Libros y Cuentos de Damaguo Changan
De Esposa Destrozada a Poder Multimillonario
Postrada en la cama del hospital, me aferraba a mi vientre vacío. Las palabras del doctor sobre mi aborto espontáneo aún retumbaban en mi cabeza, una sentencia cruel que se negaba a desaparecer. Llamé a mi esposo, desesperada por un poco de consuelo, por escuchar su voz, pero al contestar sonaba irritado, casi furioso. —Alicia, ahora no —espetó Erick con brusquedad—. La perra de Barbie acaba de vomitar. Ella está histérica. Pide un Uber y deja de ser tan dramática. Me colgó. Colgó a su esposa, que acababa de perder a su hijo, para consolar a la mascota de su amante. Cuando arrastré mi cuerpo destrozado hasta nuestra casa, no hubo abrazos. No hubo consuelo. Me obligó a pedirle perdón al maldito perro. Luego vino el golpe final: vi en la televisión cómo le regalaba todo mi portafolio de fotografía a su amante, afirmando que era obra de ella, mientras a mí me entregaba una botella de perfume al que sabía que yo era mortalmente alérgica. Rota, fui a una clínica radical para borrar mis recuerdos de él para siempre. Pero el procedimiento no me dejó en blanco. Abrió una puerta que yo no sabía que existía. Yo no era la huérfana Alicia Díaz. Yo era Alicia Mondragón, la heredera multimillonaria desaparecida. Y se me habían acabado las disculpas.
Su amante secreta, la vergüenza pública de ella
A mi suegro lo mataron. Lo atropellaron y se dieron a la fuga. Pero lo primero que dijo mi esposo en la sala de espera del hospital no fue sobre su dolor. Fue sobre dinero. —Acepta el millón y medio de pesos, Eva. Tu papá no valía más que eso. Él creía que el hombre que yacía en la morgue era mi padre. Me entregó un acuerdo de liquidación que lo pintaba como un estafador que había provocado el accidente para cobrar. Me negué. Se convirtió en un monstruo, amenazándome antes de cortarme todo apoyo financiero. Pronto descubrí por qué: la conductora era su amante, que además estaba embarazada, y todo esto era un encubrimiento desesperado para protegerla. Estaba dispuesto a destruir a mi familia para salvar a la suya. Me llamó débil y sentimental, una molestia emocional que podía manejar fácilmente. Estaba tan seguro de que podía quebrarme y comprar mi silencio. En el juzgado, su abogado presentó el acuerdo, listo para pintarme como una mentirosa, ambiciosa e inestable. Pero entonces la jueza se aclaró la garganta para hacer el anuncio formal. —El fallecido es el señor Gerardo Garza. No era mi padre el que estaba en esa plancha de la morgue. Era el suyo.
Su traición desencadenó su verdadero poder
Durante cinco años, fui el fantasma en la máquina, la arquitecta secreta de la brillante carrera de mi novio, Leo. Yo era "Aura", la creadora anónima del software multimillonario de nuestra empresa, y usé mi influencia oculta para convertirlo en el líder de proyecto estrella en una nueva ciudad a 2,400 kilómetros de distancia. Lo hice todo por nosotros, por el futuro que se suponía que construiríamos juntos. Pero cuando finalmente me transferí a su oficina para sorprenderlo, lo encontré abrazado a su nueva asistente, Kiara, la misma chica que había visto riendo en la parte trasera de su motocicleta en un video apenas unos días antes. Él la llamó su "compañera de escalada", una amiga, nada más. Entonces, ella cometió un error que le costó millones a nuestra empresa. Cuando la confronté, Leo no la hizo responsable. La defendió. Frente a todo el piso ejecutivo, se volvió contra mí, culpándome por su fracaso. —Si no puedes con la presión de aquí —escupió, su voz goteando desprecio—, a lo mejor deberías regresarte al corporativo. El hombre cuya vida entera yo había construido me estaba despidiendo para proteger a otra mujer. Justo cuando mi mundo se hacía añicos, las puertas del elevador sonaron. Nuestro Director de Tecnología salió, sus ojos recorriendo mi rostro bañado en lágrimas y el de Leo, rojo de furia. Miró directamente a mi novio, su voz peligrosamente baja. —¿Tienes el descaro de hablarle en ese tono a la dueña de esta compañía?
De Heredera a Desesperada
Era la prometida de Damián Valdés, el heredero glacial de un imperio tecnológico. Nuestro compromiso era una fusión de dinastías, una mentira perfecta adornando las portadas de las revistas. Pero tras las puertas cerradas, nuestra vida era una guerra extraña, peleada con dinero y humillaciones públicas. La guerra se volvió salvaje cuando su amante, Ximena, irrumpió en nuestra casa con sus amigos y ordenó que me golpearan, pisoteando mi mano hasta que se rompió. Presenté cargos, pero cuando Damián llegó a la delegación, le bastó una mirada a mi rostro amoratado para pasar de largo a mi lado y consolar a una Ximena que sollozaba. -No hagas un escándalo, Sofía -dijo, su voz cargada de fastidio. Los dejó en libertad sin pensarlo dos veces. La traición final llegó cuando Ximena me empujó a un lago. No sé nadar. Damián se zambulló, nadó pasando justo a mi lado para salvarla a ella, y me dio la espalda mientras me hundía, dejándome morir. Un extraño me sacó. En ese instante, por fin lo entendí. No es que fuera incapaz de amar; simplemente era incapaz de amarme a mí. Por la que amaba, destruiría a cualquiera. Por la que no, la dejaría morir. Las últimas brasas de mi estúpido amor se hicieron cenizas. Tumbada en la cama del hospital, saqué mi celular y llamé al único hombre que alguna vez me había mostrado bondad. -Mateo -dije, con la voz firme-. Estoy lista para quemarlo todo hasta los cimientos.
Te Ofrezco Todo Lo Que Tengo
"El destino siempre hacía que la vida de Joy fuera más interesante y llena de ridiculeces . El hombre que ella había conocido como su padre quería matarla. Su madre, que ella había pensado que falleció hace mucho tiempo, ahora era la esposa de un comerciante rico. Y para agregar las cerezas encima, Jimmy, el hombre más poderoso de la ciudad, quería pedirle el matrimonio. "Sé mi mujer, y te daré todo lo que quieras y todo lo que tengo". Esas palabras fueron lo último que escuchó antes de caerse en un torbellino de drama, romance y angustia."
