Eiza La venganza de la dimensión
Nueve matrimonios rechazados: me caso con el rival de mi ex
Faltaban apenas quince minutos para que cerrara el Registro Civil. Era la novena vez que Amelia esperaba en vano para casarse. El celular sonó, pero no era su prometido, Kayson. Era su asistente, informando con frialdad que la boda se cancelaba porque Kamila, la hermanastra de Amelia, se había torcido el tobillo. Kamila. Siempre era ella. Por su culpa, Amelia había soportado cumpleaños olvidados, aniversarios perdidos y, ahora, el día de su boda destruido. Para empeorar las cosas, al volver a casa, su propia madre le exigió que le pidiera disculpas a Kamila por su "falta de empatía" y por haber "avergonzado" a Kayson con su rabieta. Su familia no la amaba; solo la veían como un peón que debía agachar la cabeza y soportar las humillaciones en silencio. La ironía le oprimía el pecho. Había desperdiciado años esperando a un hombre que siempre corría a los brazos de otra, atada a una familia que la despreciaba abiertamente. ¿Por qué debía seguir siendo la idiota sumisa que siempre perdona y espera? La gigantesca piedra que la asfixiaba por fin se rompió. Amelia le envió un último mensaje a Kayson: "Se acabó", y eliminó su contacto para siempre. Sin dudarlo, salió al frío viento de Nueva York y llamó al mayor enemigo comercial de su ex, el despiadado multimillonario Garrett Thornton. "Señor Thornton, ¿su oferta de matrimonio sigue en pie?" Diez minutos después, un Maybach negro se detuvo frente a ella, y Amelia se casó con el hombre más peligroso de la ciudad.
Capítulo 1
Amelia Frye echó un vistazo al reloj, un Van Cleef & Arpels, en su muñeca, cuyas delicadas manecillas doradas marcaban las cinco menos cuarto de la tarde.
Faltaban quince minutos para que la Oficina de Matrimonios de la ciudad cerrara por hoy.
Sin darse cuenta, su pulgar pellizcaba la piel ya lastimada junto a la uña del índice, un hábito nervioso que creyó superado hacía años.
Sullivan, la empleada, una mujer de rostro amable y de cabello entrecano, asomó la cabeza por novena vez, y cuya mirada llena de lástima provocó que el estómago de Amelia se encogiera.
"Quizá sea el tráfico, querida", dijo la señora Sullivan, colocando una taza de agua tibia sobre la mesita junto a la silla de Amelia.
Forzó una sonrisa que parecía de yeso agrietado. "Sí, supongo que el tráfico de Nueva York siempre es terrible", respondió.
Desvió la mirada hacia el cartel de la pared. En él se veía a una pareja sonriente, con las palabras "Los matrimonios felices empiezan aquí". impresas en una alegre caligrafía debajo de ellos. La ironía pesó como una carga física en su pecho, dificultándole la respiración.
Sintió una vibración en su bolso.
Sintió un nudo en la garganta al pensar que podría ser Kayson.
Buscó a tientas en su bolso, con los dedos torpes y fríos. La pantalla se encendió, pero el nombre que parpadeaba en la pantalla no era el suyo, sino el de Leo Foster, el asistente de Kayson.
La última chispa de esperanza en su interior se extinguió, dejando un vacío frío y oscuro. Respiró hondo, sintiendo cómo el aire le escocía los pulmones, y contestó a la llamada.
"Señorita Frye", la voz de Leo sonó educada, profesional y completamente distante. "Mis más sinceras disculpas. El señor Edwards se encuentra en una situación urgente. La señorita Carlisle se torció el tobillo durante un ensayo y tuvo que ir a su lado de inmediato".
Kamila Carlisle.
El nombre se sintió como un veneno familiar que se filtraba a través del celular y llegaba directamente a su cerebro. Siempre era Kamila la razón de sus aniversarios perdidos, de sus cumpleaños olvidados y ahora, de su novena promesa incumplida.
Amelia no dijo nada.
Simplemente colgó.
La pantalla del celular se quedó en negro, reflejando su propio rostro pálido e inexpresivo, que parecía el de una extraña.
Abrió su chat con Kayson,
y sus pulgares se movieron con una distante precisión.
"Kayson Edwards, se acabó", escribió, y presionó 'Enviar'.
Luego, sin dudarlo un instante, su dedo se movió hasta la opción: "Bloquear y eliminar contacto".
Un profundo silencio se instaló en su mente mientras lo hacía. La gigantesca piedra que le había estado aplastando el pecho durante años por fin se desprendió. Por fin podía volver a respirar. El aire, antes fino y cortante, ahora se sentía fresco y limpio.
Se levantó con tanta brusquedad que la silla chirrió contra el suelo de linóleo.
La señora Sullivan dio un respingo y su expresión cambió de lástima a alarma al ver cómo Amelia se dirigía al mostrador y dejaba con cuidado la taza de agua intacta.
Miró a la señora Sullivan a los ojos y dijo con una voz clara y firme, como no había usado en años:
"Ya lo decidí. No me casaré".
La señora Sullivan abrió la boca, pero no pudo decir nada.
Amelia añadió, más para sí misma que para la empleada, una promesa que susurró en el silencioso aire de la oficina: "Nunca más".
Dicho eso, se dio la vuelta y salió de la Oficina de Matrimonios.
El frío viento de noviembre le golpeó la cara, pero no la heló, sino que la despertó.
Volvió a sacar el celular y buscó en sus contactos un nombre que había guardado hacía siete meses y al que nunca había llamado.
Recordaba al hombre, el mayor rival de Kayson. Una vez la había acorralado en una gala, con sus ojos azules llenos de una diversión burlona, y le dijo algo totalmente absurdo.
En ese momento, lo tomó como una provocación, una forma de molestar a Kayson.
Pero ahora, era su única opción.
Sintió el corazón latirle con fuerza contra las costillas mientras pulsaba el botón de llamada.
El celular sonó solo una vez antes de que contestaran. Una voz profunda y magnética cortó el ruido de la ciudad.
"¿Quién es?".
Amelia cerró los ojos, respiró hondo y soltó las palabras antes de que perdiera los nervios.
"Señor Thornton, lo que dijo hace siete meses... ¿la oferta sigue en pie?".
Hubo un instante de silencio al otro lado, seguido de una risita baja y peligrosamente entretenida que le provocó un escalofrío.
Eiza... La venganza de la dimensión
Eiza, luego de haber salido escaldada de las intrigas dentro y fuera de la dimensión, se promete vengarse sin piedad de todos los culpables de su desgracia. El primer objetivo es el hermano gemelo de su marido. O más bien, su otro marido, porque ella no tiene muy claro con cuál de los dos llegó a
La dimensión
Éramos dos mellizas idénticas recluidas en un internado que aparentaba ser muy correcto y tener el adecuado ambiente que nuestros padres aprobaban para sus virginales pequeñas. Pero bien dicen que las apariencias engañan. Y en " La dimension " había muy poco de corrección y demasiado de desenf
La dimensión del amor
Aún dos días después de la boda de una de las mellizas, Amaia no aparece. Nadie sabe que pasó con los recién casados y Aídan mantiene la fría postura que lo caracteriza. ¿Dónde están los novios? ¿Que le sucedió a Amaia?
La Venganza De La Sustituta
Trabajé tres años como asistente personal de Roy Castillo, el heredero del imperio tequilero. Me enamoré perdidamente de él, aunque yo solo era un consuelo, un cuerpo cálido mientras esperaba a su verdadera obsesión, Scarlett Salazar. Cuando Scarlett regresó, fui desechada como si nunca hubiera ex
La Venganza De La Esposa
El hedor a alcohol barato y sudor ajeno me despertó, un golpe agrio a mis sentidos que conocía demasiado bien. Los gemidos rítmicos de la sala confirmaron mi pesadilla: mi esposo, Ricardo, un mariachi carismático, con otra mujer al lado, mientras mi cuerpo, recién recuperado del parto de mi hija Lu
La Venganza de la Exprometida
LIBRO 2 - SERIE CORAZONES MALHERIDOS Títulos disponibles: 1. El regreso de la Exesposa 2. La Venganza de la Exprometida 3. La Traición de la Exnovia SINOPSIS Juliette Moreau no debería estar allí. Convertirse en la asistente de Aston Myers jamás fue su elección, pero la mayor de las intrigas la c
La Venganza de la Bailaora
El olor a madera quemada y desesperación llenaba el aire, pegándose a mi piel como miedo. Mi prima Yolanda gritaba desde el tablao en llamas, y Máximo Castillo, el torero que me despreciaba, intentaba liberarse de mi agarre. En otra vida, lo retuve, mi muñeca se rompió, mi carrera de castañuelas t
La Venganza de La Ingenua
El olor a metal y la sangre llenaban mis pulmones. En mi vida pasada, morí sola en la carretera, abandonada por mi hermano Mateo y nuestra prima Isabella, quienes se negaron a llevarme al hospital. Dijeron que exageraba un dolor de estómago para arruinar la fiesta de cumpleaños de Isabella. Era ap
La Danza de la Venganza
El aroma a manzanilla y lavanda solía calmarme, pero ahora me revolvía el estómago. Mi madrina, Doña Chayo, me ofrecía la taza, su sonrisa una máscara, un preludio a la traición. Mañana era el examen de danza, el momento clave de mi vida. Pero yo ya había vivido este día. Había confiado en ella,
La Venganza De La CURA
El aire en la sierra era denso, pero para Sofía, su amor por Alejandro, el líder del cartel, era aún más pesado. Ella lo amó en silencio desde la infancia, rechazando a otros por la remota esperanza de su amor. Un día, Alejandro es maldecido con un "hechizo de amor forzado": necesita intimar con u
La herencia de la venganza
Valeria Méndez es una joven empresaria que hereda la empresa de su padre tras su muerte misteriosa, pero pronto descubre que su padre fue traicionado y despojado de su legado por su socio, Ricardo Varela, un astuto CEO que controla la mayor parte del mercado. Valeria, decidida a recuperar lo que es
La venganza de la Rechazada
Pasó dos años fingiendo debilidad, timidez y sumisión absoluta dentro de la manada Garra de Roble para que nadie sospechara de su entrenamiento clandestino ni de sus investigaciones sobre la masacre de su clan. Él, arrogante, carismático hacia afuera y despiadado hacia adentro. Está obsesionado co
La dimensión del deseo
Luego de la salida de la dimensión del sexo, dónde todo salió mal, Amaia tiene que volver a su familia, a su vida y a Aidan. ¿Sabrá gestionar tanto? ¿Cómo la recibirá su familia y su gran amor?
Venganza de La 'Práctica'
Sofía Vargas, una arquitecta, ha pasado cinco años como la amante secreta de Mateo, amándolo con la esperanza de un futuro, mientras él la ha tratado con una exasperante indiferencia. Una noche, su mundo se desmorona al escuchar a Mateo confesar a sus amigos que ella es solo su "práctica", su "coch
Venganza De La Sombra
Sofía, una bailaora, estaba a punto de cumplir su mayor sueño: la audición para el Ballet Nacional de España. Su prometido, Mateo, un famoso matador, la apoyaba incondicionalmente. Pero una repentina llamada de Isabella, el amor de la infancia de Mateo, lo cambió todo. Él me abandonó sin dudar en p
La venganza de Alba
Alba Smith, una vez una niña inocente, es testigo del brutal asesinato de sus padres a una edad temprana. Adoptando la identidad de Rubí Sánchez, se sumerge en un entrenamiento implacable, transformándose en un arma letal con un único propósito: vengarse de Alexis Santillán, el hombre que cree respo
Danza de la Venganza
El aire acondicionado del hospital era helado, pero nada comparado con el vacío en mi pecho. Mi rodilla, destrozada, era el final brutal de mi carrera como bailarina, de mi sueño, de mi vida entera, hecha añicos en una sola noche. Mateo, mi prometido y coreógrafo, el hombre que amé y en quien conf
Venganza de La Princesa
El frío de la muerte todavía se aferraba a mis huesos, recordándome la sangre que se escapaba, llevándose la vida de mi hijo nonato. El dolor fantasma en mi vientre vacío se mezclaba con la traición de mi hermana Valentina y la indiferencia de mi esposo, el Príncipe Alejandro. Todo se me derrumbó:
La Venganza De Mamá
Un grito agudo. Mi nieto Pedrito, de solo cinco años, cayó del balcón. Sin pensarlo, me abalancé para atraparlo, protegiéndolo con mi cuerpo. El dolor fue cegador: brazo roto, costillas fracturadas. Pero mi hija Lucía solo corrió hacia él, gritándome: "¡Casi matas a mi hijo! ¡Eres una inútil!"
Venganza De La Hermana
Mi vida era una postal perfecta: un resort de lujo en Cancún, el sol, la música de mariachi, mi pequeña Sofía Jr. riendo en la piscina y mi esposo, Carlos, con esa sonrisa que me hizo creer en los cuentos de hadas. Todo parecía felicidad. Pero esa perfección se hizo añicos cuando Carlos subió al es
