la ciudad. Sentía el rostro rígido por las lágrimas que se s
to esfuerzo durante ocho años de estudios de medicina desapa
s hice nada de l
a mesa. El nombre de mi pa
bre el botón verde. Pero sabía que mi padre no dejaría de llamar hasta que respondiera.
je con la
ya me ente
es que
. Dijeron que te recomendaron para rehabilitación. No sabía
to. Me tendieron
álisis de sangre salió positivo? ¿Por qué
á, esc
edicina. Pagué todo y tú me lo pagas convirtiéndote en una drogadi
Nuevas lágrimas c
dicta y no me comp
iero discutir. Ah
Vol
Ya te comp
iero ir
ruinado. Ningún hospital querrá contratarte. Si te quedas ahí, solo
¿P
padre, un hombre de Europa, tiene un hijo y acordamos comprometerlo con t
y nuestra relaci
o. Yo encontraré el mejor hombre para ti. De
dé en s
a? ¿Me e
las en
e. Ya tienes suficiente edad, veint
ra y mi relación fracasó,
da protegerte. Ya no necesitarás trabajar. ¿No es
inferior hasta ca
ra otro tipo de infierno. No quería
mi padre? Un hombre terco que siempre cr
éxico y vas a olvidarte de todo lo relacionado c
adre
la pantalla oscu
ahora? ¿Destruida a
a cafetería. No provenía del área común, sino de una sala cerrada al fondo. Una habitación con
LGÚN MÉDI
de Europa del Este, quizá ruso o ucraniano, y antes de dar
a habitación. Mis manos ya estaban empujando la
ICO! -grit
habitación hizo que me c
a pálido, sus labios azulados y una mano aferraba su pecho. El sud
o, incluso a cinco metros de distancia. La forma en que sujetab
e no entendía. Sus rostros reflejaban miedo; algunos sostenían los hombros del anciano,
ponente y rostro inexpr
uién
ica. Pued
llé junto
ántenle un poco las piernas
eron de inmediato, au
egular. Acerqué mi oído a su boca y escu
s? ¿Infartos anteriores? ¿Hipe
dor se miraron entre
z fría y firme h
iene to
la c
al vez había estado allí desde el principio y yo estaba demasiado concent
dor de un metro noventa. Vestía un traje negro impecable, claramente
os eran
l completo?
dos, hipertensión crónica. Iba camino al aeropuerto para regresa
se
pital ahora mismo. L
ene en
. Seguía sujetándose el pecho y su
Tienen aspiri
pequeño bolso y sacó un frasco de med
de 80 mg.
ientras le entregaba dos tabletas-
Seguía débil, pero al menos no empeoraba. También revisé su presión ar
0/
o todavía
hacia abajo. Dejen que la sangr
llegó diez mi
ve sobre lo que había hecho, el historial médico del paciente y
detrás de ellos; algunos llevaban bols
en medio de aquella
rac
hizo volver
la c
uía junto a la puerta. No hab
nosotros se sintió demasiado cercana cuando
nada
la vida a mi
e era s
cualquier médico de
ió a vibrar dentr
ap
uellos ojos azules seguían observándome como s
irme -dije
nzaron deprisa entre las mesas de la cafetería, ahora llena de clie
a no sé
n instante,
en voz baja-.

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