Libros y Cuentos de Flory Corkery
Su amor de él, Mi infierno, Su justicia de ella
El día de mi boda fue arruinado por una loca llamada Isolda, quien aseguraba que mi esposo, Ezequiel, era su alma gemela de una vida pasada. Luego, tras un accidente de coche, Ezequiel fingió tener amnesia, se puso de su lado y me hizo vivir un infierno. Dejó que Isolda asesinara a mi madre, me obligó a enfrentar mis miedos más profundos y me envenenó en público. Cuando finalmente logré que arrestaran a Isolda, la venganza de Ezequiel fue rápida y brutal. Me secuestró y, en un último acto de crueldad, le rompió el cuello a mi cachorro, Muffin, el único consuelo que me quedaba. Él creyó que me había destrozado, que había aniquilado hasta el último pedazo de mi alma. Se equivocó. Acababa de desatar a un monstruo. Ahora, desde las sombras, desmantelaré su imperio, arruinaré su vida y le haré pagar por cada lágrima que derramé. Mi venganza apenas comienza.
Apuesta de cincuenta dólares, venganza de un millón
Por quinientos pesos, le vendí un pedazo de mi dignidad al rey de la prepa. Tenía dieciocho años, me moría de hambre y estaba lo suficientemente desesperada como para aceptar su apuesta. Esa simple foto destruyó mi vida. Me convertí en "Elena la de quinientos", la zorra de la escuela, perseguida por susurros y desprecio. Mi madrastra y mi hermanastra se deleitaron con mi humillación pública, asegurándose de que mi vida fuera un infierno. Pasé la siguiente década partiéndome el lomo para llegar a la cima de Santa Fe, pero morí sola, llena del amargo arrepentimiento de una juventud robada. Hasta el final, nunca entendí por qué todos me odiaban tanto. Entonces, abrí los ojos. Tenía dieciocho años otra vez, de vuelta en ese salón de clases, momentos antes de la apuesta que me arruinó. Una sombra se cernió sobre mi pupitre. Era él. —Te veo a la salida —susurró Javier Macías, con una mirada de suficiencia en su rostro. Pero esta vez, la chica asustada y hambrienta se había ido. En su lugar había un tiburón. Y yo estaba lista para jugar.
