VISTA D
ión no va a arruinarl
la cabeza. La voz de Calhoun, tan serena,
a cruel d
los murmullos d
vez, como un cuchillo re
apretaba contra el cuerpo los restos desgarrados del vestido
ón comenzó a dispersarse poco a poco. Intenté levantarme. Me tem
chaqueta me cay
ue había llevado la bandeja de plata de Carmela me l
siquiera un gesto de
a. De que yo era invisible, indigna inclu
sirvió para contener los escalofrío
olor. Miedo.
o una segunda piel y se
sumaba a mi castigo. El agua azotaba mi cuerpo, empapaba la chaqueta y los jirones de tela que aún se aferrab
r inercia, arrastrándome por las calles casi des
el atajo que llevaba a casa, cuand
razón me golpeaba el pecho
ví des
Calh
la intensidad que tanto había anhelado en ot
n dentro de mí al mismo tiempo. Era como
a gri
o. Que se metiera su
ortaban ya? Puntos negros danzaban ante mis ojos y sentía que mi
e lo i
s. La lluvia me golpeaba la cabeza y se estrellaba
taba
sentía
se endurecía un poco más y
aba mientras intentaba ignorarla. La tela mojada
voz atraves
ube al auto
. Cada nervio de
la lluvia contra la piel. Antes habría entrado en pánico. Habría cor
o y
és de aq
me bañara el rostro mientras lo enfrentaba. Lo miré c
subir a tu auto ahora mismo? No pierdas el tiempo, alfa Calhoun. No lo olvides
daron suspendida
paso me alejaba un poco más de él y de todo
presión tendría. Tampo
puerta del auto. Unos pasos apr
, pero no miré. No t
uñeca con fuerza y tiró de mí hacia atrás. Una punzada de
día de furia
malentendidos por todas partes. ¡Pero hice lo que tenía que hacer! No quería perder a Carmela otra vez. Ya la perdí una vez y jamás permitir
n con más fuerza que cua
ción al dolor agudo de la muñeca. Se m
za? Dejaste a tu compañera para correr detrás de una amante. ¿Por qué? No te preocupes, alfa Calhoun. Ya sé
uebró en
se volvió hom
el dedo y gritó. En su voz vibraba u
Hice lo que tenía que hacer para calmar a Carmela, o se habrí
é a oír
a comenzó a girar a mi alrede
que todo se volviera negro fu
llegó
ontra mi cuerpo, que me dolí
y me quemaba los ojos. Hice una mueca e int
lpe y aspiré c
Una figura cuyos hombros
n me dio
susurró con
a y su rostro
Mi
un salto y rompió
cama como si las piernas estuvieran a punto de fallarle-. Pensé qu
eé, at
e que me abrasaba las venas tenía q
onca, áspera e irrecono
rían por las mejill
o. De verd
ba
sollozos me desgarraban el pecho con tanta violencia que me dolían todas las costillas
el abrazo más tierno. Me besó una y otra
e sollozos-. Estoy aquí, mi amor
entrecortada-. ¡Elodie, Calhoun está insoportable! Deja que esa farsante lo maneje
rza, aunque hacerlo fue com
bien
sabor amargo, como ceniza
estar
hizo y la voz vol
nosot
nudo de la garganta
nal. En cuanto a nosotros... no queda nada. Se ac
die... -
cambió
ese trasero rellenito? Los alfas babearían por ti. Solo tienes que demostrarle al mundo que estás soltera, sin compañero, y ¡bum!, verás c
rme una pequeña sonrisa invol
ión se abrió de golpe y
una expresión asesina y su presenci
ro impasible, incluso cuando clavó en Mila una m
tañeó. Se limitó a s
ue baja, pero retumbó
respirar cerca de ella. Solo quieren follársela y después abandonarla por sus verdaderas compañeras. Elodie e
se recostó, como si la furia d
u compañero. El destino actúa de formas misteriosas. Además, ¿por qué te importa? ¿Qué más te da con quién esté? No todos son como tú, Calhoun.
de Calhoun. Apretó tanto la
alló en la
entir algo sin sentido por esos hombres. Si
la pudiera repl
algo? No le hagas caso a M
-murmuró Mila con ob
noró por
ble de descifrar. Abrió la boca y se detuvo. Pareció t
habló, lo hizo
llegara sana y salva a casa con su
sa amarga y ase
aci
tegerme. Apoyó una mano en el pecho de Calhoun y lo e
yas. Elodie necesita descansar.
harse. Mantuvo la mirada fija en mí, como si
que Mila lo sacara
o más fuerte de lo necesario, y el silenc
lado, suspiró. Su
l a veces, pero, en el fondo... ese hombre se preocupa de v
GOOGLE PLAY