img Perversa obsesión  /  Capítulo 4 TRES | 4.08%
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Historia

Capítulo 4 TRES

Palabras:2985    |    Actualizado en: 01/04/2023

sí podrán hilarme al crimen. Solo con un tinaco de suerte, la policía no lo encontrará o no lo pr

y jo

traré a mi mierda a los demás, este error es

sinados no pudo pasar desapercibida. Debió haber gritos de terror, palabras de súplica y lamentos de dolor. Por muy ebria que estuviera debí escuchar algo, todo

rareando una canción desconocida, me provoca miedo, pero al mismo tiempo me cautiva. Es algo muy le

tos y una de las v

endo que construirá una carretera enorme, solo veo su rostro hinchado, los labios azulados y los ojos sin vida inyectados en

mpiaban para no revivir la escena completa en mi men

o creo que pueda volver a dormir, voy a tener que ver a un terapeuta, si no, l

o he comido nada desde hace más de doce horas. Me miro en el espejo, lo que me devuelve la mirada es un retrato bizarro de mí. Mi piel oscura se nota pálida, no blanca, por supuesto, pe

abre paso entre mis pensamientos. Es un oscuro presentimiento que

lemente a los demás y nos dejó vivos a nosotros ¿Por qué había alguien encerrado en el clóset, alguien despertó en u

se torna borrosa al tiempo que una punzada atrav

*******************

, por favor di alg

ro lo único que escucho son quejidos, un dolor en el hombro derecho me impide levantar correctamente, las piernas no me responden, apenas logro mover un pie. Po

ente familiar―. Está reaccionando.

verme y todavía se pone a hacer bromitas. ¿Se cr

e que tengo una toalla húmeda en la frente y ella la sostiene. Al otro lado hay una chica de cabello color caoba. Tengo su

con la cabeza ladeada y la boca entreabierta. Él es el dueño de la voz familiar, a

olor del hombro se extiende ha

é que Giuli lo hizo con ánimos de ayudar, pero

tirada en el piso, traté de despertarte, pero no

pegué en la cabeza... Aunque si el golpe me borraba la memoria, habría sido b

eve con

ues Joan me muestra su reloj desde lejos. ¿

por

a chica y una mujer de bata blanca entren a

llamas Kendra,

ucha mi corazón y también mis pulmones. Todos, repito, tod

, creo que

último que

ón de que desperté en una casa d

me vestí, vine a lavarm

llegada, mi ida y de nuevo mi llegada. Si la policía pide las ci

el bolsillo de la sudadera negra, mis ojos mueren por volar hacia el lugar en donde escondí la bolsa de plá

go, nada de análisis por este fin de semana. Una vez que se quedan tranquilos y saben que no volveré a desvanecerme, se van. Las c

o, en medio de mi soledad me siento mucho más tranquila. Busco el teléfono y rápidamente lo pongo a cargar. Para distraerme, me dedico a revisar la ropa: Mis pantalones de mezclilla tienen gotas

a. Por algún instinto acerco la nariz y olfateo. Me pega de lleno el aroma a madera, naranja y... ¿canela? Estuve tan impactada en la madrugada que ni noté el aroma. Es

por ciento, lo prendo y busco cualquier fotografía que funja como pista. Nada, la última es la mía con Juan Pablo de la vez que f

undos. A las doce y media le marqué a Raquel y no contestó. Antes de eso, como a las siete de la noche, me marcó m

fuera de lugar. Busco desesperadamente en cualquier lado, pero todo está como si nada... Y entonces lle

grafía, la convirtió en un archivo PDF y lo metió en mi teléfono. ¡Tomaron mi teléfono mientras estaba dormida! ¿Qué clase de mente retorcida haría

uelo en posición fetal. Me insto a ponerme en pie, a juntar el valor para ir con la policía, ellos seguro p

e ningún chismoso esté viendo. Pongo un pie fuera, pero suena un chirrido agudo y siento que la

alguien. Grito lo más fuerte que puedo, ya

, mierda, es Tristán―. Ahora sé que estás lo

inada es reemplazado a la velocidad de la luz por conf

l menos no soy próf

ro la bolsa c

e no oí tu

ontré ―lo empujo con e

ma del brazo. Su tacto es frío, una escalof

posible ―. Existe el espacio personal,

mostrar debilidad―. Escucha bien, no me interesas, no me agradas, pero tenemos que entregar el proye

Qu

lo h

preg

élida me mantiene en mi lugar. Tristán tensa la mandíbula mientras me mira con desag

ieras hablar profesi

a irse. Espero un minuto

lioteca que van a estudiar. El camino corto hacia las afueras y la parada de autobús más cercano consiste en un callejón entre dos edificios m

rir la boca". Volteo hacia todas partes, pero la única alma viva es u

me tapa la boca. Pataleo, intento gritar, morder, me remuevo tan violento como si estuviera convulsionando. Los brazos ejercen más presión sobre mí

clavícula y otro en la mejilla. Siento el caliente escoz

aldito hijo de perra, me cortó. Toco las heridas y veo la sangre en mis manos. Oh, dios. Fui atacada a plena luz del día a mitad del campus. Pego la espalda a la pared más cercana mien

sitas

quiero que me toquen. La persona se queda quieta, ladea la cabeza y luego se acerca. No me toc

caer y pensé que n

lemente, tengo tanto frío q

en, estuvo a

, el nudo en la garganta es ta

jos verdes examinan m

mi mejilla. En un arco reflejo me alejo, pero él me lanza una mir

pia la zona de mi clavícula, su tacto e

a denunciar el ataque? Recuerdo el mensaje del número desconocido y desecho la id

bien... No

pliamente los ojos cuando me ven llegar con Ventura. Esto es increíble, de estar en mis cinco sentidos estaría sumamente sorprendida, per

temen a los Diener por un rumor idiota, varios rumores sin fundam

ayudarme, est

rto, pero también de incredulidad. Abre la boca y murmura un: "¿Qué clase de enfermo hace es

on brutalmente asesinados, se pide respeto para sus familiares y su memoria." Adjunta hay un

poderarse de cada pensamiento que tengo no es por la imagen de Raquel ahorcada, o el chico bañándose en sangre. No, el verdadero terror provien

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