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TU MUÑECA FAVORITA PARTE II
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Capítulo 1 I
593    |    04/08/2022

Yurik siempre me decía, que la vida pone a cada uno en su lugar, pero… yo cinco años después, de mi boda lo dudo.

Creo que en esta vida, la suerte que tenemos es que podemos buscar diferentes alternativas.

Opción (A); Dejar que la vida siga su curso, y que se encargue de los malos.

Opción (B); Esperar, salir de aquí con vida, y contratar un sicario que les mate.

Opción (C); Buscar la forma de escapar de aquí, encontrar a los malos, machacarlos y destruirlos sin piedad.

La opción más favorable para Yurik sería la (B), pero como él no está, y ahora mando yo, utilizaré la opción (C), en cuanto tenga la ocasión.

Ahora mismo me encuentro encerrada en un hospital psiquiátrico, llevaré aquí sobre unos seis meses, no os lo sabría decir exactamente.

En realidad me han encerrado aquí, por que dicen que he hecho algo muy malo. Yo no creo que haya sido para tanto.

Mi vida iba viento en popa, tenía un marido y unos hijos maravillosos. Todos conocíais a Yurik, (mi marido) con él que llevaba un año casada, en realidad éramos muy felices hasta que pasó algo que destrozó nuestras vidas.

Seguíamos viviendo en Rusia con nuestros hijos, sí, digo hijos, porque tengo dos, cuando me casé ya tenía a Caroline con tres meses. Pero después vino Sasha, mi pequeño niño. El que por cierto es igual que su padre, lo único que le cambia es la nariz y los ojos. La nariz es como la mía y los ojos los tiene azules como los de su abuelo Mareck.

Sasha solo se lleva diez meses y medio con Caroline, ya sé que es muy poco tiempo, pero me quedé embarazada la noche del hotel, creo que entre el jacuzzi y el sillón tántrico, pusimos en

marcha la fábrica de hacer bebés.

Esta soledad me está volviendo loca, aún recuerdo el gran día; el día que destrozaron nuestros sueños. No pudieron encontrar una mejor manera de hacernos daño, romper mi preciosa familia, y por supuesto de destrozar mi vida por completo.

Cuatro años antes de estar aquí, Yurik iba y venía a casa, siempre estaba en el extranjero y viajando por cuestiones de trabajo. La naviera no le dejaba mucho tiempo libre para nosotros, los niños y yo le echabamos mucho de menos, cada día que pasaba notábamos más su ausencia. Ese día le vería, por eso salí de la cama, recuerdo que eran las cinco de la mañana, lo que más me costó de estar viviendo en Rusia fue tener que acostumbrarme a este horario.

Las personas de aquí son bastante madrugadoras. En España; estamos acostumbrados a dormir hasta que nuestro cuerpo aguante en la cama.

Me di una ducha rápida, me puse un vestido largo de color negro, muy ceñido al cuerpo, con una raja lateral que subía desde el empeine del pie, hasta el muslo. También llevaba unos pequeños diamantes engarzados en el escote; en realidad creo que ese día dejaba muy poco a la imaginación. Tenía la certeza de que en cuanto Yurik me viera llegar por sorpresa, se le iba a caer la baba.

Dejé a los niños al cuidado de Natasha, y me fui tan rápido como pude al aeropuerto a por mí guapísimo maridito, estaba deseando verle para poder hacer el amor con él. Entre los dos estábamos descubriendo un mundo sexual nuevo; me parecía fascinante, algo duro, pero muy excitante. Sé que para alguno de vosotros quizás os puede parecer un poco atrevido, pero me encanta ser muy mala.

            
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