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Historia
Solo un: ¡Sí, acepto!

Solo un: ¡Sí, acepto!

Autor: claupc951113
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Capítulo 1 El día que todo cambió.

Palabras:2213    |    Actualizado en: 26/03/2022

s atr

lvió roja, pero sigo aquí, bajo la ducha, aguantando el intenso vapor. Nece

nerme en pie. Recuerdo que ella estaba feliz. No creo que haya sido un sueño ver en sus ojos tanto amor, tanta de

ca llegaría el día en que me arrepintiera tanto de haber amado. Pero llegó. Hoy puedo asegurar, sin mi

hasta el último momento para hacerme caer con fuerza. Y

.

días

egante mujer que oficia la boda, con una sonri

s brillan con adoración. Me acerco y suspiro sobre sus labios, quiero tomarme mi tiempo para saborea

jer que he amado en mi

y creyó conveniente adelantarlo todo y pues, aquí estamos. De todas maneras,

y orgulloso de ti -declara Aide

ro y al separarnos, en su mirada veo anhelo. Yo m

me perdona, Leo. Y lo veo tan

rás. Solo necesitas conve

ía que lograran superar todas sus diferencias y

Por otro lado, yo quise mantener todo esto en secreto, aunque sé que nunca me faltará el apoyo de mi familia. Mis motivos no

ra luna de miel. Justo en la entrada, la cargo y la sostengo e

ros de la playa. Esta casa siempre me ha gustado, principalmente, por sus amplios ventanales totalmente

ra luna de miel, sino que aquí, pretendo darle una importante sorpresa. Una que e

a, anonadada, mientras n

orque ahora mismo solo soy capaz de fijarme en

la admira todo, yo la sigo con la mirada. Su impresionante cuerpo luce espectacular con ese sencillo vestido blanco. Su cabello cae suelto en

no puedo negar que

s latir a la misma vez. Respiro en su cuello, rozando con mis labios en las partes más delicadas. Ella suspira y acerca su boca a la mí

cayendo a nuestros pies, con mi boca besando cada centímetro d

erpo la extrañaba demasiado después de un tiempo de no sentirla, pero

treabierta me respira cerca, sus dedos resbalan en mi abdomen, mientras delinea con ellos, cada músculo esculpido.

edes me aprietan, me absorben en un constante ir y venir de sensaciones. Cada vez más profundo. Cada vez m

iro a los ojos y lágrimas silenciosas caen de ellos-. S

ltad. Intenta cambiar su triste exp

ro sea lo que sea, me preocupa su reacción; algo no me deja pensar lo contrari

mida y con su dedo pulgar, deshace el ceñ

e algo? -pregunto,

sus manos y deposita un pe

o de ella, despierto nuevamente-. Hazme tuya otra vez. Te necesito -ruega, con sus ojos c

, Mary.

ía por segunda vez, son sus lágrimas corr

éndonos al compás de las olas. El siguiente día llega y no creo que exista algo más impactante que verla amanecer junto a mí. Admirar sus ojos soñolientos, lej

cuando Mary recibe un mensaje de texto en s

to lejos de aquí, de nuestro hogar, de mí. Sus pensam

no lo logro. Le pido explicaciones y ella niega todo, me ignora o me culpa de ver cosas donde no las hay. A cada rato, la siento llorar o la veo intentando mantener el tipo, cuando su

mí, cortando los vegetales para preparar la en

e, a

ciono y le exijo la explicación que merezco-. Y por

pero en contra de todo pronóstico, me tira a la ca

stuviera hablando del tiempo, mientras se vol

que dice, le duele, son las lá

y? -pregunto, otra vez, con el ceño fruncido

onerlas sobre mí, pero se aconseja y l

za, pero algo le im

-reclamo, molesto

lastimosa. Su labio inferior tiembla justo antes de soltar una bomba. Una que m

la boca, pero nada sale.

i interior. Debe ser una men

avor, di al

lejo. Ella cierra los ojos, dolida, p

e justifique lo que estoy sintiendo y lo qu

sabiendo que la estoy ofendiendo, no hace nada por

carga, porque dentro de mí está cr

duele preguntarle

sistente. Pero ella so

or un perdón que sa

es mío, ¿verdad? -A estas alturas, la rabia que me llena se puede sentir en el ambiente. Pero ya n

toy sintiendo una fuerte opresión

sobre sus verdaderos motivos-. Qué bien lo disimulaste, diciendo que

o. Ella solo escucha, no me desmiente, no habla siquiera. L

tros motivos, pero ya veo cómo funciona esto para ti. -Ella levanta la mirada y la cruza con la mía. En sus ojos ve

a vez, mis palabras s

a, a modo de retórica, por lo que no espe

s cierto o no. No creo qu

esalta con el gesto, pero no se asusta. Al contrario, mira su brazo, luego a mí, en un sile

a. -No es una pregunta, pe

ene, pero no

one todo, mejor me voy -expresa,

salió demasiado rápido de mis man

r qué -pido,

-dice y vuelve a

se fue, dejándome ahí, con el coraz

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