nada. Mis pasos resonaban en el pasillo reluciente, d
tenía un sentido
ando estaba a punto de llegar. Las pu
ra de
gunda piel y sostenía un vaso de café como si fuera una extensión de l
pósito y ladeó el vaso, derramand
o ahogado, fa
para que se oyera en todo el vestíbulo-. Patética. ¿Cree
abrasaba el pecho mientras todas l
no
del café a la cara. El líquido estaba
injusto? Te tengo una noticia, cariño: Calhoun solo tiene ojos para mí. Siempre consigo lo qu
oneándose a mi lado. Dejó el olor amargo del café impregna
segúrense de que se disculpe. De rodillas. En la entrad
ó al ver que dos guard
que la voz se me quebró-. ¡Acabo de renunci
era pest
. La señorita Carmela siempre obtiene lo
trozaron lo poco que
apeles se desparramaron por el suelo como confeti sin valor. Mis rodillas chocaron con fuerza
voz me salió ásper
as no me e
plemente no
emblaba sin control. La sangre de mis rodillas traspasó la tela y comenzó a congelarse casi tan rápido como brotab
gué a
mantenía erguida mientras todo mi c
veía nada. Cada respiración se convertía en un jadeo entrecortad
lod
e me hizo levantar la
mí mientras sus costosos tacones golpeaban la acer
rse a mi lado-. ¿Por qué demonios estás aquí fuera,
erzas derrumbarme entre sus brazos y aferrarme al calor de su preocupación
eguí pronuncia
se inclinó h
ncorporarme con cuidado. Me condujo hasta
dientes mientras me examinaba como
e aseguró de que no fuera a caerme y después, sin volver la
ostillas con tanta fuerza
-dijo por encima del hombro, sin ap
la dando traspiés. No podía permitir que se enfrentara a aquello sola. No lo p
uiera
rco y todo el pasillo pareció estremecerse. Cuando conseg
tocar a mi chica!? -bramó con una furia salvaje-
falsa inocencia en el rostro. Abrió mucho los ojos con tanta precisión que me dieron ganas de vomi
palabras brotaron de su
. Trabaja para Calhoun, no te pertenece. Deja de comportarte como una desquiciada que arañ
Calhoun cambió
se volvi
to los colmillos. Sus ojo
ta!! -
edó inmóvil a mitad de la frase. Los músculos del c
n encogido el corazón pa
í. Recorrió mi cabello, mi ropa arruinada y la sangre seca que cubría mis rodillas. Me sentí
era decir nada, vi el pánico a
ués, como una actriz que hubiera ensayado aquella escena, se lanzó a los br
ando hacerme parecer la villana. Elodie me provocó. Ella y Elodie planearon
dos mis instintos grita
tira más dulce qu
to. La rodeó con más fuerza y convirtió
uando Mila per
ra! -
El chasquido de la piel contra la piel resonó por el pasillo. Uno de los pendientes de Carm
e, pero Calhoun la sostuvo a
tembloroso de Mila, al pendiente caído, al rostro de Carmela con la boca abierta de dolor y los ojos llenos
pretó la
puesto a de
cuál de noso
ligado a permanecer de rodillas durante horas, hasta hacerme sangrar. Que hab
ad. Toda aquella verda
se me quedaron p
los brazos de Calhoun, clavando los dedos en su manga. Toda aquella f
en que me ha abofeteado... Tu hermana me ha golpeado por una mentira que inventó su amiga, sin siquiera comprobar si era v
retumbaron co
atro: Carmela llorando contra el pecho de Calhoun, M
pero había algo en aquel pánico que se sintió como una puerta cerrándose de golpe sobr
sucedió dema
das y le propinó una bofetada brutal. El golpe resonó en el pasillo. Mila
nerla entera con mi propio cuerpo. Temblaba contra mí. La furia que un instante
on de un modo que me hizo s
toria como si
houn se quebr
tear a tu futura cuñada y
ora. Mila se quedó inmóvil, con los ojos muy
o había t
hacia mí. Despa
as sobre Carmela, estarás desped
finitiva. Una cuchilla que cercenó el últ
alda. Mila se quedó en el pasillo, temblando y limpiándose la mejilla con el dor
reché contra mí porque era lo único que mi cue
. Voy a abandonar la manada. Probablemente... prob
ron de mí y cayero
golpe, como si la
ndo en mis ojos cualquier rastro de mentira. Cuando solo encontró aquella f
os-. ¿Es por Calhoun? ¿Por Carmela? Puedo ocuparme de ello
abios temblorosos y algo se
e sus sollozos sin palabras se red
eguía suavizarle el rostro-. No puedo quedarme. Nada dura para siempre. No
uientes pasa
o. Nos reímos de viejos recuerdos hasta que las risas se transform
osas. Cuando vio que yo cerraba la cremallera sin vacil
ida distinta. Como si fuera el único
ados y enrojecidos. Tomó el teléfono y empezó a escribi
endo una mano
, Mila. Déjalo
apuñalarla y dejó escapar u
Está bien. P
jaba de quebrársele. Nos abrazamos en el sofá hasta fundirnos la una con la otra,
fono vibró con u
bre, pero el instint
Calh
de es
. Me arrebató el teléfono, dispuesta
alma-. Déjalo,
áfora de vuelo terminó d
nal emocional. Ha llegado la hora de abordar otro vuelo. Deja de pelear con ella por mí. Tu hermano está
ún punto entre la valen
nuevos sollozos. Me abrazó como si intent
r primera vez desde aquella bofetada, tenía las manos firmes. En la puer
, escribí un último mensaje. Sentía los d
quí termina todo. Alfa Calhoun, ya no soy tu asistente. Ya no siento nada por ti
eé su número, su correo electrónico y sus redes sociales, hasta borrar
ré su r
irada había dolor, gratitud y todas las
la mano, pequeña y
a un puñado de luces, apoyé la frente contra l
erto en canal y después me hu
o me había amado como un objeto, una comodidad o una sombra, sen
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